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Reliquias de Barbadillo, vinos excepcionales catados esta semana en sus bodegas de Sanlúcar de Barrameda
Mañana, lunes 30 de noviembre, se publica junto a ABC la Guía de Vinos 2010. Estará de forma gratuita en los kioskos de toda España. Su esencia es la publicación de 500 vinos catados a un precio máximo de 30 euros. Por segundo año, incluimos en las primeras páginas una muestra de grandes vinos (en este caso, dieciséis magníficos vinos) que viven en los mercados a cualquier precio. Todos se encuentran en un escalón superior. Y son todos los que están aunque no están todos los que son. Por primer año, todos los vinos aparecen con su puntuación, en un baremo que va de 0 a 100. Aunque, después de una selección inicial de unos 3.000 vinos catados, los publicados se encuentran entre los 80 y 100 puntos. Son, por tanto, vinos notables y sobresalientes que sirven para acompañarles en este fin de fiesta del año 2009 y durante todo 2010. En esa muestra de grandes vinos incluimos dieciséis, uno por página con un comentario escrito por mí y la foto del bodeguero correspondiente, desde Pablo Álvarez (Vega Sicilia) a Joan Lliberia (Edetaria). Esos dieciséis, con sus puntuaciones, son los siguientes:
Vega Sicilia Único 2000. 98 puntos. Procede de las viñas más viejas de Vega Sicilia y todo su sabor se concentra en la boca, con buena presencia de la cabernet sauvignon como primer acompañante de la tempranillo. Un vino inmenso, carnoso, muy largo y, ante todo, elegante. Es la finura de los vinos de Vega Sicilia, es un carácter especial que domina toda la bodega, es personalidad. Pablo Álvarez personifica toda la esencia de Vega Sicilia y mantiene desde hace muchos años la nave más emblemática de España en primera línea mundial. El compromiso de mantener a Vega Sicilia como un símbolo permanece. Es un símbolo. Es la máxima verdad.
Contador 2007. 98 puntos. Singulares los vinos, singular el autor. Rioja en estado puro, pero no esa Rioja de bodega. Viñedos de Rioja en escenarios exclusivos para obtener vinos exclusivos. Benjamin Romeo acapara con su Contador (tempranillo) un dominio de los tiempos del vino que no se encuentra en muchos otros sitios. Territorio conquistado gracias a un Contador inmenso. Tarro de las esencias abierto, ese en el que cabe una fruta negra inmensa y luego todo lo demás. Y todo lo demás es mucho. Exquisitez, profundidad de aromas, sensación de placer en boca, grandiosidad… Al fin y al cabo, diría que Benjamín Romeo es un romántico. Y sus vinos, así, teñidos de romanticismo.
Viña El Pisón 2007. 98 puntos. Carácter y personalidad. Juan Carlos López de Lacalle, heredero por convicción de las tradiciones de sus mayores, conserva esas raíces en un viñedo de poco más de dos hectáreas del que salen las uvas para edificar este vino, aunque bien podría entenderse que ese vino ya se edifica allí. Una vez catado El Pisón, en la memoria pervive su naturalidad. Todo lo demás es el diseño sobre el que se viste el vino y, sí, también es elegante, delicado, hasta sutil. Una tempranillo sabrosa, amplia, potente… Lo es. Y naturalmente elegante. Y elegantemente natural. O sea, la esencia de la vida. La esencia de una tierra.
La Nieta 2007. 97 puntos. Sin muchos años en el mercado, aunque el mercado acogió a La Nieta con los brazos abiertos desde su primera añada. Siempre catado, siempre esperaba que rebajara su voluptuosidad, su grandeza, ese soberano cuerpo, esa densidad, su carga frutal. Era un vino de tempranillo inmenso, pero ansiaba conocer su cara más desconocida. ¿Qué sería de La Nieta con una añada más fresca? Pues la elegancia de la finura, la sensación de placer, la ausencia de pensamiento. Marcos Eguren (hacedor de delicias) obtuvo hace un año su mejor San Vicente, y esta vez creo que es su mejor La Nieta, distinta a todo lo anterior, pero no distante.
Pesus 2006. 97 puntos. Una selección de uvas de cuatro pagos, viñedos de más de cincuenta años y una combinación de tempranillo, cabernet sauvignon y merlot. Grande, grande, grande. Si fuera un vino, ya recordaría a aromas frutales, balsámicos, especias, matices minerales… Todas esas notas compondrían una música, y esa música se podría escuchar en la boca: cuerpo, expresividad, sabiduría… Una tentación. Tentación porque induce la cata a un primer sorbo, y éste a un segundo, y a tomarse la copa y luego… Jesús Sastre, junto con su familia, tiene el dominio de la escena. Y Pesus acapara todas las artes. Pesus acapara el escenario.
Clos Mogador 2006. 96 puntos. Priorato o René Barbier. ¿Quién fue primero? La naturaleza de Priorato encerrada en una bodega. Y luego en sus vinos. Y después en nosotros. Carácter, mineralidad, terruño al fin. Rene Barbier quizá no ha compuesto su mejor obra esta vez, pero sí es la mejor obra que se podía componer a partir de la añada 2006. Y es espléndida porque mantiene el reflejo de ese suelo de pizarra, de las uvas (garnacha, syrah, cabernet sauvigon y cariñena) y de la personalidad de un hombre que aporta toda su sabiduría (como se la aportado a su hijo, en la imagen) para que nosotros recibamos nada más que gozo.
El Nido 2006. 96 puntos. Impresionante vino. El poder de la fruta, de la complejidad. El poder de una elaboración mimada. El poder del sabor a partir de una combinación de cabernet sauvignon (mayoritaria) y monastrell. Perfecto ensamblaje entre recuerdos de chocolate, especias, frutos negros… Impacta porque al fin, cuando asumes tanto sabor, “sólo” queda elegancia. La madurez de un proyecto apasionante creado en Jumilla y exportado a todo el mundo gracias a Miguel Gil (en la imagen) y su familia, los productores de vinos de mayor calidad de Jumilla; Jorge Ordóñez, importador de vinos, y el enólogo australiano Chirs Ringland.
AAA 2004. 95 puntos. Quizá aún no se entienda bien entre algunos esta maravillosa elaboración debido a un ser vino nacido exclusivamente a partir de la uva graciano. Complicada, con mucho carácter frutal y que requiere de grandes cuidados y mayor perseverancia para alcanzar todo su esplendor. AAA, hijo de Carlos Falcó, es una combinación exacta entre tierra, fruta y ligeros tostados más evidentes en nariz. Sabroso, cierto, natural. Tan natural como que ya tiene un sitio entre los mejores después de esta nueva lección de viticultura del Marqués de Griñón y de su pago Dominio de Valdepusa, en la provincia de Toledo.
Arínzano 2004. 95 puntos. “Mineral, profundo, inmenso, sabroso, amplio. Espléndido en boca”. La añada 2004 tiene menos cuerpo y sabiduría que el mejor de sus hermanos mayores (2001) y más frescura, viveza, finura, elegancia. Un reflejo de edades distintas, de edades ambas sabias, de añadas excitantes queda en mi recuerdo después de una cata conjunta. Hoy, este 2004 (tempranillo, merlot y cabernet sauvignon) supone desde mi punto de vista el mayor acierto de Fernando Chivite con un vino tinto. Un acierto que se quedará pequeño comparado con lo que descansa aún en sus bodegas. Arínzano, propiedad de la familia Chivite desde 1988, es el primer Pago en la zona norte de España.
Mártires 2008. 95 puntos. Miguel Ángel de Gregorio obtiene el primer fruto de un terruño de una hectárea de viura en La Rioja. Su carácter mineral, unido a una extraordinaria visión de su permanencia en barrica, le confieren un carácter especial. La viura llevada a un punto donde todos los matices de la madera le prestan sus mejores vestidos para componer una imagen que brillará en los mejores escaparates. Una viura hecha carne (lo nunca visto), una viura expresiva (lo nunca visto), una viura sabrosa… Lo nunca visto es lo que “fabrica” Miguel Ángel de Gregorio con este Mártires. Una viura, por fin, al alcance de todos los paladares.
Tinus 2006. 95 puntos. Primera presencia en el mercado y ya se ha subido a las alturas. Es el ejemplo perfecto de una bodega, creada por José María García de las Heras, que con menos de una década de presencia en los mercados se ha hecho un hueco importante por una sola razón: alta calidad. Los Figuero son vinos que oscilan entre el notable alto y el sobresaliente y reconocidos como un símbolo del buen hacer. Ahora es el momento de Tinus, máxima expresión de tierras próximas a la burgalesa La Horra, un tempranillo eterno, inmenso, muy sabroso y con una armonía fascinante después de haber dormido casi dos años en barricas de 450 litros.
Torre Muga 2005. 95 puntos. Juraría que es el mejor Torre Muga si me alcanzase la memoria, pero es que la memoria tampoco me alcanza para recordar un Torre Muga (tempranillo, mazuelo y graciano) mejor. Cuerpo y alma. Cuerpo para satisfacer los deseos –mejores y peores- y alma para encarnar en una botella de vino los valores de una familia excepcional, que reflejamos aquí en Isacín Muga. Torre Muga satisface los mejores deseos, de aquellos que saben dónde se encuentran los valores de los grandes Riojas. Torre Muga satisface los peores deseos, de aquellos que requieren de la lujuria para sentirse llenos. Y Torre Muga es lujuria. Lujuria porque es un exceso de placer.
Trasnocho 2006. 95 puntos. Dos modos de medir pueden existir en este complejo a veces mundo del vino. Uno, de aquellos (unos pocos) que se arrogan el poder de la sabiduría y deciden qué es perfecto y qué es imperfecto cuando todos sabemos que la perfección no existe. Otro, de aquellos (cientos de miles) consumidores que deciden qué les gusta y qué no. Trasnocho, de Fernando Remírez de Ganuza, gusta, y mucho, muchísimo. Es uno de los vinos (tempranillo y graciano) más sabrosos que he probado este año. Intenso, denso, profundo, amplio, goloso, amoroso… Trasnocho hace feliz a cualquiera y eso que todos somos imperfectos. Trasnocho, por tanto, también es imperfecto. Y genial.
Castillo Ygay 2001. 94 puntos. Una nueva vuelta de tuerca al concepto de “gran reserva”. Segunda cata en unos meses y el vino amplía sus horizontes. Dalmau Cebrián pretendía ampliar ese concepto. Reinventar el diccionario asociado a un vino de tempranillo (93%) y mazuelo que deja transcurrir su vida casi tres años (como mínimo) dentro de una barrica y al menos tres años encerrado en una botella antes de que el mercado pueda dictar sentencia. Dicto sentencia en forma de puntos, con dos más de los concedidos hace siete meses. Es un Ygay distinto, inmenso. Elementos sobresalientes (especias, cueros, finura frutal…) para saborear. Para vivir en paz. Para vivir con elegancia.
Digma 2005. 94 puntos. Dos vidas dentro de una botella, dos modos de crear un magnífico vino. Viñedo y bodega. Dos fincas en la falda sur de los montes Obarenes (Fuente Negra y Galdara), viñas viejas y una espléndida barrica para componer un vino de tempranillo untuoso, amplio, pintado de cremas golosas. Digma es sabor, finura, elegancia. Cuando la bodega obtenga el máximo poder del viñedo, una concentración frutal aún mayor y una barrica con un poquito menos de presencia, será superior. Todavía tiene tiempo por crecer ya que estamos hablando de una elaboración que acaba de nacer. Muy pocas añadas, aunque el camino escogido es el correcto.
Edetaria 2005. 94 puntos. Los vinos no son de autor, pero sí de las personas. Los vinos no se hacen en las bodegas. Nacen, crecen y se recogen en el campo. Los vinos se hacen en el campo. Joan Lliberia es una persona sabia. Y sabe que sus vinos pertenecen a la tierra. En el caso que nos ocupa, tierra de garnacha blanca para mimar, y esos mimos dan estos frutos. Un espléndido blanco, tan elegante como sabroso, afinado al máximo, tan desconocido como sobresaliente. No hay misterio entre los vinos. Sólo desconocimiento. Joan Lliberia representa hoy a muchos como él, anónimos y enamorados de la tierra. Enamorados de sus vinos. Y nosotros con él.
Junto a ellos, la esencia de la Guía son esos 500 vinos a un precio máximo de 30 euros en el mercado. Algunos también podrían aparecer entre los anteriores, como el apasionante San Vicente 2006, pese al cambio de añada, que lo he valorado con 95 puntos. Justo por debajo de él, otros magníficos vinos como Pintia 2007 (94 puntos, La Panesa y la Bota de Fino, ambos de Jerez, también con 94 puntos y algunos más con 94 y 93 puntos que me parecen geniales. Entre ellos quiero destacar un gallego (Adega do Moucho) y un catalán (Mather Teresina). Como genial ha sido mi estancia en Andalucía, catando decenas de vinos del grupo Barbadillo y con un fin de fiesta espectacular el pasado viernes con la cata de las Reliquias de la Bodega: amontillado, oloroso, palo cortado y pedro ximénez. Les dejo la imagen de estos inmensos vinos, que ya se quedan en la memoria para siempre.

José de la Cruz, responsable del madrileño restaurante El Almirez, es una de las personas que mantiene la sana intención de ajustar al máximo el precio de los vinos que sirve
No pretendía volver sobre ese delicioso congreso (me dicen que la inscripción costaba mil euros, y por tanto debía ser delicioso) que por desgracia ha sido acogido por tierra tan maravillosa como La Rioja, pero me han contado que la cata de garnachas de Parker fue para echarse a llorar. Y luego me he releído algunas de las últimas sentencias pronunciadas allí y me echado a reír. Se las cuento para que estén informados de la capacidad intelectual de tal congreso. Repito que yo no pude estar al tener que concluir la Guía de Vinos de ABC (que saldrá a la calle el lunes próximo, en principio) y que no puedo dar fe de todo, pero me cuentan que la cata de Parker fue surrealista, hablando a la vez que ¿cataba? de paseos con su mujer, colores de los vinos y peticiones de aplausos para las elaboraciones de Rioja. Que no hubo más que eso. Como es el único comentario que me ha llegado, me gustaría que me desmintieran mis palabras. Sería un alivio seguir pensando que Parker es aún ese Parker ensalzado por todas las bodegas españolas a las que les concede puntos suficientes para poder exportar.
Ya que vuelvo, me toca además poner en duda que las palabras textuales atribuidas al importador de vinos Jorge Ordoóñez hayan sido pronunciadas por él. Ordoñez habría dicho que si los restaurantes dejan de vender vino, muchos de ellos se verían abocados al cierre. Tamaña estupidez no habría sido escuchada nunca por mis oídos. En nuestro santo país, en nuestra santa crisis, la gente primero deja de tomar el vino que le gusta y se pasa al de la casa, luego llega la cerveza o el agua… y luego ya veremos. O sea, lo primero que deja es el vino y lo último el restaurante. Les incluyo a continuación los entrecomillados pronunciados por Jorge Ordóñez con respecto a este tema, según la organización: “En España y América el vino ha sido la mejor manera de sacar dinero en la restauración. Y no podemos sacar el vino de los restaurantes porque muchos cerrarían sus puertas. Lo que sí es cierto, es que hay restaurantes que te venden el vino al 300% más caro de su precio en un establecimiento comercial. No considero que sea hacer un negocio justo aquel que compra 1.000 botellas por su cuenta y les saque dinero indiscriminadamente”. Y la respuesta de Parker: “A mí no me gustaría que me dijeran lo que tengo que hacer o cobrar en mi restaurante. Pero no voy a negar que si los precios son prohibitivos en los restaurantes habrá que hacer algo”. No sé que es ese “algo”. O sí. Otra cata de garnachas de todo el mundo en La Rioja para que pueda seguir pagándose sus consumiciones de vino en los restaurantes.
Ya que estamos con los precios de los vinos en los restaurantes… En España muchos se han moderado. Otros te los sirven en copas apestosas. Algunos te los dan bien calentitos. Casi todos se quedan en Riojas y Riberas, y un poquito más. Y, por supuesto, todos te cobran como mínimo un 100% de más. Si hablamos de vinos a bajo precio, se puede llegar sin problemas al 300%. Si preguntas al responsable de un restaurante de calidad media-alta o alta, la contestación es que si ponen el precio en el entorno de los 10-15 euros, todos considerarían que es una mierda y que nadie lo pediría. Lo más cierto es que la situación es muy preocupante y el desconocimiento del mercado español del vino, más todavía. Hay excepciones. Por los que suelo aparecer en Madrid, existe cierto cuidado, como en los restaurantes El Almirez, Finos y Finas, La Giralda, Jota Cinco, Penela y Pimiento Verde. Y en algunos de ellos mucho interés por conocer cada día más de los vinos de España, y sobre todo por los vinos que combinen la mejor relación calidad-precio. Cada vez iremos más a vinos con un máximo de 10 euros de precio de coste para el restaurador. Y de esos hay muchos maravillosos en esta santa España.
Les pongo unos ejemplos.
Finca L'Argata (Montsant), con cabernet sauvignon, cariñena, garnacha y syrah.
Martúe ya con D.O. propia en Laguardia (Toledo), y cualquiera de sus vinos. Dentro de La Mancha lo último que he descubierto es el
1564 (cabernet sauvignon, merlot, syrah y tempranillo), de Bodegas Olcaviana.
Tobelos, un Rioja Alta de tempranillo y garnacha, y el mismo y conocidísimo
Cosme Palacio, siempre bueno.
Comenge, de Ribera del Duero.
Isabel Negra (Penedés), con cabernet sauvignon y merlot. Por Valencia tenemos el
Pasamonte (Garnacha tintorera), de Bodegas Vegalfaro... Podría seguir, y seguiré en breve, pero por ahora les añado un blanco como el
Talva, de Pagos del Vicario, y el
Cristal Li, un moscatel de Alicante, y ya tienen para antes y después.

Foto: Heras
La casa Sotheby’s subastó el pasado sábado en Nueva York cerca de cien lotes de Vega Sicilia Único, que fueron vendidos por un montante cercano al millón de dólares. De todos ellos, un Vega Sicilia Único elaborado con distintas añadas de los viñedos de la bodega española fue rematado en 102.850 dólares, convirtiéndose en el precio más alto de la jornada. Por 66.550 dólares se vendió un Vega Sicilia de 1968, como segundo precio más alto. Además de Vega Sicilia, salieron a subasta elaboraciones de Valbuena, Alión y Pintia. En cuanto a los Valbuena, el lote 114 se llevó la palma, con 2.722 dólares por la añada 1991. Un Alión del que no se especifica añada salió por 1.936 dólares, y en 1.573 dólares fueron rematados tanto un Alión del 2003 como otro del 2001. Entre los trece lotes de Pintia, el máximo precio fue 1.473 dólares por un Pintia elaborado con distintas añadas, y otro del 2004 subió hasta los 1.331 dólares.

RIOJAPRESS/Abel Alonso
En la imagen, Kevin Zraly y Robert Parker.
Es la primera vez en mi vida que veo a una persona catar un vino sin concentrarse en lo que contiene la copa. ¿O a lo mejor es que la copa ya no contiene nada y no está catando? ¿O a lo mejor no es catador y es sólo una persona? ¿O a lo mejor es únicamente una imagen? Por cierto, si se mueven, no salen en la foto, y en la foto no aparece Pancho Campo, y tampoco la Interpol. ¡Qué desesperación!
Bueno, primer día de Wine Future-Rioja 2009, y el organizador Pancho Campo (presuntamente en busca y captura por la Interpol) no sale en las fotos (al menos en las que me ha remitido la organización). Cierre de la Guía Anual de Vinos de ABC por mi parte, por lo que lamentablemente no he podido asistir a este ciclo de conferencias, charlas, mesas redondas y lo que sea… Todas, bien lógicas. Ese que se dedica a hacer ferias dice que la venta de vinos a través de las ferias es el futuro. Aquel, experto en internet, asegura que el futuro del vino pasa por internet. Y el de más allá, que organiza concursos de vinos donde los bodegueros se ponen medallitas, aseguró que esas medallitas son el camino. A mí (en la distancia y a través de las notas de prensa), lo que más me sorprendió del primer día fue Jancis Robinson, otra Master of Wine y periodista creo que del Financial Times. Al parecer, se ha enterado ayer que los periodistas del vino no sólo tienen que catar, sino que sacar fotografías, grabar vídeos… Incluso parecía escandalizada por tener que crear opinión. ¿Y qué tenemos que crear, hija mía? Textualmente, dijo: “Ahora hay que aprender a ser algo más que un escritor. Tenemos que grabar vídeos, hacer fotos, crear opinión o utilizar nuevas redes”. Gracias, señora Robinson, me aplicaré el cuento.
Lo más serio, presuntamente también, era la cata magistral de Robert Parker, que se componía de una selección de vinos de todo el mundo, todos ellos elaborados con al menos el 90 por ciento de uva garnacha, según la organización. Los vinos escogidos fueron los siguientes.
Châteuneauf-du-Pape – Francia: Charvin 2007, Marcoux Vieilles Vignes 2007, Mont Olivet-Cuvee Papet 2007, Chapoutier Barbe Rac 2007, Barroche Pure 2007, Vieille Julienne 2007, Pierre Usseglio-Mon Aieul 2007.
España: Atteca Armas 2007, Mancuso 2005, Espectacle 2006, Clos Erasmus 2005, Aquilon 2006, Marqués de Riscal de 1945, Contador 2007.
California (EE.UU.): Pandora–Alban 2006 y Sine Qua Non Atlantis 2005.
Australia: Killikanoon Duke 2006, Greenock Creek Cornerstone 2006, Clarendon Hills Old Vines Romas 2006 y Torbreck Les Amis 2005.
Si lo permiten, y si me lo permiten, seguiremos informando. Gracias a Jancis Robinson, que me ha desvelado que además de ser escritor de vinos hay que hacer fotos, grabar vídeos, crear opinión, usar las nuevas tecnologías... ¡Qué haríamos sin ella!

12 VOLTS Y AN (de Mallorca), ZIRIES (de Castilla-La Mancha), FINCA TERRERAZO (de Valencia) y Q2SARDONIA (de Castilla y León) en la imagen
Fin del presunto puente de noviembre en Madrid. Catas y más catas día tras día, con el cierre esta noche de vinos de Cataluña. Como anticipo a lo que me queda, les dejo algunas muestras de maravillosos Vinos de la Tierra que les acabo de puntuar con un 90 o por encima. Esta será la primera vez que la Guía de ABC establezca puntuaciones, lo que a algunas bodegas les valdrá para relamerse de gusto y a otras para no dirigirme durante un tiempo la palabra. Por cierto, me suena que mis puntuaciones en general van a ser bastante más bajas que otras guías, o a lo mejor es que otras guías tendrán puntuaciones mucho más altas. Que aunque parezca lo mismo, no es lo mismo. Les dejo cinco muestras de lo que yo llamaría vinos con magia, con duende, de esos que te hacen pensar, que disfrutas más allá del vino. Que son, para mi gusto, un placer.
AN 2006. 93 puntos. Elegante desde el mismo instante que se pasea por tu nariz, donde abren frutas y maderas, cueros, profundidad, paisajes terrenales. Una boca grandísima donde la complicidad entre fruta y madera se mantiene de principio a fin. Algo secante, muy sabroso, impactante. Masticas y masticas, vives dentro del vino, se hace inseparable, se queda para siempre… Una excelente elaboración. Un vino grande.
FINCA TERRERAZO 2007. 93 puntos. Objetivo logrado de nuevo con algo más que un sobresaliente, pese a que en nariz aún se muestre un poco cerrado, con la puerta entornada pero dispuesta a abrirse. En boca es fabuloso, grande, magnífico equilibrio, muy intenso y con carga frutal. Le queda un “poquitajo” para ser superior, y lo mejor de todo es que esto no es una casualidad, o una singularidad de una añada. Es la realidad de una bodega sobresaliente.
ZIRIES 2008. 92 puntos. Apasionante nariz, apasionante boca. Garnacha en su estado. Todo tipo de elementos, balsámicos, especias, perfumes. Todo es vida. Un vino de los pocos que te hace pensar, y sentir, y considerar que a ti también te gustaría llegar a ese nivel. Te llena la boca, algo secante, pero enseguida te deja espacio para disfrutar de él. No es para todos los públicos, pero creo que vive un gran vino dentro de esa botella y una mejor elaboración.
12 VOLTS 2007. 91 puntos. Tarda en empezar a mostrarse, minerales, balsámicos, mucha vida, frescura, dulzura… Vino muy de la tierra que le vio nacer. O sea, naturalidad al poder. Muy conseguido. Cada vez me gusta más, y los aromas en nariz aparecen ya con más sentido y sentimiento, y en la boca cada momento es más intenso… Un sobresaliente.
Q2SARDONIA 2007. 90 puntos. De esos vinos que tardan instantes en llenarte, en darte toda la fruta que quieras, y como aperitivo cuarto y mitad de barrica, que tarda en desaparecer por el foro. Pero desaparece. Y queda un conjunto equilibrado, intenso, amplio, del que disfrutar con una buena comida.
Pago de Carraovejas Cuesta de las Liebres 1999, 2003, 2004 y 2005 (sin etiqueta)
Ya me perdí en esa divagación que me suele atrapar de cuando en cuando. O más que de vez en cuando. A mí me toca escribir de un vino, o de dos, o de doscientos dos, pero me ha asaltado la duda y me gustaría hacerles partícipes de una buena nueva. Quizá, y no sé por qué, tuve alguna vez la certeza de que el presidente Zapatero no tenía buen gusto. Y es un absurdo. Que un presidente del Gobierno se cepille de un plumazo (de aquellos polvos vinieron estos lodos) el futuro económico de un país a corto y medio plazo no significa que no tenga buen gusto. Que suba los impuestos para reactivar el consumo es la misma genialidad que si baja los impuestos con el fin de reducir el consumo. Y sigue sin significar que no tenga buen gusto. Su mal o buen gusto es una cuestión mucho más particular. Hasta familiar diría yo. Que mis hijas vayan vestidas de no se sabe qué, pero de negro embutidas en unos vestidos espantosos, no significa que yo tenga buen o mal gusto. Eso sería cosa de mis hijas. Y que yo beba un vino u otro no es de mejor o peor gusto. O sea, que no significa que Zapatero tenga buen gusto que se beba con asiduidad los vinos de Pago de Carraovejas. ¿O sí? Pues creo que José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de España por muchos años (gracias al PP), tiene buen gusto. Sé que le gustan los Cuesta de las Liebres, la genialidad de Pago de Carraovejas en el mercado a unos 100 euros la botella. Pues ya puede ir buscando, cuando salga en poco tiempo, el de la añada 2005 (y guardarlo unos mesecitos antes de empezar a consumir). Cata vertical de Cuesta de las Liebres, con cuatro protagonistas: añadas 1999, 2003, 2004 y 2005 (sin etiqueta en la imagen). De menos a más, pero siempre en un nivel sobresaliente. En el suplemento de vinos de ABC del próximo viernes aparecerá una página dedicada a esa cata vertical. Yo les recomiendo que compren (si pueden) para tomarse ya el 2004.
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