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Leo por internet que aunque la ola de frío va a remitir en los próximos días, en Navacerrada el jueves pasado (16 de diciembre) se registraron 12,3 grados bajo cero, 7,4 bajo cero en Segovia.
Y que en Cuba se ha llegado a la increíble temperatura de 1,9 grados. El récord histórico de esta isla tropical está en 0,6 grados en 1996. Una vez en La Habana me contó mi amigo Leonardo Padura que cuando hacía menos de 10 grados (sobre cero) no abrían las escuelas y los niños no iban a clase.
Antes de cerrar el ordenador miro la temperatura local: 25 grados, sol, humedad del 54% y ligero viento del E a 19 km/h. No lo dudo y me doy un chapuzón en la playa con cuidado de ponerme antes el protector solar para no quemarme.
Estoy en
Gran Exuma, una de las 2.700 islas, islotes y cayos de las Bahamas, un archipiélago que se extiende a lo lago de 800 km. al norte de Cuba y a menos de 300 km. de Florida, pero al que la ola glacial no ha llegado, aunque por aquí se quejan (de vicio) de que hace más “frío” que antes. Las Bahamas, un destino turístico clásico, cuenta con
la tercera barrera de coral más larga del mundo y con unas aguas tan cristalinas (esmeraldas, turquesas y cobalto) que ofrecen visibilidad a más de 60 metros de profundidad. Fue aquí donde Cristóbal Colón desembarcó por primera vez en el Nuevo Continente, concretamente en la isla San Salvador, Guanahaní para los indios lucayán. Y dicen las crónicas que fue durante la bajamar, por lo que el almirante las llamó islas de la Bajamar, de ahí a Bahamas hay un solo paso de dos letras. Y en Exumas, una de las más “salvajes” de las Bahamas, se encuentra el complejo hotelero
Sandals Emeral Bay, un cinco estrellas de los mejores del Caribe, aunque en pureza geográfica las Bahamas no pertenezcan a este mar.
Sandals (“Sandalias'”en inglés) nació con la filosofía de prestar un servicio completo y de lujo en hoteles de playa. Lo único que tiene que llevar el cliente era las chanclas, el resto lo pone la empresa. Y así es.
Un “todo incluido” sin pulseras, pero de verdad. Incluidas bebidas, incluso de importación. Incluidas comidas, incluso en restaurantes a la carta. Incluidas la mayoría de las actividades deportivas.
Incluidas hasta las toallas de playa, sin que haya que dejar señal alguna. Dentro de este mar con un agua a 24 grados se me antoja muy lejos Navacerrada.