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«Dinner for one», el Guinness de las risas

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Los locos de la tele conocen muy bien el famoso sketch «Dinner for one» (1963) que se ha convertido en un clásico de la televisión en Nochevieja en Alemania, Dinamarca, Finlandia y Austria. Este corto de apenas once minutos de duración figura en el libro Guinness de los Récords como uno de los gags más vistos.

El autor británico Lauri Wylie nos presenta a una anciana, Miss Sophie, que ha perdido a todos sus amigos pero que no baja la guardia y celebra su cumpleaños religiosamente como si todavía los conservara. A su lado resiste su fiel mayordomo que se las ve y se las desea para que la cena de cumpleaños sea cada año un éxito.

Los actoresSue Flack y Caspar llevan años con este sketch entre manos (lo estrenaron en el Teatro Malic dentro del Grec 2002) y ahora vuelen a sacarlo del baúl para reestrenarlo en el Tantarantana.«Presentamos un espectáculo de una hora de duración que garantiza las risas», explica Sue Flack que encarna a Miss Sophie. El texto es muy ingenioso e invita a la reflexión. «Entre gag y gag habla de la vejez y de la soledad», añade Caspar. Con música original de Jaume Carreras y una escenografía muy sencilla compuesta por una mesa y cinco sillas, esta pareja de actores nos proponen un viaje «a la época del Titanic».

El famoso sketch tiene una frase que se repite constantemente, «The same procedure as last year», y que también se ha convertido en una frase muy popular en los países del norte de Europa. Sue Flack y Caspar coinciden en que «en los tiempos que corren la gente sólo quiere salir de casa para divertirse». Y «Dinner for one» tiene todos los ingredientes de una comedia desternillante.

«Hemos creado cuatro personajes nuevos que interpreta Caspar con mucha agilidad», comenta Sue. También hay que aclarar que el espectáculo no es en inglés sino que alterna el catalán y el castellano aderezado por una lengua difícil de definir que chapurrea el mayordomo. «El quid de la obra es que el mayordomo va bebiendo al ritmo que sirve cada plato y va pillando una buena», concluye Caspar.