Ciencia

Crean un nuevo mapa del supercontinente Gondwana

Hace millones de años unió en una sola masa de tierra lo que hoy son América del Sur, África, India, Australia, Nueva Zelanda, la Antártida y la Península Ibérica

Nuevo mapa del supercontinente Gondwana
Nuevo mapa del supercontinente Gondwana - IGCP

Investigadores de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) han desarrollado un nuevo mapa más preciso y detallado de Gondwana, la masa continental que, surgida de la ruptura de un supercontinente aún más grande, Pangea, hace 200 millones de años unió lo que hoy son América del Sur, África, India, Australia, Nueva Zelanda, la Antártida y la Península Ibérica. El mapa ha sido presentado en Madrid, donde estos días se celebra el congreso Gondwana 15, organizado por la Universidad Complutense de Madrid, la Escuela de Ingenieros de Minas, el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El supercontinente Gondwana es uno de los más longevos de la historia del planeta, ya que se formó en los albores de la era Paleozoica y persistió hasta su desmembramiento en fragmentos continentales más pequeños hacia el final de dicha era, un periodo de unos 300 millones de años.

Una singular y espectacular formación geológica, las cuarcitas armoricanas del Ordovícico, potentes capas de lo que en su día fueron arenas de playa que orlaban parte de Gondwana, se pueden ver en la actualidad en muchos puntos de España de norte a sur, como, por ejemplo, al norte de Madrid en los municipios de Somosierra. Cuando las arenas que luego dieron lugar a las cuarcitas se formaron, eran inmensas y paradisíacas playas, pero no existía ningún ser vivo en la superficie emergida del planeta (ni animales ni plantas). La Tierra era un mundo yermo y rocoso, y sus habitantes sólo proliferaban en el inmenso mar que rodeaba Gondwana, según explican en un comunicado del IGME.

Los geólogos han conseguido cartografiar las lindes de este supercontinente desaparecido, del que ahora solo vemos los restos erosionados y deformados por millones de años del lento devenir geológico, gracias a unos pequeños minerales, los circones, que permanecen incólumes a los procesos geológicos y permiten a los científicos saber de dónde proceden los sedimentos o rocas donde ahora se encuentran.

Los fragmentos resultantes de la ruptura del supercontinente aparecen hoy formando parte de África del Sur, América del Sur, Australia y Antártida, pero también se encuentran en el hemisferio norte, en el sur de Europa y de Asia, de forma más reducida.

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