Leonardo di Caprio descubrió estas islas para el gran público en 2000. Gracias a su película “La playa”, uno de los títulos menos lucidos de su exitosa filmografía, este archipiélago formado por seis islas en el mar de Andamán, al sur de Tailandia, se convirtió en un paraje idílico y buscado por los turistas que anhelaban sus bahías de ensueño y sus cuevas y calas escondidas guarnecidas por unos acantilados que cortaban la respiración. Los pescadores del lugar, que se jugaban y sigue jugándose el tipo en las cuevas marinas buscando nidos de golondrina –sirven para preparar una sopa muy cara y apreciada como delicia gastronómica en China-, tuvieron que aprender desde entonces a sortear todo tipo de embarcaciones de recreo y de mayor tamaño cargadas de curiosos deseosos de ver “in situ” el espectáculo bajo el mar de ídolos moros, peces payaso, peces ballesta, peces unicornio, damiselas, langostas y todo tipo de corales blandos y gorgonias, o ya en la superficie, de los monos y los cientos de aves exóticas.
Hoy, diez años después, las Phi Phi siguen maravillando por sus aguas poco profundas, que constituyen un gran reclamo para estos buceadores y amantes del “snorkeling”, pero su pocos habitantes prefieren no acordarse del equipo de rodaje del filme que dejó la isla Phi Phi Lee en tan mal estado que una sentencia obligó a la productora a reponer el medioambiente de la isla. Un tractor había remodelado y aplanado la playa, dejándola muy inestable, varios cocoteros fueron plantados y para mayor indignación de la población local el equipo de post producción “inventó” una montaña falsa que desvirtuaba el paisaje real.
Afortunadamente el desgraciado tsunami que afectó en diciembre de 2004 al archipiélago permitió restaurar después de forma natural el estado de esa “playa de cine” herida que vuelve a brillar en todo su esplendor, aunque con más testigos. A quien se anime a viajar a este paraíso, hoy menos virgen y más turístico y sólo accesible por mar desde Krabi, le conviene saber que Phi Phi Lee y Phi Phi Don son las dos islas más importantes del archipiélago. La primera, más pequeña y deshabitada, donde se rodó el filme del protagonista de “Titanic” y también “La isla de las cabezas cortadas” con Geena Davis al frente del reparto, mantiene todavía algunos paisajes intactos –no perderse su laguna interior ideal para el baño- y la segunda, dotada con un puerto al que pueden acceder los ferries, está urbanizada con bungalows, hoteles y otras instalaciones turísticas.