Ciencia

Robots de rescate para grandes catástrofes

Un equipo español se clasifica en un concurso del Departamento de Defensa de EE.UU. para desarrollar «androides»

aneris casassus - Madrid - Actualizado: Guardado en: Ciencia

Un robot que sea capaz de ayudar a los equipos de rescate humano en una catástrofe. Que pueda, por ejemplo, mover los escombros en una ciudad arrasada tras un terremoto. Y que lo haga con una gran autonomía. Que reconozca los entornos, que camine y suba escaleras por sí mismo. En eso está trabajando el equipo español de investigadores Sarbot (Search And Rescue Robot), que es uno de los 23 clasificados en el proyecto «Darpa Virtual Robotics Challenge», organizado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Entre hoy y el jueves, cada equipo finalista presentará una propuesta algorítmica de control de movimiento, percepción del entorno y toma de decisiones que permitan a un robot superar eficazmente un serie de pruebas virtuales en el menor tiempo posible. Para ello, los participantes se conectarán a la «nube» y a través de un simulador darán respuesta en tiempo real a las dificultades que se les propongan. Los seis ganadores recibirán una financiación de 750 mil dólares para seguir con la investigación así como un robot para poner en práctica sus avances en escenarios reales, con el que se enfrentarán en la final.

«El objetivo es el desarrollo de robots que puedan actuar en situaciones de catástrofes en entornos urbanos», explicó a ABC Elena García, investigadora del Centro de Automática y Robótica del CSIC y la Universidad Politécnica de Madrid, instituciones que integran el equipo junto a las universidades de Alcalá y Carlos III. «Son robots humanoides que distinguen ciertos aspectos del entorno y pueden manipular herramientas. La idea es que cooperen con los equipos humanos de rescate para entrar en zonas peligrosas y evitar poner en riesgo la vida de los rescatistas», agregó.

Los robots en los que se trabaja tienen una gran autonomía, aunque cuentan con la supervisión de un operador -que puede ser remoto o estar en el lugar- que observa lo que ve el «androide» y puede ir dándole indicaciones. Serán capaces de conducir un vehículo por una carretera salvando obstáculos, caminar por un terreno irregular que se va complicando progresivamente con lodo y escombros, y conectar una manguera a una tubería y abrir la llave de paso. «En principio actuarán removiendo materiales pero la investigación va encaminada al salvamento humano», indicó García

Participación internacional

De la iniciativa participaron más de 100 equipos de todo el mundo, 23 quedaron preseleccionados y seis de ellos pasarán a la fase final. Este jueves a las 18 los participantes sabrán qué puntuación obtuvieron en la certamen. Pero luego las autoridades del concurso evaluarán también cómo ha resuelto cada uno las dificultades y el 27 de junio se sabrá quiénes pasan a la siguiente ronda. «Estamos muy emocionados de la participación internacional en el concurso», sostuvo Gill Pratt, director del programa Darpa, a poco de haberse lanzado la competición, en octubre del año pasado.

«Así como los desastres naturales y provocados por el hombre son problemas comunes en todo el mundo, se demuestra que la comunidad internacional de robótica comparte un objetivo común: tener un impacto tangible y positivo en la asistencia humanitaria», sostuvo. Para Pratt, el valor del simulador en la «nube» es que permite «entrenar, diseñar, probar y colaborar en ideas sin la necesidad de hardware y la creación de prototipos costosos. Eso abre la puerta a la innovación», dijo.

Sin presupuesto

El equipo Sarbot -el único español y uno de los tres europeos que pasaron a esta instancia- cuenta con 20 investigadores que trabajan en distintos aspectos del robot. Los expertos del CSIC están abocados a las tareas de locomoción, los de la Universidad Politécnica de Madrid a la manipulación de la que será capaz el «androide», los de la Universidad Carlos III de la percepción de corto alcance y los de la Universidad de Alcalá de la percepción del entorno que hace posible su navegación. El consorcio quedó constituido en febrero, después de cuatro meses de abierto el concurso. «No fue fácil encontrar grupos para participar de un proyecto sin financiación. Lo hicimos con los medios que teníamos en a nuestro alcance ese momento», detalló García.

Casi ciencia ficción

La denominación «androide», según explicó García, se propagó gracias a las películas de ciencia ficción que usaban esta palabra para referirse a los robots con aspecto de seres humanos. Ella, en cambio, prefiere llamarlos «robots humanoides». Esos mismos que hasta hace un tiempo veíamos en el cine como algo imposible de existir, están ahora a punto de convertirse en piezas clave capaces de salvar vidas tras un terremoto o un tsunami.

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