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Y la humanidad dio la «Gran Aceleración»

Investigadores sugieren que la Tierra entró en una nueva era geológica, el Antropoceno, a mediados del siglo XX con el comienzo de la era nuclear

Prueba nuclear realizada por EE.UU. en 1954
Prueba nuclear realizada por EE.UU. en 1954 - Archivo
j. de j. - @judithdj - Madrid - Actualizado: Guardado en: Ciencia

La actividad humana ha hecho desaparecer ecosistemas en todo el mundo, ha cambiado el clima y la calidad del aire, y ha exterminado especies. Dejamos una huella tan profunda en el planeta que muchos científicos creen que nos encontramos inmersos en un nuevo período geológico, el Antropoceno, la era de los seres humanos, un término no oficial pero sobre el que existe un amplio consenso. Lo que no está tan claro es cuándo comenzó. Algunos lo sitúan en la aparición de la agricultura en el Neolítico, hace 10.000 años, mientras que otros creen que fue con la revolución industrial, a finales del siglo XVIII.

Ahora, un equipo internacional de investigadores del Programa Internacional Geosfera-Biosfera (IGBP) y el Centro de Resiliencia de Estocolmo ha tenido en cuenta un conjunto de 24 indicadores globales, al que han llamado «tablero planetario», para sugerir que en realidad el inicio del Antropoceno debe fecharse a medidos del siglo XX. Entonces se produjo una «Gran Aceleración» en la actividad humana que provocó cambios fundamentales en el estado y el funcionamiento de la Tierra que no pueden atribuirse a la variabilidad natural. Los resultados serán presentados en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, a finales de este mes.

«Es difícil sobreestimar la magnitud y la velocidad del cambio. En una sola vida la humanidad se ha convertido en una fuerza geológica a escala planetaria», dice el autor principal, Will Steffen, de la Universidad Nacional de Australia y el Centro de Resiliencia de Estocolmo. En su estudio, los investigadores trazaron un gráfico de la actividad humana desde el comienzo de la revolución industrial en 1750 al año 2010, y de los cambios posteriores en el sistema de la Tierra: los niveles de gases de efecto invernadero, la acidificación de los océanos, la deforestación y el deterioro de la biodiversidad.

Doce indicadores muestran la actividad humana, por ejemplo, el crecimiento económico (PIB), la población, el consumo de energía, las telecomunicaciones, el transporte y el uso del agua. Otros doce, los cambios ambientales: en el ciclo del carbono, el ciclo del nitrógeno, la biodiversidad... Este nuevo «tablero planetario» pone de relieve cómo las trayectorias de la Tierra y del desarrollo humano están estrechamente vinculadas.

«La primera vez que agregamos estos datos, esperábamos ver grandes cambios, pero lo que nos sorprendió fue el tiempo. Casi todas las gráficas muestran el mismo patrón. Los cambios más dramáticos han ocurrido a partir de 1950. Fue el inicio de la 'Gran Aceleración'», dice Steffen. A su juicio, «se trata de un fenómeno nuevo e indica que la humanidad tiene una responsabilidad hacia el planeta».

Detonación de la bomba atómica

Los resultados proporcionan una fuerte evidencia de que en las últimas décadas los componentes clave del sistema de la Tierra se han transformado más allá de la variabilidad natural exhibida en los últimos 12.000 años, un período geológico llamado Holoceno. El Holoceno, que en latín significa «totalmente reciente», se inició a finales de la última Edad de hielo y proporcionó la estabilidad para el desarrollo de la agricultura, lo que llevó a que surgieran pueblos y ciudades.

Según los autores, estas grandes tendencias de aceleración han llevado a la Tierra a la era del Antropoceno, término acuñado por investigadores Paul Crutzen y Eugene Stoermer en 2000, aunque aún no ha sido formalizado por la Comisión Internacional de Estratigrafía, el mayor grupo científico dentro de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS), formada por geólogos, biólogos, químicos, arqueólogos y antropólogos de universidades de todo el mundo.

Además, la elección conduce a una posible fecha de inicio específica: cuando la primera bomba atómica fue detonada en el desierto de Nuevo México el 16 de julio de 1945. «Los isótopos radiactivos de esta detonación se emitieron a la atmósfera y se extendieron por todo el mundo para proporcionar una señal única del inicio de la 'Gran Aceleración', una señal que es inequívocamente atribuible a las actividades humanas», dice el estudio.

La trayectoria del Antropoceno

Según los investigadores, las causas subyacentes de la «Gran Aceleración» son predominantemente la globalización. El grueso de la actividad económica y del consumo siguen siendo en gran parte dentro de los países de la OCDE, que en 2010 representaron alrededor del 74% del PIB mundial, pero sólo el 18% de la población. Esto apunta a la profunda magnitud de la desigualdad global, lo que distorsiona la distribución de los beneficios y confunde los esfuerzos internacionales, por ejemplo los acuerdos climáticos, para hacer frente al impacto en el sistema de la Tierra. Sin embargo, el documento muestra que recientemente la producción mundial, basada tradicionalmente en los países de la OCDE, se ha desplazado hacia las naciones BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Por otra parte, las clases medias que proliferan en esos países están impulsando un mayor consumo.

Límites planetarios

Los investigadores también han publicado una nueva evaluación del concepto de «límites planetarios» en la revista Science. El equipo ha identificado dos fundamentales: el cambio climático y la integridad de la biosfera. La alteración de cualquiera de los dos podría «conducir al sistema de la Tierra a un nuevo estado». El concepto de los límites del planeta, publicado por primera vez en 2009, identifica nueve prioridades mundiales relacionadas con los cambios inducidos por el hombre en el medio ambiente. La nueva investigación confirma muchos de los límites y proporciona un análisis actualizado de varios de ellos, incluyendo los ciclos de fósforo y nitrógeno, y el uso del suelo y la biodiversidad.

La Comisión Internacional de Estratigrafía ha creado un grupo de trabajo para analizar la validez de la reclamación del Antropoceno como nueva era. Sus conclusiones se conocerán en 2016.

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