Millet llega en silencio a la Audiencia para afrontar su primer juicio por el caso Palau
Félix Millet y Jordi Montull, en el banquillo de los acusados - EFE

Millet llega en silencio a la Audiencia para afrontar su primer juicio por el caso Palau

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El exresponsable del Palau de la Música Fèlix Millet ha llegado poco después de las 09.00 horas de esta mañana a la Audiencia de Barcelona, en silencio y acompañado de sus dos abogados, para afrontar su primer juicio por presunta apropiación indebida, tráfico de influencias, falsedad documental y prevaricación en el caso del hotel de lujo que proyectaron junto a la institución musical y que nunca llegó a levantarse.

Millet y su mano derecha Jordi Montull se sientan hoy en el banquillo de la Audiencia de Barcelona en el juicio por las presuntas irregularidades en la operación para construir un hotel de lujo junto al Palau de la Música por el que se enfrentan a diez años de cárcel, en un caso que también lleva al banquillo a la antigua cúpula del departamento de Urbanismo del ayuntamiento de Barcelona.

Quienes durante tres décadas manejaron los hilos del Palau responderán ante la Audiencia de Barcelona no por el millonario expolio de la institución -causa que está a punto de enviarse a juicio-, sino por una trama paralela de presunto tráfico de influencias en la operación urbanística para construir el hotel, en que la Fiscalía les pide diez años y dos meses de prisión.

El más puntual de los acusados ha sido el exteniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona Ramon García Bragado, que afronta una petición fiscal de cuatro años y siete meses de prisión por haber sucumbido supuestamente a las presiones de Millet para sacar adelante el proyecto del hotel, ocultando, como mantiene la Fiscalía, que beneficiaba a un promotor particular.

Pasados diez minutos de las 09.00 de la mañana ha llegado al Palau de Justicia Fèlix Millet, que ha subido con semblante serio las escaleras y en un silencio que sólo ha interrumpido para dedicar al enjambre de cámaras y periodistas que le esperaban un lacónico: «Buenos días, estoy bien».

Al subir las escaleras del Palau de Justicia, rodeado de cámaras, Millet ha estado a punto de tropezar en el primero de los peldaños, aunque no ha llegado a perder el equilibrio.

Vestido con corbata y americana de color pardo, ha entrado en el edificio de la Audiencia y, ya fuera del objetivo de las cámaras, ha tomado asiento en uno de los bancos situados fuera de la sala de vistas donde se va a celebrar el juicio.

Instantes después, se sentaba a su lado el que durante décadas fue su mano de derecha en el Palau de la Música, Jordi Montull, que ha llegado a la Audiencia de Barcelona acompañado de su abogado y también en silencio, aunque a diferencia de Millet ha saludado personalmente a alguno de los periodistas que estaban apostados en las escaleras.

Junto a los saqueadores confesos del Palau, las supuestas irregularidades de la operación han llevado también al banquillo al exsecretario de Presidencia y exteniente de alcalde de Urbanismo de Barcelona Ramon García Bragado, a los exgerente y exdirector jurídico de esa área Ramon Massagué y Enric Lambies, así como al arquitecto del despacho Tusquets Carles Díaz, que participó en los trámites urbanísticos para sacar adelante el proyecto

Desfalco de 35 millones

La vista oral, que está previsto se alargue hasta finales de marzo, arrancará este lunes a las 9.30 horas en la sala polivalente de la Audiencia de Barcelona con los interrogatorios a Millet y Montull, que todavía tienen pendiente comparecer en juicio -aun sin fecha- por el desfalco de unos 35 millones de euros del Palau de la Música y cuya instrucción está a punto de acabar. En la causa del hotel que empieza a juzgarse este lunes, están imputados también el exteniente de alcalde de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona Ramon Garcia-Bragado y el arquitecto del proyecto, Carles Díaz, para los que el fiscal pide cuatro años y medio de cárcel, y que están citados el martes para someterse al interrogatorio por supuesta falsedad en documento oficial y delito continuado de prevaricación.

El entonces gerente de Urbanismo, Ramon Massaguer, y el exdirector jurídico de Urbanismo del consistorio barcelonés Enric Lambies se enfrentarán en la vista a la misma pena por idénticos presuntos delitos y está previsto que declaren como imputados el miércoles. El fiscal cree que Millet y Montull aprovecharon »de manera especial e intensa el prestigio, el reconocimiento y la estimación que tenía la Fundació Orféo-Palau de la Música Catalana», para conseguir que la Generalitat y el Ayuntamiento colaborasen con la operación urbanística firmando convenios, informes, agilizando trámites y dictando diversas resoluciones.

Beneficio personal

»Buscaban en aquella operación conseguir un importante beneficio económico personal en diversos momentos de su tramitación», concluyó la Fiscalía en su escrito de calificación al cierre de la instrucción. Compraron en noviembre de 2003 inmuebles cercanos al Palau de la Música propiedad del Institut de Germans de les Escoles Cristianes, aunque «sabían perfectamente», gracias al asesoramiento de Díaz, que la calificación del Plan General Metropolitano de Barcelona (PGM) no permitía construir el hotel de lujo que querían, pues era solo para equipamientos educativos.

Aprovecharon su «relación de confianza y amistad» con García-Bragado, que entonces era secretario de la Presidencia de la Generalitat y que antes había sido concejal de Urbanismo del Ayuntamiento, y de Massaguer, gerente de Urbanismo, para conseguir en noviembre de 2004 un cambio de calificación urbanística en cuya redacción trabajaron en colaboración con Díaz.

Los cinco acusados acordaron que en el primer convenio -firmado el 8 de marzo de 2006 a tres bandas entre la institución cultural, el Ayuntamiento y la Generalitat- se ocultase «la operación lucrativa» que buscaban Millet y Montull, siempre según el relato de la Fiscalía. Se pusieron de acuerdo en que durante la tramitación constase que las fincas donde se iba a hacer el hotel eran propiedad de la Fundación, cuando en realidad, se trasmitía la titularidad a un tercero, con el que también se mostró de acuerdo Lambies, que era director jurídico de Urbanismo e Infraestructuras de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento.

Una vez firmado el acuerdo, Millet y Montull abrieron una «especie» de concurso privado para buscar a una empresa concesionaria, eligiendo a Olivia Hotels, del que era administrador Manuel Valderrama, y que acordaron que además de los 15.000.000 euros del valor de los solares, le pagase adicionalmente 900.000 euros en metálico. Valderrama --que está citado para declara en el juicio como testigo-- desconocía «el verdadero propósito de lucro que buscaban» Millet y Montull, y entregó esta suma como precio de la adjudicación, que inmediatamente los acusados incorporaron a su patrimonio personal.