Diez monstruos del pasado que los paleontólogos «revivieron» en 2014
El gigantesco megalodón

Diez monstruos del pasado que los paleontólogos «revivieron» en 2014

Desde el megalodón al «pollo del infierno» o el gigantopithecus, extrañas criaturas extintas que descubrimos o conocemos mejor gracias a nuevas investigaciones

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Desde el megalodón al «pollo del infierno» o el gigantopithecus, extrañas criaturas extintas que descubrimos o conocemos mejor gracias a nuevas investigaciones

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  1. El megalodón, el tiburón más grande de todos los tiempos

    El gigantesco megalodón
    El gigantesco megalodón

    El megalodón, el tiburón más grande que jamás haya existido, era un monstruo de casi 20 metros de longitud y 50 toneladas de peso, tan voraz que incluso se alimentaba de las ballenas primitivas. Rodeado de misterio, incluso hay quien asegura que puede estar vivo en la actualidad, un mito que algunos programas de televisión se han encargado de amplificar. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Florida (EE.UU.) publicado el pasado mes de octubre echó por tierra la leyenda, concluyendo que el animal desapareció hace exactamente 2,6 millones de años. Precisamente, cuando el gran dominador se extinguió, las ballenas adquirieron el gran tamaño y la alimentación por filtro que las caracteriza en la actualidad. [Más datos sobre la extinción del megalodón, en este enlace].

  2. El dinosaurio de las «manazas horribles»

    El extraño Deinocheirus mirificus
    El extraño Deinocheirus mirificus - Michael Skrepnick

    En ocasiones, no hacen falta muchos restos para que un paleontólogo sepa que lo que tiene delante es algo singular. En 1965, una expedición encontró en Mongolia un par de patas delanteras monstruosamente grandes: nada menos que 2,4 metros de largo, el récord para un animal bípedo. No había nada más, pero era suficiente para concluir que se trataba de una nueva especie. Este dinosaurio terópodo fue bautizado como Deinocheirus mirificus (rara mano horrible). Cincuenta años después, científicos del Instituto de Geociencia y Recursos Minerales de Daejeon, en Corea del Sur, y de la Universidad de Maryland (EE.UU.) han conseguido recrear de forma casi completa el aspecto entero de este animal, gracias a nuevas piezas, un cráneo y una mano.

    ¿El resultado? Pues lo que pueden observar en la imagen sobre estas líneas. Un dinosaurio raro, omnívoro, con un hocico prolongado, una gran mandíbula inferior y una gran vela sobre la espalda. Medía unos 11 metros de longitud y superaba los 6.000 kilos de peso.

  3. El Gigantopithecus

    Recreación del Gigantopithecus blacki, que alcanzaba los 3 metros de altura
    Recreación del Gigantopithecus blacki, que alcanzaba los 3 metros de altura - Archivo

    Si tiene al yeti en la cabeza, es quizás lo más parecido al monstruo de ficción que haya existido jamás. El Gigantopithecus blacki, el primate más gigantesco de todos los tiempos, alcanzaba los 3 metros de altura y pesaba 600 kilos. Habitó el sudeste asiático durante casi un millón de años antes de desaparecer hará unos 100.000. No sabemos si nuestros antepasados humanos se dieron de bruces con él, pero si sucedió, no sería un encuentro muy agradable para los más bajitos. Sin embargo, somos nosotros los que hemos sobrevivido, los que seguimos aquí. El pasado año, un equipo de la Academia China de Ciencias descubrió qué acabó con una criatura tan poderosa y enorme. Según publicaron en la revista Quaternary International, fueron cambios en la dieta, provocados por un enfriamiento del clima, los que lo debilitaron hasta su fin. El Gigantopithecus tuvo que renunciar al bambú y conformarse con comer fruta, una dieta que no fue suficiente.

  4. El «rey de las narices»

    El Rhinorex condrupus
    El Rhinorex condrupus - Julius T. Gsotonyi

    Otro extraño ser para la colección. Paleontólogos de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y de la Brigham Young describían el pasado septiembre un enorme dinosaurio con un perfil nasal muy llamativo que habitó lo que hoy es Utah (EE.UU.), hace 75 millones de años. Bautizado como Rhinorex condrupus («Rey de la nariz»), este herbívoro de diez metros de largo se caracteriza por una descomunal nariz que los investigadores no saben muy bien para qué servía. Probablemente, el dinosaurio no tenía un gran sentido del olfato, así que podía utilizar su destacable prominencia para atraer parejas, reconocer a otros miembros de su especie o como un gran pico para aplastar plantas.

  5. El canguro que caminaba como un hombre

    Canguro gigante de cara corta
    Canguro gigante de cara corta - Janis et Al

    Investigadores de la Universidad de Brown explicaban el pasado octubre en la revista PLoS ONE que los miembros de la familia extinta de canguros estenurinos (canguros gigantes de cara corta o de conejo), que vivieron hasta hace 30.000 años en Australia eran probablemente caminantes bípedos. No huían saltando sobre sus cuatro patas y su cola, como hacen los canguros actuales, sino que caminaban sobre sus pies, poniendo uno delante del otro, como lo haríamos nosotros, gracias a su particular anatomía.

  6. La alucinación animal

    El Hallucigenia sparsa
    El Hallucigenia sparsa - Elyssa Rider

    No es una quimera producto de la imaginación, es una criatura real que vivió hace 505 millones de años. Sus fósiles, encontrados en las Montañas Rocosas de Canadá, chocaron tanto a los paleontólogos que los compararon con una «alucinación». No es para menos, el Hallucigenia sparsa parece un gusano con patas, espinas y no hay forma de distinguir la cabeza de la cola. Cuando fue descubierto, los investigadores estaban tan confundidos que lo colocaron del revés y cabeza abajo. Ahora, científicos de la Universidad de Cambridge han encontrado su lugar en el árbol de la vida, lo que por primera vez lo vincula con un grupo de animales modernos, los gusanos de terciopelo, también conocidos como onicóforos, que viven en los bosques tropicales.

  7. El «chupasangres» del Jurásico

    La larva se adhería a la final piel de los anfibios
    La larva se adhería a la final piel de los anfibios - Yang Dinghua, Nanjing

    Un grupo internacional de investigadores descubrió el pasado mayo una larva de mosca fosilizada («Qiyia jurassica») de unos 2 cm de largo con un impresionante aparato de succión que ocupaba todo su tórax, un diseño especializado nunca visto en ningún otro insecto, que vivió en los lagos de agua dulce de la actual Mongolia Interior hace 165 millones de años, durante el Jurásico. El animal podía adherirse a las salamandras y chuparles la sangre con sus piezas bucales formadas como un aguijón. [Más información, aquí].

  8. El dinosaurio con cuernos como alas

    Museo de Historia Natural de Cleveland

    Investigadores del Museo de Historia Natural de Cleveland hallaron una nueva especie de dinosaurio con cuernos que vivió hace unos 77 millones de años en Norteamérica. De 6 metros de largo y más de 2 toneladas, destacaba por sus espectaculares cuernos con forma de alas que adornaban su cabeza. A los investigadores les recordaron al casco del dios Mercurio, por lo que llamaron al animal Mercuriceratops gemini. Posiblemente, utilizaba semejante atributo para identificar a otros miembros de la especie y atraer a su pareja, además de para protegerse de los depredadores.

  9. El «pollo del infierno»

    Bob Walters

    Posiblemente, uno de los dinosaurios más vistosos y extraños dados a conocer en 2014. Hallado por paleontólogos del Museo de Historia Natural Carnegie en Pittsburgh (EE.UU.), medía tres metros de largo y metro y medio de alto, tenía un pico sin dientes, cresta redondeada, patas de avestruz, enormes garras y posiblemente un cuerpo cubierto de plumas. Su nombre es Anzu wyliei, «pollo del infierno», y vivió hace 66 millones de años en Norteamérica. [Aquí puedes conocer los diez dinosaurios más raros descubiertos en los últimos años].

  10. Ballenas varadas hace millones de años

    Esqueleto de ballena en el yacimiento de Atacama, en Chile
    Esqueleto de ballena en el yacimiento de Atacama, en Chile - Adam Metallo, Smithsonian

    Un equipo de científicos chilenos y de la Institución Smithsonian (EE.UU.) registró cuatro varamientos masivos de ballenas (algunas especies extintas) ocurridos hace entre 6 y 9 millones de años, en el estudio del cementerio de mamíferos marinos «Cerro Ballena», situado en el desierto de Atacama, en el norte de Chile. La orientación y las condiciones de los esqueletos indicaban que los animales murieron en el mar, al parecer por algas tóxicas, a través de la ingestión de presas contaminadas o por inhalación, causando una muerte relativamente rápida. Después, los cadáveres flotaban hacia la costa, donde quedaban varados.