Los que tienen hermanos son amantes más dulces
Moscas Drosophila - Amy Xinyang Hong / Cedric Tan
estudio con moscas

Los que tienen hermanos son amantes más dulces

Investigadores relacionan el parentesco entre rivales con un cortejo más suave y amable

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Aquellos que tienen hermanos son amantes más dulces y considerados. Lo dice la Universidad de Oxford, y para los que ya hayan comenzado a hacer sus elucubraciones con sus propias experiencias personales, hay que matizar que los científicos se refieren a las moscas. En efecto, en el mundo de estos insectos, según la investigación publicada en la revista Nature, tener hermanos alrededor hace que los machos disminuyan su competitividad, se comporten de manera menos agresiva y causen menos daños a las hembras en sus encuentros. Para más beneficio, la fecundidad también es mayor. El motivo es una cuestión genética.

Los investigadores observaron que los machos sin parentesco en un grupo tienden a competir más fieramente por la atención de las hembras, lo que acorta su vida y reduce la fertilidad de ellas. Sin embargo, los que sí tienen hermanos no se preocupan tanto por ser ellos quienes logren el éxito, porque saben que sus genes «se heredarán igualmente si cualquiera de sus allegados, hermanos o hermanas, tienen éxito», explica Tommaso Pizzari, del departamento de Zoología en Oxford y responsable del estudio. «Su actitud más relajada para aparearse resulta en menos peleas y dañan menos a las hembras porque su cortejo no es tan agresivo. Cuando los machos no emparentados están juntos, las hembras son constantemente acosadas para el sexo, lo que les deja menos tiempo para comer o descansar», explica.

Hacer un trío

Antes de llegar a estas conclusiones, los científicos pusieron a tríos de machos vírgenes con una única hembra, también virgen, y los dejaron alimentarse y aparearse libremente. Entonces compararon el comportamiento y el tiempo de vida de diferentes tríos: uno con tres hermanos, otro con dos hermanos y uno sin parentesco, y un tercero con tres machos sin parentesco.

Las moscas del primer grupo mostraron una actitud más relajada y pasaron menos tiempo acosando a las hembras. En el segundo grupo, el no emparentado tuvo tantas crías con la hembra como los otros dos machos juntos. En este caso, las hembras tenían vidas reproductivas más cortas y producían menos crías en general porque el acoso era mayor.

En el tercer grupo, donde ningún macho estaba emparentado, la competencia feroz entre ellos -cada uno quería ser el padre de tantas crías como fuera posible-, dañó la salud general del grupo, lo que se tradujo en una reducción de la vida de las moscas por el aumento de las peleas y el cortejo agresivo.

El papel del parentesco

El estudio pone de relieve el importante papel de la selección de parentesco en la evolución, donde los organismos están más inclinados a favorecer a otros en la medida en que están relacionados genéticamente.

Los científicos no tiene claro por qué las hembras en grupos de moscas no emparentadas tienen menos descendencia, aunque sospechan que tiene que ver con los efectos fisiológicos asociados con el apareamiento. El vuelo de cortejo es complejo e involucra el canto y el lamido genital. Un acoso repetido de este tipo puede dañar físicamente a las hembras, y dejarles menos tiempo para conseguir la comida y el descanso necesarios para una vida sana.