Casa Real

Muere el Infante Don Carlos, que será enterrado en El Escorial por deseo del Rey

Primo hermano de Don Juan Carlos y amigos desde niños, el Duque de Calabria fue leal hasta el último momento

El Rey Juan Carlos junto con el Infante Don Carlos
El Rey Juan Carlos junto con el Infante Don Carlos - efe
ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS - Madrid - Actualizado: Guardado en: Casa Real

Don Carlos de Borbón-Dos Sicilias y Borbón-Parma, Duque de Calabria, Conde de Caserta, jefe de la Casa Real de Borbón-Dos Sicilias e Infante de España desde 1994 por expreso deseo de su primo hermano el Rey Don Juan Carlos, falleció este lunes en su finca «La Toledana» (Ciudad Real) a los 77 años, tras una larga enfermedad neurólogica.

Durante toda su vida demostró una lealtad inquebrantable, primero a Don Juan, Conde de Barcelona, y después, a Don Juan Carlos, y esa lealtad superó con creces la prueba de fuego en los momentos difíciles que compartió con ellos. Especialmente, en los años sesenta, cuando Don Jaime de Borbón, hijo de Alfonso XIII, quiso recuperar los derechos sucesorios a los que había renunciado en los años treinta -debido a su sordomudez- para transmitírselos a su hijo, Don Alfonso de Borbón, que posteriormente contrajo matrimonio con la nieta de Franco.

Esta circunstancia fue aprovechada por un sector del franquismo para debilitar los derechos de Don Juan Carlos, y Don Carlos demostró entonces su lealtad invariable al Conde de Barcelona y a su hijo.

En la finca de Ciudad Real

La muerte le sobrevino ayer en la finca «La Toledana», propiedad que la familia tiene en Ciudad Real. Don Carlos había expresado su deseo de ser enterrado en un convento de Ciudad Real, pero su primo, Don Juan Carlos, ha querido que sus restos mortales descansen en el lugar que le corresponde, el Panteón de Infantes del Monasterio de El Escorial, donde están enterrados la mayor parte de los miembros de la Familia Real.

Era el único hijo varón del Infante Don Alfonso de Borbón-Dos Sicilias y Borbón (1901-64) y de la Princesa Alicia de Borbón-Parma y Habsburgo Lorena (1917-), que a sus 96 años, ha sobrevivido a su hijo. Su padre era, por lo tanto, hermano de Doña María de las Mercedes, Condesa de Barcelona, madre de Don Juan Carlos.

En la línea de Sucesión

Su padre, el Infante Don Alfonso, llegó a ser Heredero de la Corona española en 1904, en unas circunstancias muy especiales. Era hijo de la Princesa de Asturias María de las Mercedes, hermana de Alfonso XIII y, al morir ésta, el niño fue nombrado Heredero, a la espera de que el Rey contrajera matrimonio y tuviera descendencia directa.

Por esa razón, aquel niño acompañó a Alfonso XIII en el carruaje cuando salió del Palacio Real para dirigirse a Los Jerónimos el día de su boda con la Reina Victoria Eugenia. En el viaje de regreso desde el templo, ya no viajó con los recién casados, pero si el anarquista Mateo Morral hubiera conseguido matar al Rey, el niño Alfonso -padre del Infante Don Carlos- se habría convertido ese día en Rey de España.

Hasta la Constitución

Esos mismos derechos dinásticos, unidos a las renuncias de varios hijos de Alfonso XIII y de las hermanas de Don Juan Carlos, llevaron al Infante Don Carlos a ocupar un lugar muy destacado en la línea de Sucesión a la Corona española, como descendiente directo de la hermana mayor de Alfonso XIII. Exactamente, ocupó el cuarto lugar, por detrás de los tres hijos de Don Juan Carlos y Doña Sofía, hasta que en 1978 se aprobó la Constitución y se limitó la Sucesión a los descendientes directos de Juan Carlos I.

Además de los estrechos lazos familiares, que les emparentan en varias ocasiones a lo largo de la historia, Don Carlos y Don Juan Carlos forjaron desde muy niños una profunda amistad que se ha prolongado hasta el último momento. Once días después de que Don Juan Carlos viniera al mundo en Roma, durante el exilio, su primo Don Carlos nacía en Lausana (Suiza), donde su familia vivía también en el destierro.

Aulas y dormitorio

Muy pronto, el destino les unió y les llevó a compartir aulas en España. Don Carlos fue uno de los alumnos que estudió con Don Juan Carlos en los colegios que se crearon primero en la finca de Las Jarillas (Madrid) y, después en el Palacio de Miramar (San Sebastián), donde los primos compartían dormitorio. Ambos se examinaron también juntos de bachillerato en el Instituto San Isidro de Madrid y, desde entonces, mantuvieron una estrecha relación.

Después de cursar la carrera de Derecho, el Infante amplió su formación financiera en el Chase Manhatan Bank de Nueva York, en la Banca Popular Peruana y en el Banco Nacional de México, y en 1965 se casó con la Princesa Ana de Francia, hija de los Condes de París, una mujer de gran belleza de la que se enamoró en 1962 en Atenas, precisamente durante la boda de Don Juan Carlos y Doña Sofía. Con su esposa, tuvo cinco hijos -Cristina (1966), María Paloma (1967), Pedro, Duque de Noto (1968), Inés (1971) y Victoria (1976)- que han mantenido a su vez una relación muy estrecha con los tres hijos de Don Juan Carlos.

El Infante Don Carlos desarrolló una larga vida profesional, vinculada al mundo de las empresas y las finanzas, que compaginó con la defensa de la naturaleza y con la representación del Rey en las misiones que Don Juan Carlos le encargó. Participó en la creación de diversas empresas, como el Consorcio Hispano-Arábigo o la Central Financiera de Expansión, y fue consejero de otras como Cepsa, Iberpistas y Reyal Urbis.

En 2011 fue citado para declarar tras la quiebra de Viaje Marsans, empresa de la que era consejero, pero, según explicaron sus abogados, la enfermedad mental degenerativa que padecía no le permitía declarar. En 2012 sufrió un ictus, que agravó su estado de salud, pero siguió manteniendo su relación con Don Juan Carlos hasta el último momento.

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