Encuentran polvo lunar abandonado en un almacén de California
Las muestras lunares encontradas después de 43 años - Roy Kaltschmidt

Encuentran polvo lunar abandonado en un almacén de California

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Abandonadas dentro de un bote durante más de cuarenta años. Ese fue el destino de veinte probetas con valiosas muestras de polvo lunar traídas a la Tierra por Neil Armstrong y Buzz Aldrin durante la primera misión tripulada a la Luna. Las muestras acaban de ser recuperadas en un viejo almacén de California después de llevar 43 años desaparecidas oficialmente.

Cuando el Apolo 11 regresó a la Tierra en 1969, trajo a nuestro planeta abundantes muestras de rocas y polvo lunares. 68 gramos de ese polvo fueron entregados al Nobel de Química Melvin Calvin, de la Universidad de California en Berkeley, para su estudio y análisis. El científico, según publica la revista New Scientist, repartió las muestras entre varios de sus colegas para estudiar sus compuestos de carbono, después de lo cual las volvió a reunir y las devolvió a la NASA.

Sin embargo, de los 68 gramos originales, solo 50 fueron devueltos por el científico. Se asumió que el resto de las muestras había quedado destruidas durante la investigación. Pero no fue así. En efecto, cerca de tres gramos de ese polvo lunar se guardaron en unas veinte probetas y dentro de un recipiente sellado al vacío que fue cuidadosamente almacenado. Una etiqueta revelaba su contenido junto a la fecha "24 de julio de 1970".

Una roca rara

Desde entonces, nadie volvió a tocar ni el tarro ni las probetas hasta que el mes pasado una empleada de archivo, Karen Nelson, las encontró en el fondo de un viejo almacén del Lawrence Berkeley National Laboratory.

Junto a las probetas, Karen Nelson encontró también un artículo publicado en 1971 en Proceedings of the second Lunar Science Conference y cuyo título reza así: "Estudio de compuestos de carbono en las muestras lunares del Apolo 11 y Apolo 12". Por supuesto, cuando se dio cuenta de lo que tenía entre manos, la empleada envió las muestras al Centro espacial Johnson, de la NASA, donde se ha determinado que aún pueden resultar útiles para la investigación.

Las muestras proceden de un tipo de roca lunar relativamente rara, denominada brecha y que consiste en una mezcla de rocas diferentes y no solo de basalto, que es el mineral más común en el lugar de aterrizaje del Apolo 11. De hecho, solo el 25% de todas las rocas traídas por esa misión lunar son brechas.

La NASA no cree que las muestras fueran robadas, ni tampoco que su desaparición se haya debido a alguna acción malintencionada. Lo más seguro, afirman, es que, sencillamente, Calvin se olvidó de ellas.