El tren avanza lentamente en medio de la desolación. Su traqueteo es el único sonido en esta tierra llena de cicatrices, un decorado apocalíptico donde las montañas son pirámides de escoria mineral y los ríos tienen el color de la mostaza o de la sangre. Bueno, hay otros sonidos, aunque casi imperceptibles, los de decenas de cámaras obturando para atrapar esa belleza descarnada. El viejo ferrocarril, una de las principales atracciones del Parque Minero, ha colgado el letrero de “no hay billetes” durante el último puente festivo. Recorre 12 kilómetros de una histórica línea en locomotoras y vagones restaurados del consorcio británico “Riotinto Company Limited”, que explotó las minas desde 1873 hasta 1954. Pocos paisajes de la Tierra presentan estas heridas; pocos han soportado tan estoicamente que durante más de 5.000 años les revolvieran las entrañas. Porque la mano del hombre ha dejado aquí su huella desde muy antiguo. Fenicios y romanos explotaron el yacimiento antes de que el citado consorcio con sede en Londres creara una próspera industria que llegó a tener 14.000 obreros, 300 kilómetros de vía férrea y un muelle situado en Huelva que permitía cargar los barcos a un ritmo de mil toneladas por hora. Cobre, sobre todo, pero también azufre, oro y plata. El bajo precio del cobre provocó el cierre de la mina en 2000, pero la actual propietaria, una multinacional con sede en Chipre, se plantea su reapertura ya que las actuales cotizaciones del metal hacen rentable la explotación.
La comarca esconde otro tesoro que ha llamado la atención de la NASA, nada menos. En las ácidas aguas del río Tinto, un cauce en apariencia muerto, existen unas bacterias “comepiedras” que pudieron tener parientes cercanos en Marte. Investigadores españoles -con el apoyo de la agencia espacial americana- llevan años tratando de descifrar los secretos de la supervivencia de estas criaturas extremófilas en un medio tan hostil. Su conocimiento puede ser clave para buscar el rastro de vida extraterrestre en el planeta rojo. El río posee una biodiversidad que no se corresponde con un hábitat contaminado. Su color rojo se debe a una elevada concentración de hierro, que es soluble al pH ácido. También hay plata, arsénico, cobre, cinc... en fin, la tabla periódica al completo. Nada tiene que ver la actividad minera con esto, ya que el Tinto es así desde su nacimiento. Si hay un lugar en la Tierra que parezca estar fuera de este mundo, ese lugar se encuentra en Huelva.