En la primera exploración de Plutón y del cinturón de Kuiper. Se cree que ayudará a entender los orígenes del Sistema Solar
En la primera exploración de Plutón y del cinturón de Kuiper. Se cree que ayudará a entender los orígenes del Sistema Solar - NASA/JHUAPL/SWRI
Plutón

Llegada a Plutón: en busca de los misterios del abismo

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«Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias, no temas a los lestrigones ni a los cíclopes, ni al colérico Poseidón», decía Cavafis en su poema «Viaje a Ítaca». Quizás para recordar que es imposible comenzar una importante empresa si no se está dispuesto a experimentar la incertidumbre de lo desconocido, que no se puede llegar a ningún destino sin caminar y tropezar con piedras.

Cuando la pequeña sonda «New Horizons» partió en enero de 2006 con dirección a Plutón, los científicos de la NASA estaban dispuestos a sumergirse en un largo e incierto viaje, repleto de aventuras. El objetivo era lanzar la nave más veloz hasta la fecha para llegar a los horizontes de lo conocido, en los confines del Sistema Solar, y ampliarlos un poco más.

Después de más de nueve años de viaje, cuando este 14 de julio la sonda llegue a las proximidades de Plutón, la «New Horizons» será la primera nave en llegar a este planeta enano y después en la primera exploradora del Cinturón de Kuiper, una vasta región del espacio más allá de Neptuno, repleta de rocas, cometas y pequeños mundos helados.

«La primera visita a Plutón es un hecho crucial en la historia de la ciencia y la exploración. El vuelo de la «New Horizons» es especialmente importante porque revelará con detalle la naturaleza del planeta doble formado por Plutón y Caronte (se habla de un planeta doble, porque ambos giran en torno a un centro común, y no uno alrededor del otro, como en el caso de la Tierra y la Luna), lo que ayudará a entender cómo se formaron. Además, permitirá observar de cerca los cuerpos que forman el Cinturón de Kuiper», explica a ABC Henry Throop, integrante de la misión y miembro del Instituto de Ciencia Planetaria, en Arizona, EE.UU.

Primera toma de contacto con Plutón

Para esta exploración, la «New Horizons» cuenta con siete instrumentos principales, entre ellos una potente cámara de fotos acoplada a un telescopio, otra cámara para trazar mapas en alta resolución de la superficie y un detector de partículas que analizará el polvo presente en las proximidades del planeta. Además, lleva otras herramientas para analizar la composición de la superficie y la atmósfera. Todo ello confinado en una pequeña nave con forma de piano que no llega a los 500 kilos.

Para los científicos, lo más emocionante es no saber qué se van a encontrar: «Lo realmente fascinante acerca de Plutón es que apenas sabemos nada de él. Incluso las cosas más básicas, como su origen, su tamaño o la edad de su superficie, son realmente desconocidas», explica Henry Throop, que añade: «Mientras que hemos estado en Marte una docena de veces, en Plutón aún tenemos que hacer el primer reconocimiento».

Por ello, la NASA tiene puestas grandes esperanzas en este histórico primer vistazo a Plutón. Creen que podrían encontrar una geología inédita, una extraña atmósfera o alguna nueva luna que sumar a las cinco que ya se conocen. «Pero una cosa que hemos aprendido al estudiar el Sistema Solar es que cuando exploramos nuevos mundos, acabamos encontrando algo más sorprendente de lo que podíamos imaginar», avisa Throop.

Sorpresas aparte, con la llegada a Plutón y al Cinturón de Kuiper, el hombre habrá explorado las partes más significativas del Sistema Solar al menos una vez. Además, podrá explorar una región que es como un «vertedero» donde quedan restos de las materias primas con que se construyó el sistema planetario. Por ello, el miembro de la misión explica que «ahora vamos a poder estudiar la formación del Sistema Solar».

Viaje al origen del Sistema Solar

Para hacerlo, la sonda va provista con el «Student Dust Counter» (contador de polvo de los estudiantes), realizado por alumnos de la universidad de Colorado en Boulder para analizar las partículas microscópicas que encuentre a su paso y que, a juicio de Throop, «es como una máquina del tiempo que nos puede mostrar el estado del Sistema Solar, tal como era hace 4.500 millones de años».

Además, los descubrimientos que haga la «New Horizons» quizás devuelvan a Plutón la categoría de planeta. O, como opina Throop, consigan que «la Unión Astronómica Internacional (IAU, en inglés) elabore una buena definición de planeta». Mientras eso ocurre, muchos científicos siguen sin estar de acuerdo con la «degradación» de Plutón y recuerdan que la definición de planeta –cuerpo que orbita alrededor del Sol, que tiene suficiente gravedad como para tener forma esférica y una órbita despejada de restos– deja fuera de la categoría de planeta a la Tierra, si se interpreta literalmente, puesto que nuestro planeta tiene un satélite y que su esfera está achatada.

Al margen de este debate, en los próximos años la NASA intentará recoger un pedazo de asteroide y lanzará una sonda para explorar Europa, el satélite de Júpiter. En opinión de Henry Throop, «ambas misiones complementarán a la «New Horizons», porque recogerán muestras de los «ladrillos» primitivos con los que se construyeron los planetas». Por ello, parece que el viaje hacia lo desconocido continúa.