Una imagen en negativo de KKS3
Una imagen en negativo de KKS3 - D. Makarov

Descubierta una nueva vecina de la Vía Láctea

Se trata de una galaxia enana aislada a casi 7 millones de años luz de distancia

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La Vía Láctea, la galaxia en que vivimos, es parte de un conjunto de más de 50 galaxias que componen el «Grupo Local», una colección que incluye la famosa galaxia de Andrómeda y muchos otros objetos mucho más pequeños. Ahora, un equipo ruso-estadounidense han añadido un nuevo miembro al grupo, al descubrir una galaxia pequeña y aislada a casi 7 millones de años luz de distancia. Los resultados aparecen en la revista Monthly Notices de la Royal Astronomical Society.

El equipo, dirigido por el investigador Igor Karachentsev, del Observatorio Astrofísico Especial en Karachai-Cherkessia, Rusia, encontró la nueva galaxia, llamada KKS 3, utilizando las cámaras del Telescopio Espacial Hubble el pasado agosto. KKS 3 se encuentra en el cielo del sur en la dirección de la constelación de Hydrus, y sus estrellas tienen sólo una diezmilésima parte de la masa de la Vía Láctea.

KKS 3 es una galaxia "enana esferoidal", por lo que carece de características como los brazos espirales que se encuentran en nuestra propia galaxia. Estos sistemas también tienen una ausencia de las materias primas (gas y polvo) necesarias para formar las nuevas generaciones de estrellas, dejando atrás las reliquias de más edad y más débiles. En casi todos los casos, esta materia prima parece haber sido despojada por galaxias masivas cercanas como Andrómeda, por lo que la gran mayoría de los objetos de este tipo se encuentran cerca de compañeros mucho más grandes.

Los investigadores creen que estos objetos aislados deben de haberse formado de una manera diferente. Los astrónomos están particularmente interesados en su búsqueda para entender la formación de galaxias en el universo en general, ya que incluso al Hubble le cuesta verlos más allá del Grupo Local. La ausencia de nubes de gas de hidrógeno en nebulosas también los hace más difíciles de distinguir, por lo que los científicos tratan de encontrar su lugar ellos escogiendo estrellas individuales.

«Encontrar objetos como KKS 3 es un trabajo minucioso, incluso con observatorios como el Telescopio Espacial Hubble. Sin embargo, con persistencia, estamos construyendo lentamente un mapa de nuestro vecindario local, que resulta estar menos vacío de lo que pensábamos. Puede ser que haya un gran número de galaxias enanas esferoidales por ahí, algo que tendría profundas consecuencias en nuestras ideas sobre la evolución del cosmos», explica Dimitry Makarov, también del Observatorio Astrofísico Especial.

El equipo va a seguir en la búsqueda de más galaxias esferoidales, una tarea que se volverá un poco más fácil en los próximos años, una vez que instrumentos como el telescopio espacial James Webb y el Telescopio Europeo Extremadamente Grande comiencen a funcionar.