Ciencia

Los investigadores salen a la calle contra los recortes: «No nos cuadra esta ecuación»

45.000 personas han firmado un manifiesto contra los recortes del presupuesto en I+D+i hasta 2020

j. lópez garcía - Actualizado: Guardado en: Ciencia

El Ministro de Economía no estaba. Y la Secretaria de Estado se encontraba en un acto con la Corona. Los más de dos mil investigadores que habían marchado contra los recortes en Investigación y Desarrollo desde la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la calle Serrano, hasta el Ministerio de Economía del Paseo de la Castellana, se encontraron con la verja cerrada. Horas antes, les habían indicado que presentaran en el Registro la Segunda Carta por la Ciencia. Pero la carta se quedó sin llegar a destino, pegada con celofán en las puertas de hierro.

Los representantes de la protesta ya habían obtenido permiso para acceder al patio en el momento en que se denegó el acceso a la prensa. En ese momento, se produjeron consultas entre los que se encontraban al otro lado y el resto de manifestantes, que exigía el paso de los medios de comunicación. Las órdenes de la Subsecretaria de Estado fueron tajantes: los medios no pueden entrar. La respuesta unánime de los concentrados fue no entregar el documento y guardar un minuto de silencio «por el eterno descanso de la investigación de este país».

Carlos Andradas, catedrático de Álgebra de la Universidad Complutense de Madrid, fijó con papel adhesivo la Carta por la Ciencia en las rejas. «Nos habría gustado haber recibido otro tratamiento. Esperaremos una contestación y supongo que volveremos a título personal», afirmó tras el desplante. Emilio Criado, del Instituto de Cerámica y Vidrio del CSIC, instó a los presentes a disolver la protesta: «Vámonos a casa». Y anunció que «se convocarán nuevas acciones».

«Muerte térmica» de la investigación

El manifiesto de la convocatoria ha sido firmado por 45.000 personas de toda España, en contra de las previsiones del Gobierno de congelar el presupuesto en I+D+i hasta el año 2020 y renunciar al objetivo de alcanzar el 2% del PIB en dicha fecha, frente al 3% previsto inicialmente. En palabras de los convocantes «esto supondrá sin duda, la muerte térmica de la investigación científica y técnica», además del desmantelamiento de muchos laboratorios y centros. En este periodo 2012-2013 se han perdido 2.000 puestos, que afectan principalmente a los investigadores noveles y otros que abandonan la carrera científica en sus primeros años.

«Una sangría como medicación»

Previo a la marcha, el salón de actos del CSIC se había quedado pequeño, y fueron muchos los que siguieron la asamblea desde el hall con ayuda de dos pantallas gigantes. Dentro del salón de mármoles rojos, Emilio Criado se refirió al reciente artículo de Science donde se hablaba de nubarrones sobre la cienca española y pronosticó una tormenta sobre el país, ante el aplauso de los que abarrotaban la sala, donde no cabía una bata más. Se estaban llevado a cabo 21 marchas simultáneas en otras tantas ciudades españolas. «Llevamos acumulando unos recortes en investigación del 40% desde 2009», señaló Criado.

Emilio Muñoz, que fue presidente del CSIC entre 1988 y 1991, lamentó que en la actual situación pueda darse al traste con «décadas de crecimiento sostenido en investigación española», desde el empeño de Manuel Lora-Tamayo, ministro de Educación en los años 60 y presidente del CSIC hasta 1971. «Es como si a un enfermo de tuberculosis le aplicamos una sangría como medicación», reflexionaba Emilio, para recordar que los países que nos recetan austeridad son aquellos que más invierten en I+D+i, como es el caso de Finlandia, Alemania, Suecia u Holanda.

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