«J», el lugar del cometa donde aterrizará Philae
«J», el lugar del cometa donde aterrizará Philae - ESA

Objetivo fijado para aterrizar en un cometa

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El objetivo ya ha sido fijado. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha desvelado esta mañana el lugar preciso en el que, el próximo noviembre, la misión Rosetta cumplirá una hazaña nunca antes realizada por un artefacto hecho por el hombre: aterrizar en un cometa. El punto de la superficie del 67P/Churyumov-Gerasimenko escogido entre cinco posibles candidatos se llama «J», una intrigante región «con un potencial científico único» y que, aunque no reúne todos los requisitos deseables, según los científicos responsables de la sonda, supone un riesgo mínimo para la maniobra en comparación con el resto.

Rosetta fue lanzada en marzo de 2004 y ha permanecido en hibernación durante gran parte de su viaje por el espacio. El pasado enero, todos los sistemas se reactivaron de forma automática y en agosto consiguió entrar en la órbita del cometa, un objeto de forma irregular de unos 4 km de ancho en su punto más ancho. Desde entonces, la sonda ha estado rastreando el lugar adecuado para poder cumplir la fase más delicada de toda la misión: el 11 de noviembre, a unos 450 millones de km del Sol, la nave liberará un pequeño módulo de 100 kilos de peso que lleva a bordo, llamado Philae, que se posará en la roca para estudiar su composición, estructura interna y actividad.

El lugar elegido para hacerlo, «J», se encuentra en la «cabeza» del cometa. Existe una alternativa, el sitio «C», que se sitúa en el «cuerpo» de la roca.

Un mundo difícil

La decisión de seleccionar este punto fue unánime, pero no ha resultado sencilla. «El cometa es un mundo hermoso pero complejo. Es científicamente interesante, pero su forma hace que sea difícil desde el punto de vista operativo», dice Stephan Ulamec, responsable de Philae en el Centro Aeroespacial Alemán DLR. «Ninguno de los lugares candidatos cumplía al 100% los criterios operacionales, pero el sitio 'J' es claramente la mejor solución».

En la elección, los expertos de la ESA han tenido en cuenta la presencia de peligros como grandes rocas, grietas profundas o pendientes pronunciadas, las condiciones de iluminación para las observaciones científicas o la recarga de las baterías del módulo de aterrizaje. Para ello, se han analizado los datos recogidos por Rosetta de los lugares candidatos a una distancia de hasta 30 km del cometa.

Material prístino

«Vamos a hacer el primer análisis in situ de un cometa, lo que nos dará una visión sin precedentes de su composición, estructura y evolución», ha señalado Jean-Pierre Bibring, investigador del Instituto de Astrofísica Espacial (IAS) en Orsay, Francia. «En particular, el sitio 'J' nos ofrece la oportunidad de analizar el material prístino, caracterizar las propiedades del núcleo y estudiar los procesos que impulsan su actividad».

La misión realizará un seguimiento de los cambios del cometa a través de 2015, ya que pasa más allá del Sol. Los datos que proporcione ayudarán a los científicos a aprender más sobre el origen y la evolución de nuestro Sistema Solar y el papel que los cometas puedan haber desempeñado en la aparición del agua y de la vida en la Tierra.