Un ejemplar de Hyla crysoscelis, la rana estudiada - TODD PIERSON

El macho mejor dotado y otras rarezas sexuales del mundo animal

Moscas que beben alcohol para compensar el rechazo, hembras de peces que prefieren parejas homosexuales y percebes que lanzan su esperma al mar, algunos de los comportamientos amorosos más curiosos

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Moscas que beben alcohol para compensar el rechazo, hembras de peces que prefieren parejas homosexuales y percebes que lanzan su esperma al mar, algunos de los comportamientos amorosos más curiosos

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  1. Ellas prefieren a los que saben hacer dos cosas a la vez

    Un ejemplar de Hyla crysoscelis, la rana estudiada
    Un ejemplar de Hyla crysoscelis, la rana estudiada - TODD PIERSON

    El mundo animal puede darnos unas cuantas lecciones de vida, incluso en los asuntos amorosos. El instinto lleva a las hembras a elegir a su compañero por su potencial reproductor y buena salud. Pero a los machos no les resulta fácil lanzar las señales más apropiadas para demostrar que es el mejor candidato (esto ocurre muchas veces, ¿verdad?). Las ranas de la especie arbórea gris tienen una solución muy práctica. Las hembras prefieren a los machos cuyas señales reflejan su capacidad de hacer varias cosas a la vez. Los machos interpretan su balada de amor, una sucesión de ritmos con una duración media de entre 20 y 40 «trinos» por minuto, y las hembras eligen a los que consiguen hacer llamadas de apareamiento más largas y frecuentes, como una especie de baile y canción simultánea. Esto implica desarrollar al mismo tiempo dos habilidades diferentes. Solo consiguen a la «chica» los que demuestran ser multitarea. Que los varones que lean estas líneas tomen buena nota.

    Más sobre esta curiosa investigación aquí.

  2. Irse con «otro» causa interés

    Un vistoso macho de poecilia mexicana
    Un vistoso macho de poecilia mexicana - A. Azas

    Si una hembra busca pareja (masculina) lo más lógico es que los ejemplares del otro sexo que muestren conductas homosexuales le resulten indiferentes, pero no siempre ocurre así. Para las «chicas» del pez poecilia mexicana nada resulta más atrayente que un macho al que le guste otro macho. Un experimento realizado con estos animales evidenció que los peces «gays» que resultaban más sugerentes entre los machos, también atraían a las hembras, incluso más que sus «colegas» heteros, aunque estos fueran más grandes y coloridos.

  3. El percebe, un gran pene y sexo a distancia

    Percebes de la especie Pollicipes polymerus
    Percebes de la especie Pollicipes polymerus - M. Barazandeh

    El percebe suscita la admiración mundial por tener un pene más largo que su propio cuerpo, pero ese regalo de la naturaleza puede no ser suficiente en ocasiones. Para llegar hasta las posibles parejas que se encuentren relativamente lejos (no olvidemos que el percebe se pasa la vida pegado a una roca), la especie Pollicipes polymerus, que habita la costa noreste del Pacífico, ha desarrollado otra estrategia. Los machos expulsan a las corrientes marinas su esperma, que capturan las hembras. Otros animales como esponjas, corales y moluscos también utilizan el mismo sistema.

    Más información, aquí.

  4. El macho mejor dotado del mundo

    Un investigador muestra un ejemplar del saltamontes junto a sus testículos en una placa
    Un investigador muestra un ejemplar del saltamontes junto a sus testículos en una placa - Universidad de Derby

    Es macho mejor dotado de todo el planeta no es, posiblemente, ninguno de los que ahora mismo tiene en la cabeza. Piense en algo... mucho más pequeño. El supermacho es el humilde saltamontes costero (affinis Platycleis), que tiene los testículos más grandes en relación a su peso corporal. Sus testículos suponen nada menos que un 14% de su masa corporal. Pero los testículos grandes no necesariamente se relacionan con una mayor cantidad de producción de esperma, algo que va en contra de lo que se creía hasta el momento. Puedes saber más sobre este campeón aquí.

  5. Los machos sin sexo se dan al alcohol

    Experimento con las moscas
    Experimento con las moscas - Universidad de California

    Los machos que no consiguen mantener relaciones sexuales beben alcohol de forma compulsiva. Los científicos que afirman algo semejante lo han comprobado en moscas. Machos rechazados por hembras que ya habían copulado y otros que habían tenido más éxito son encerrados juntos en un contenedor con comida, una sin alcohol y otra con él. El resultado es que los machos rechazados optaron por la comida «bien regada» de forma mucho más considerable que sus compañeros satisfechos. La diferencia no solo se percibió en el comportamiento, sino también en los niveles del neuropéptido F en su cerebro. Las moscas rechazadas tenían niveles muy bajos de esa sustancia, lo que les llevó a buscar a buscar como recompensa beber hasta intoxicarse. El hallazgo, que explicamos aquí con todo detalle, podría tener una gran relevancia para hacer frente a la adicción en humanos.

  6. Devorar esperma, tres horas de coito y sexo a ciegas

    El calamar cola de botella
    El calamar cola de botella - Julian Finn (Museum Victoria)

    La hembra de una especie de calamar que habita en el sur de Australia ingiere parte del semen que eyacula su pareja para obtener la energía que necesita durante la fecundación. El semen de esta especie contiene nutrientes que pueden ser una posible fuente de alimentación durante unas relaciones sexuales no exentas de riesgos.

    En la cópula, el macho de la especie Sepiadarium austrinum dispara sus espermatóforos contra la hembra y estos se adhieren a una bolsa alrededor de su cavidad bucal. Las hembras hacen uso de sus tentáculos para intentar poner rápidamente los óvulos sobre ellos, para su fertilización. Pero algunos espermatóforos que quedan más alejados son recogidos por la hembra, que los devora.

    Lo cierto es que los calamares tienen una increíble vida sexual. Por ejemplo, una especie de cefalópodo que habita en aguas australianas, el Euprymna tasmanica, practica interminables sesiones de sexo durante tres horas. Tan intensamente se ejercita, que después tiene problemas para nadar durante media hora.

    Además, los machos de la especie Octopoteuthis deletron, que viven en las profundidades de los océanos, se aparean indiscriminadamente tanto con otros machos como con hembras. La diferencia entre los dos sexos es tan pequeña, los encuentros tan escasos y hay tan poca luz en su entorno que los calamares no se dan cuenta o no les importa que su pareja tenga su mismo sexo o no.

  7. La muerte después del amor

    El macho muere espontáneamente después del amor
    El macho muere espontáneamente después del amor - Steven K. Schwartz

    Los machos de la araña pescadora (Dolemedes tenebrosus) mueren de forma espontánea, sin la agresividad de la hembra, solo unas horas después de culminar su pasión. El amante dobla sus patas bajo su cuerpo, se queda inmóvil y desfigurado, y su corazón deja de latir. La causa de la muerte parece estar relacionada con dos apéndices delanteros, llamados pedipalpos, que le sirven para succionar el esperma. Durante el apareamiento, los machos transfieren el esperma a la hembra con estos apéndices. Pero en vez de desinflarse permanecen hinchados y el macho muere colgado de la hembra. Entonces ella lo devora. Esa cena caníbal postcoital puede reducir la receptividad de la hembra con otros machos, lo que garantice que la descendencia tenga la huella genética del difunto.

    Te contamos la historia con más detalle aquí.

  8. Ellas prefieren los largos cortejos

    Un baile largo y lento evita ser comido tras el sexo
    Un baile largo y lento evita ser comido tras el sexo - PLoS ONE

    A veces lo clásico es lo que mejor funciona. El cortejo y los preliminares son importantes en cualquier especie, pero para un tipo de araña, la Argiope keyserlingi, son más que fundamentales. A las hembras de esta especie les gustan los agasajos. Según como el macho ejecute una danza amorosa accederá a mantener relaciones o no con él. Y lo que es más importante, decidirá si se lo come o no después. Si el amante quiere seguir vivo, deberá provocar unas vibraciones en la telaraña de forma lenta y cadenciosa. Los que se apresuran, no lo contarán después.