El asteroide 2014 RC, fotografiado durante su aproximación a la Tierra con un tiempo de exposición de un minuto
El asteroide 2014 RC, fotografiado durante su aproximación a la Tierra con un tiempo de exposición de un minuto - Ernesto Guido, Nick Howes, Martino Nicolini

El asteroide del domingo salió disparado tras «rozar» la Tierra

La roca pasó justo por debajo del cinturón de satélites que orbita nuestro planeta y se situó a 40.000 km sobre Nueva Zelanda

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Un pequeño asteoride de 20 metros de longitud, el tamaño de una casa y más largo que un avión de caza, pasó ayer domingo cerca de la Tierra para después alejarse a gran velocidad como si hubiera sido lanzado con un tirachinas. Un equipo del Observatorio Remazacco en Italia consiguió fotografiarlo con un telescopio instalado en Australia una media hora antes del máximo acercamiento, que se produjo, como se preveía, sobre las 20.00 (hora peninsular española) a 40.000 km de altura sobre Nueva Zelanda. (Puedes ver un vídeo del asteroide en la web del telescopio virtual Slooh).

El visitante, llamado 2014 RC, se acercó tanto a nuestro barrio espacial que incluso se situó por debajo del cinturón de satélites de comunicaciones en órbita geoestacionaria, a menos de un décimo de la distancia entre la Luna a la Tierra. Según explican en Universe Today, la roca viajaba a una velocidad de 49,5 minutos de arco (1,6 veces el diámetro de la luna llena). Brilló con una magnitud de 11,2, insuficiente para ser observada a simple vista, pero un astrónomo aficionado con un telescopio de 4,5 pulgadas podría haber seguido su trayectoria sin problemas como si persiguiera la pista de un avión o un satélite.

La órbita de 2014 RC ha cambiado debido a la gravedad de nuestro planeta, una maniobra parecida a la que se utiliza habitualmente de forma deliberada para dar velocidad a las sondas que hacen largos viajes por el espacio, denominada asistencia gravitacional. Por ejemplo, esta técnica se utilizó para dirigir las naves espaciales Voyager I y II a finales de los 70 y principios de los 80. «Una rara alineación planetaria permitió a los científicos hacer pivotar las sondas cerca de Júpiter y Saturno para ganar velocidad y dar forma a sus órbitas para futuros encuentros», explican en Universe Today. Lo mismo se empleó el pasado año con la sonda Juno de la NASA, que utilizó la gravedad de nuestro planeta como si fuera un tirachinas, de forma que salió impulsada hacia Júpiter.

Este asteroide orbita alrededor del Sol cada 1,5 años. Volverá a visitar la Tierra, pero los astrónomos aseguran que no supone ninguna amenaza al menos durante los próximos cien años.