
Desde bastante antes de traspasar la puerta el olor a fruta nos envuelve. Dentro mucho más. Es un olor espeso, dulzón, que se me antoja que podría llegar a colocarnos si no salimos a tiempo para respirar. El recinto es un edificio antiguo, amplio, luminoso, una construcción de piedra en la que se reparten como en un damero varios estanques o piscinitas de granito. En cada una de ellas, un pequeño mar de uvas tintas que sobrepasa en altura los tobillos de unos mozalbetes que en grupos de cinco y cogidos por los hombros parecen bailar una parsimoniosa danza milenaria. Estamos en la Quinta da Pacheca, una de las fincas más importantes junto al Duero, en Portugal. Asistimos a la tradicional pisada de la uva que se realiza todos los años tras la vendimia. Cuatro o cinco días en los que estos muchachos (hoy casi todos son inmigrantes rumanos, cosas de la globalización) se recorrerán varios kilómetros yendo y viniendo, estrujando el agraz con las plantas de los pies sin irse más allá de cinco metros. Lo que antes era una faena más de estas tierras de vino y rosas hoy forma parte de la oferta turística internacional. Además de los rumanos, algunos guiris de pago saltan al depósito mostrando sus blancuzcas canillas recién lavadas y sin contener una risita nerviosa se ponen a pisotear el arrope de vid. La Quinta da Pacheca, llamada así porque su propietaria del siglo XVIII era Doña Mariana Pacheco Pereira, se encuentra en Peso de Régua, una localidad ribereña del Duoro (aquí no les gusta decir de la Ribera del Duero). "Régua" porque su trazado es recto como una "régua" (regla) y "Peso" porque aquí desde hace siglos se pesa la uva autóctona, casi toda de la cepa touriga nacional. De Régua zarpaban los rabelos, barcos de madera y a vela, hoy casi desaparecidos, que bajaban por el Duero hasta O Porto (El Puerto) donde el oporto era, y es, distribuido por todo el mundo. Las chalupas han sido sustituidas por camiones cisterna, pero los pisadores, aunque de otras latitudes, siguen dándole al talón. Hasta dentro de seis meses no se les irá el color rojizo de los pies. ¿Hasta cuándo tendremos las paredes del estómago teñidas del ámbar y el rubí de estos oportos?
Foto. Gonzalo Cruz.

Acaba de pasar por Madrid el presidente de las islas Seychelles, James A. Michel. No ha venido de turismo, ni de compras, aunque la puerta de su hotel estuviera a sólo diez metros de la de unos grandes almacenes. Se ha reunido con el rey y con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para promover las inversiones españolas en las islas en sectores como las energías renovables (eólicas, “de las que España es una potencia”, nos dijo Michel) o el turismo, así como en impulsar el sector pesquero. Ambos políticos manifestaron su deseo de reforzar y aumentar las inversiones de las empresas españolas turísticas en las Seychelles. El presidente del archipiélago nos dijo que próximamente su país abrirá en Madrid una oficina de turismo y que está trabajando para que se establezcan vuelos directos chárter entre los dos países. Siempre se ha hablado en el extranjero de las Seychelles (y con razón) como de un paraíso turístico. Últimamente, cada vez que los medios se refieren a ese país aparece el problema de la piratería marítima, asunto que ha ocupado buena parte de esta visita. Trasladamos esta cuestión a James A. Michel y nos responde que hay que separar en todo momento ambas cuestiones. Que es verdad que la piratería en aguas del Golfo de Adén es un problema importante y que Seychelles y España tienen que trabajar de forma conjunta para combatirlo. Que ambos gobiernos coinciden en la necesidad de que el problema sea abordado conjuntamente por la ONU, la UE y la OTAN. Pero que las Seychelles es un archipiélago de 115 islas que ocupan una extensión total de 453 km², diseminadas a lo largo de 1.600 kilómetros, más distancia que la que hay entre Madrid y París. Vamos, Michel nos vino a decir que desde las Seychelles no se ven los piratas, que no hay piratas en la costa.
Playa de la isla Denis, una de las mejores de las Seychelles y del mundo. Foto: Pilar Arcos.
Este blog es candidato a la categoría … de los premios Bitácoras. Podéis votar en esta dirección.
El primer mes no viajó nadie. No hubo tiempo, como suele ocurrir en este oficio. ABC VIAJAR fue como uno de esos partos en el taxi, antes de llegar al hospital. Llamamos a la esquiadora María José Rienda, eso sí, para que escribiera algo sobre sus estaciones favoritas, y luego recurrimos a los destinos de la memoria. El segundo mes ya buscamos colaboradores, fotos, redactores de otras secciones, trotamundos convencidos de que, como dejó dicho Matsuo Basho, poeta japonés del siglo XVII, "todos los días son viaje". Sumamos a la causa, entre otros, a Rodolfo Chisleanschi, un lujo, ex subdirector de GEO; Javier Jayme, aventurero incansable; Javier Carrión, un atlético que siente una (in)explicable melancolía cuando pasa un mes sin pisar un aeropuerto; Gonzalo Cruz, uno de los fotógrafos de España con el cuentakilómetros más alto; Miguel Ángel Barroso, fascinado por los paisajes abiertos, por las tierras del Norte, por las montañas, por el planeta, pueblo de ballenas; Fernando Pastrano, experto en Oriente, que nos hizo titular Shanghái con tilde. A Ángel Peña, César Justel, Pablo G. Mancha, Manuel Muñiz, Alicia Arranz, Montse Serrador, Rocío Carrión, Ana Martínez, Elena Pérez, Itziar Reyero, Francisca Ramírez, Roberto Pérez., Emma Sueiro, Carlos Maribona, Miguel Ángel Barbero y sus campos de golf... Poco a poco, con la ayuda de Alfonso Armada y Juan Ignacio García Garzón, reclutamos también a escritores aficionados a hacer las maletas, y así han tecleado para nosotros Javier Reverte, Andrés Ibáñez, Soledad Puértolas, Eduardo Jordá, Félix Romeo, Manuel Lucena... Una delicatessen al mes no hace daño, broma recurrente. Y entre todos (también Cristina Alonso, en publicidad, y Emma Peña e Icíar Miner en diseño), el bebé llegó al hospital, y luego a casa, y creció, y este mes (viernes 17, en su kiosco) cumplimos tres años en el papel, y poco más de un año (cien entradas, medio millón de visitas) en este blog perdido en la inmensidad. ABC VIAJAR nos ha permitido conocer un poco más el mundo, y compartirlo con nuestros lectores y anunciantes, ahora también en Facebook y en Twitter. Y sólo es el principio, porque el mundo no es un pañuelo y todo el equipo anda cada día a la búsqueda de un nuevo paisaje, de otra emoción, de un trago de vida.
La excelencia de México como destino turístico es tan elevada que, según la ministra de Turismo de aquel país, Gloria Guevara Manzo, hasta un 97 por ciento de las personas que lo visitan, vuelven. Guevara realiza un viaje de trabajo por España, donde se ha reunido con el secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Taleb Rifai, operadores turísticos y con el presidente de Grupo Barceló, Simón Pedro Barceló. En una rueda de prensa celebrada en la Embajada Mexicana, la ministra añadió que el número de turistas que visitó su país entre enero y julio de 2010 se elevó a 11,3 millones, es decir, un 5,2 por ciento más que en el mismo período del año anterior. En 2009, México recibió 21,5 millones de turistas. Según Guevara, en 2010 se podrían recuperar los niveles de 2008, uno de los mejores años de la historia, con casi 23 millones de visitantes. En cuanto a los turistas españoles dijo que su número se ha incrementado en un 53 por ciento. "Sólo comparando julio de este año con julio del año pasado, se ha producido un 58 por ciento más de visitas de españoles". Preguntada por los casos de violencia que se están sucediendo estos día en México, admitió que el país tiene retos importantes pero que “no hay nación que no viva un reto de similar magnitud”. Puntualizó que esos casos de violencia están muy focalizados y que el Gobierno está "comprometido con esta situación y está luchando y avanzando" para su solución. Añadió que la gran mayoría del territorio mexicano, especialmente los destinos turísticos “tienen unos niveles de seguridad tan altos como los lugares más pacíficos del mundo”. Gloria Guevara y el director general de Iberia, Manuel López Aguilar, han firmado un acuerdo de colaboración para promover conjuntamente las “Rutas de México” en España y Europa. Estas rutas, basadas en "el gran éxito que han tenido este tipo de viajes en Europa" pretenden desarrollar en México un tipo de turismo que antes no existía.
Las nuevas rutas son: “La cultura del vino y el acuario del mundo”, “Los tarahumara milenarios”, “La magia de las tradiciones y la naturaleza”, “La cuna de la historia y el romanticismo”, “El arte del tequila y la música bajo el sol”, “Las bellezas huastecas”, “Los mil sabores del mole”, “El misterio y el origen de los mayas”, “Una experiencia virreinal” y “El encuentro fascinante entre la historia y la modernidad”. En la rueda de prensa, el director general adjunto del Consejo de Promoción Turística de México, Rodolfo López Negrete, explicó que la “Marca México” se basa en tres pilares: la calidez de los mexicanos, el descubrimiento del país más allá de sus playas y la autenticidad de su historia, cultura, gastronomía... "Nos queremos alejar de la imagen del charro, el mariachi y el tequila. No porque no estemos orgullosos de eso, sino porque ofrecemos mucho más”, añadió López Negrete.