La OMS, contra estos dispositivos
La OMS, contra estos dispositivos - efe

El cigarrillo electrónico, tan dañino como el tabaco para el fumador pasivo

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Nada es mejor para nuestra salud que no fumar. Expertos internacionales en salud expusieron ayer en Barcelona en las jornadas «Cigarrillos electrónicos: interrogantes abiertos» sus dudas acerca de estos dispositivos cuyos efectos son todavía muy desconocidos e incidieron en el engaño que supone ver este producto novedoso como una alternativa saludable al tabaco.

Aunque hace una década que se empezaron a comercializar, los cigarrillos electrónicos han sufrido un «boom» en los últimos años, aun tener mucho desconocimiento sobre ellos. Los estudios que se están realizando a marchas forzadas para conocer mejor sus secuelas reiteran que el producto contiene nicotina y sustancias tóxicas e incluso cancerígenas.

Precisamente ayer, durante las jornadas, el Instituto Catalán de Oncología (ICO) avanzó los resultados de dos estudios que ha realizado sobre los efectos de estos dispositivos eléctricos en los fumadores pasivos, que confirman que el vapeo (o como se conoce a fumar estos cigarrillos) les expone a cantidades similares de nicotina y de partículas tóxicas a las de un cigarro normal.

Las investigaciones concretan que la presencia de nicotina y de partículas en casas donde se fuma cigarrillos electrónicos es diez veces superior a las viviendas en las que no se fuma, con unos valores que giran en torno a los 10 microgramos por metro cúbico que están por encima de los límites que aconseja la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, después de estudiar la saliva y la orina de los vapeadores y compararla con la de los no fumadores y con la de los fumadores tradicionales se ha confirmado que la concentración de nicotina del fumador pasivo de cigarrillo electrónico es unas cinco o seis veces mayor al no fumador, cifras similares a las de quien convive con un consumidor de tabaco clásico.

«Regular el producto»

El director de la Iniciativa Sin Tabaco de la OMS, Armando Perruga, incidió en la importancia de regular el producto y lo ejemplificó detallando que un elemento básico como la pasta de dientes cuenta con múltiples especificaciones y tiene prohibido el uso de 1.300 sustancias. «No puede ser que el cigarrillo electrónico no tenga ni una regulación», señaló tajantemente.

La OMS aboga por prohibir los vapeadores allí donde no se permite el tabaco y por endurecer el control a la publicidad de estos productos, que a menudo es muy engañosa. En este sentido, Esteve Fernández, del ICO, lamentaba que «se dice que son de vapor de agua cuando tienen vapor de muchas sustancias, también tóxicas».

Cataluña, la mayor consumidora

Cataluña es la comunidad donde más se usa el cigarrillo electrónico, con un 63 % de vapeadores, seguida de lejos por el País Vasco con un 22 %, según un estudio sobre el perfil del vapeador en España realizado por Puff Cigarette Iberia.

Según los resultados del informe, hecho el pasado marzo, el 66% de los encuestados afirma haber dejado el tabaco por el cigarro electrónico, y el 33 % ha disminuido el uso de cigarros convencionales. El sondeo indica que los motivos principales por los que los fumadores se decantan por los cigarros electrónicos son la calidad, la seguridad, la durabilidad, la comodidad de uso y el precio. Según destacaba ayer Perruga, el «boom» de estos dispositivos electrónicos se ha dado especialmente en Europa y los Estados Unidos, mientras que poco a poco van ampliando los sitios en los que se veta el vapeo:_Brasil los tiene prohibidos y Nueva York limita su consumo como al tabaco convencional, según destacó ayer.