Ciencia

Llegan las Táuridas, «hermanas pobres» de las lluvias de estrellas

Aunque el máximo se prevé para el 4 de noviembre, durante las próximas semanas cualquier noche será posible ver una estrella fugaz

Una estrella fugaz cruza el cielo sobre Salgotarjan (Hungría) el pasado agosto
Una estrella fugaz cruza el cielo sobre Salgotarjan (Hungría) el pasado agosto - efe
efe - Madrid - Actualizado: Guardado en: Ciencia

La luna llena ha deslucido casi todas las lluvias de estrellas de este año y volverá a hacerlo con las Táuridas, una precipitación de meteoros que «ni es muy intensa, ni tiene bien definido el máximo de actividad» y que «es muy dispersa en el tiempo» porque durará casi dos meses.

El experto del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), Mario Tafalla, explica que las Táuridas de 2014 «no son muy prometedoras» para el aficionado a contemplar este tipo de espectáculo cósmico pero, al solaparse con otras lluvias de estrellas como las Oriónidas o las Leónidas, «cualquier noche es posible ver una estrella fugaz» durante las próximas semanas.

Las Táuridas se prolongan este año desde el 19 de octubre al 10 de diciembre y, aunque el máximo «se prevé para el 4 de noviembre», Tafalla ha recordado que «no hay un día en el que puedan verse mucho más o mejor que otro, porque están siendo poco intensas y dispersas», lo que considera «una pena», y más con el buen tiempo que está haciendo y que facilita la observación.

El número previsto de meteoros es «únicamente de cinco por hora» y la jornada en la que se supone se podrán contemplar más está demasiado cerca de la luna llena, por lo que en realidad «no se van a ver casi nada».

Parte del cometa Eckne

Esta lluvia proviene de la constelación de Tauro y tiene la característica de que presenta bólidos muy brillantes, conocidos como 'bolas de fuego', que «en vez de un destello, llegan a crear una traza en el cielo».

Según el experto, «se cree que forman parte del cometa Eckne, que tiene un periodo de 3,3 años», que a su vez puede provenir de «un objeto más grande que se fragmentó y tiene una distribución de partículas muy amplia», lo que provoca que la Tierra atraviese esa órbita durante más tiempo y la lluvia estelar dure más.

Además, existen varias familias de Táuridas, entre las que destacan las del norte y las del sur, por lo que no hay un día de mayor actividad definido.

Por si fuera poco, los meteoros de las Táuridas «normalmente son partículas que chocan con la atmósfera a una velocidad baja, lo que las hace aún más débiles».

Ventajas para verlas

Eso sí, Tafalla ha recordado que estos meteoros cuentan con dos ventajas sobre otros fenómenos similares y es que «no es necesario esperar hasta la madrugada para verlas, sino que únicamente tiene que ser de noche, porque Tauro sale pronto» y no necesitan ningún material técnico adicional para contemplarlas bien.

Así, cualquier momento de oscuridad es «más o menos igual de bueno» para verlas, siempre y cuando «se evite la luna» y se «busque la ubicación con la menor contaminación lumínica» posible.

El experto del OAN recomienda «mirar a vista desnuda»: no hace falta observar el cielo de ninguna manera especial porque las estrellas fugaces aparecen en cualquier parte del firmamento, hay que mirar sin nada que bloquee el campo de visión para poder ver cuanto más cielo mejor.

Esta lluvia es de las menos espectaculares del año y las condiciones que se dan no son favorables, aunque Tafalla ha recordado que el próximo mes de diciembre podremos disfrutar de un espectáculo cósmico más entretenido con el regreso de las Gemínidas, que tendrán su máximo el día 14 de ese mes, con 120 meteoros por hora.

«Es una lluvia igual o mejor que la de las Perseidas en agosto, pero menos conocida porque el frío de las noches de invierno no invita a salir a verlas», ha concluido.

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