EL PULSO DEL PLANETA

El mar Muerto resucita

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La inexorable desaparición del mar Muerto y la carencia crónica de agua potable en la región han sido el catalizador de lo que se ha bautizado ya como el Proyecto Rojo-Muerto, que se ha firmó ayer en Washington entre Israel, Jordania y la Autoridad Nacional Palestina. El proyecto a tres bandas se plantea como un canal que aprovechará que el mar Muerto es el punto más bajo del mundo (427 metros por debajo del nivel del mar), para que el agua del mar Rojo fluya de manera natural. A su paso, calculan los expertos, dejará en la zona unos 200 hectómetros cúbicos de agua, que, una vez desalinizada, dará de beber a Jordania, Israel y Cisjordania.

El agua será desalinizada en una planta de la ciudad jordana de Áqaba y dará a Israel entre 30 y 50 hectómetros cúbicos al año, mientras que Jordania utilizará 30 hectómetros cúbicos para las ciudades del sur del país. Como parte del acuerdo, Israel también bombeará del lago Tiberíades, al norte del país, unos 50 hectómetros cúbicos de agua potable para el norte de Jordania y 30 para la Autoridad Nacional Palestina.

Se estima que el proyecto cueste entre 220 y 390 millones de euros y se construirá en territorio jordano, bordeando la frontera con Israel. El canal tendrá 180 kilómetros, y se espera que en un año se abra el proceso de licitación. Aunque la firma del proyecto ha generado elogios entre los diferentes partidos israelíes, muchos investigadores y ecologistas se han mostrado en desacuerdo con la idea, argumentando que el mar Muerto necesitaría 1.600 hectómetros anuales y no los 100 hectómetros planeados, para no secarse.

«La composición química del mar Muerto es muy diferente a la del Rojo, tiene unos niveles de concentración de sal y de bacterias mucho más elevados, por lo que mezclar los dos tipos de agua salada podría tener un efecto desastroso para el mar Muerto», dijo el portavoz de la organización econologista «Amigos de la Tierra».

La idea de construir un canal desde el Rojo hasta el Muerto no es nueva y ya se planteó durante el siglo XIX para intentar circunvalar el Canal de Suez. La última vez que se coqueteó con el proyecto fue en los noventa para fomentar la paz entre israelíes y palestinos.