Ilustración de un planeta que orbita dos estrellas
Ilustración de un planeta que orbita dos estrellas - Lynette Cook

Los planetas con dos soles existen y son muchos

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En el mundo ficticio Tatooine, el hogar del joven Skywalker, brillaban dos soles en el cielo. Es probable que recuerde ese extraño paisaje de Star Wars. En el Universo real también hay cielos parecidos. Existen planetas con dos soles. Uno al que orbitan y otro que es un vecino cercano y reluciente. La noche podría ser un evento raro que tal vez solo aparezca estacionalmente.

Los astrónomos creen que mundos semejantes pueden ser mucho más comunes de lo que creemos. El telescopio espacial Kepler de la NASA ha confirmado unos 1.000 exoplanetas, así como miles de estrellas consideradas «objetos Kepler de interés», apodados Kois, estrellas que posiblemente podrían albergar planetas. ¿Cuántas de esas estrellas son binarias y tienen uno o más planetas girando a su alrededor? Se cree que la mitad de las estrellas en el cielo son un sistema de dos estrellas que orbitan entre sí. Entonces, ¿tienen las estrellas con planetas la misma probabilidad de tener una compañera o la estrella compañera afecta a la formación de planetas?

Un equipo de astrónomos, liderado por la Southern Connecticut State University, ha demostrado que las estrellas con exoplanetas (planetas fuera del Sistema Solar) tienen las mismas probabilidades de tener una compañera binaria, es decir, el 40% o el 50% de las estrellas de acogida son en realidad estrellas binarias. «Es interesante y emocionante que los sistemas de exoplanetas con compañeras estelares resulten ser mucho más comunes de lo que se creía hasta hace unos pocos años», dice Elliott Horch, responsable de la investigación.

El estudio hace uso de observaciones de resolución espacial muy alta que se llevaron a cabo con el telescopio WIYN situado en Kitt Peak, en el sur de Arizona (EE.UU.), y el telescopio Gemini Norte, ubicado en Mauna Kea en Hawái. La técnica utilizada por el equipo consiste en la obtención de imágenes digitales de una pequeña porción del cielo que rodea a una estrella de interés, de 15 a 25 veces por segundo. Las imágenes se combinan entonces en el software utilizando un complejo conjunto de algoritmos, produciendo una imagen definitiva de la estrella con una resolución mejor que la del telescopio espacial Hubble.

Mediante el uso de esta técnica, el equipo puede detectar estrellas compañeras que son hasta 125 veces más débiles que el blanco, a solo 0,05 segundos de arco de distancia. Para la mayoría de las estrellas Kepler, esto significa estrellas compañeras con una verdadera separación de unas pocas a unas cien veces la distancia entre el Sol y la Tierra. De esta forma, los astrónomos deducen que la mitad de las estrellas que acogen exoplanetas son, probablemente, binarias.

Una consecuencia interesante de este hallazgo es que en muchas ocasiones los astrónomos no pueden saber cuál es realmente la estrella que orbita el exoplaneta.

Kepler ha descubierto una serie de planetas circumbinarios, es decir, un planeta que orbita dos estrellas en sistemas binarios muy cercanos. También existen exoplanetas que orbitan una de las estrellas en sistemas binarios muy amplios. Si las dos estrellas están muy cerca una de otra y el planeta a lo lejos, ese planeta sería una reminiscencia de «Tatooine». Si por el contrario el exoplaneta orbita una de las estrellas en un par muy amplio, la estrella compañera podría aparecer simplemente como una estrella brillante entre otras en el cielo nocturno. «En algún lugar habrá una transición entre estos dos escenarios, pero estamos lejos de saber dónde», dice el coautor del estudio Steve B. Howell, del Centro de Investigación Ames de la NASA.

La investigación será publicada en la revista Astrophysical Journal.