Emilio Lora-Tamayo, en su comparecencia con motivo del 75 aniversario del CSIC
Emilio Lora-Tamayo, en su comparecencia con motivo del 75 aniversario del CSIC - EFE

El presidente del CSIC pide al menos 80 científicos al año para «revertir» la caída de personal

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La «pérdida de personal» y la «falta de capacidad de gestión moderna y flexible» son, a juicio del presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Emilio Lora-Tamayo, los principales problemas que afronta el buque insignia de la investigación en España cuando se cumple el 75 aniversario de su fundación.

En un encuentro con periodistas con motivo de esta efeméride, apuntó este miércoles que para «revertir» la caída del número de investigadores de los últimos años y el aumento de su edad media, sería necesario incorporar al organismo entre 80 y 90 científicos al año.

El CSIC pierde entre 150 y 200 personas al año por jubilación, de los que una treintena se corresponde con investigadores. A ellos se suman los investigadores y técnicos con contratos temporales, como los del programa JAE (Junta para la Ampliación de Estudios), los últimos de los cuales se firmaron en 2012, en concreto cien que estarán vigentes hasta 2016. Este programa nunca ha contado con «financiación específica», sin que se ha soportado con los recursos propios del CSIC, por lo que cuando estas «reservas» se han agotado, no se ha podido continuar manteniéndolo, ha explicado el presidente del Consejo.

Esta tendencia está suponiendo un incremento en la edad media del personal del CSIC, de 42 años en total y de 52 en el caso de los científicos, que Lora-Tamayo considera «muy elavada».

El presidente del Consejo reclama una actuación para financiar el programa JAE o uno similar, e incorporar al sistema contratos fijos, de modo que haya «carreras paralelas» de investigadores contratados y funcionarios. En este sentido, mostró su esperanza de que el próximo año, si la tasa de reposición de puestos de trabajo pasa en los Presupuestos Generales del Estado del 10 al 50%, se pueda multiplicar por cinco las altas, de modo que de las poco más de 20 nuevas plazas de este año se pueda pasar a alrededor de un centenar. Eso supondría una «inyección de recursos y personal joven».

Lora-Tamayo considera que el Consejo ya superó el pasado año el «bache» existente -un agujero de 150 millones de euros en las cuentas-, gracias a la racionalización del gasto, la mejora del presupuesto en 50 millones anuales y la inyección de otros 95 millones en créditos extraordinarios.

Ahora no hace falta un aumento presupuestario enorme que al año siguiente caiga, sino que el incremento «sostenido y predecible». Eso pasa, a su juicio, por un «acuerdo general» que identifique la investigación como una prioridad y fuente para elevar la capacidad de competir. En este sentido, apuntó que el CSIC es una agencia estatal «incompleta», ya que carece de contrato de gestión. No obstante, expresó sus dudas sobre si lo ideal es ser una agencia con ese contrato de gestión o «una ley ad hoc que defina los medios con claridad». «Lo que más corra», indicó.

El CSIC afronta sus 75 primeros años «sin autocomplacencias» y con el ánimo de «encontrar estímulos» para proyectarse en el futuro y honrar a los hombres y mujeres que han conseguido que el Consejo haya llegado hasta donde está.

Actos del 75 aniversario

En la actualidad, se trata de la primera institución investigadora de España y la tercera de Europa, y acapara el 20% de los proyectos y recursos del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica. Es también el primer organismo en número de patentes, aunque Lora-Tamayo afirma que le cuesta «reconocerlo», porque preferiría que estuvieran por delante las empresas. En este sentido, aseguró que en España hay «facilidad para gastar dinero», pero menos para «generar conocimiento que genere dinero».

Para conmemorar este 75 aniversario, el CSIC ha organizado un amplia programa de actos que incluye desde conferencias a conciertos y exposiciones. El acto central tendrá lugar el próximo 24 de noviembre, día que se cumplen los tres cuartos de siglo del decreto de creación del Consejo. Tendrá carácter académico y en él se darán cita rpresentantes del Gobierno y del mundo de la investigación, entre ellos el presidente del CNRS francés, Alain Fuchs.