El mundo del esquí sigue casi al margen de la crisis económica en general, sobre todo las estaciones que espabilan, mejoran oferta, amplían servicios, complementan con actividades de todo tipo el plan básico del esquiador —deslizarse por las laderas— y, sobre todo, están ojo avizor a las últimas tendencias que se abren paso entre los fanáticos de las novedades en la nieve. Unos se mueven y otros que quedan atrás, unas estaciones mantienen o captan más público a costa de la parálisis de las más clásicas. Aramón, el grupo semipúblico que agrupa a la mayoría de los centros invernales en Aragón —cinco en total, 269 kilómetros esquiables entre el Pirineo y la cordillera Ibérica— se ha puesto esta temporada por delante en todo lo que supone actividades añadidas al esquí y últimas tendencias. Formigal, la estación más grande de los Pirineos (137 kilómetros esquiables), y Cerler, la que cuenta con más desnivel (1.130 metros y 70 kilómetros) son el grueso de la oferta donde Aramón ha puesto en práctica un nuevo concepto de fin de semana para el esquiador. Con la ventaja del sólido respaldo financiero que supone contar con Ibercaja —50 por ciento de la sociedad—, más la inquietud e imaginación de sus responsables, Aramón se permite organizar todo un programa paralelo en sábados y domingos para esquiadores y acompañantes. Diversión y espectáculo para todos es la clave de ese nuevo concepto. Todavía queda temporada de nieve para probar en Formigal y Cerler —consultar en sus respectivas «web»— el fin de semana de esquí con competiciones para todos los niveles y edades, música en directo a pie de pista, «batukadas» a la hora del almuerzo, invitaciones a tomar vino caliente o caldo en los collados más altos y soleados —muy recomendable el «Sarrau beach» de Cerler—, meriendas a base de vaca asada —hecha entera y a la brasa durante 24 horas, como en la pampa— o las pruebas-espectáculo del Nissan Freestyle Night que reúne a cientos de aficionados o simples espectadores que admiran los saltos y piruetas de tableros y esquiadores de «free» desde un «big air» de 16 metros de plano. Después de pasar en febrero por Cerler, la gran fiesta del estilo libre recala en Formigal el fin de semana del 13-14 de marzo. Y para los más audaces y preparados está, para apuntarse a las últimas tendencias del esquí, la gran gran novedad de esta temporada en Cerler, el mayor descenso con obstáculos del Pirineo, 2,5 kilómetros para no dejar de saltar, desde el collado del Basibé a la zona de Ampriu. Es una forma de hacer frente a la crisis, ofrecer más diversión por el mismo precio, de la que sale beneficiado el apasionado de la nieve.