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Banderas "huye" a la Riviera Maya
De Ángel Peña (el 12/04/2010 a las 10:41:42, en México)
Paz, tranquilidad, servicio exquisito, tropicales playas inmaculadas… Placeres delicados para gente con la madurez necesaria para disfrutarla: el deleite no es tan fácil. Iberostar ha elegido con tino el lugar para presentar la campaña de relanzamiento de su marca. Inaugurado en 2007 como buque insignia de la línea The Grand Collection de Iberostar, el Grand Hotel Paraíso es un lugar de ensueño en la playa que lleva el mismo (prometedor) nombre en la Riviera Maya mexicana. En él se rodaron los anuncios publicitarios de la campaña, con todo un señor al frente: Antonio Banderas. La semana pasada, el actor (y mucho más) malagueño, nos habló de los detalles. A 20 minutos del aeropuerto, el Iberostar Grand Hotel Paraíso es un inmenso centro de investigación (aplicada, bien aplicada) del deleite. Habitaciones amplias con terrazas deliciosas –esas mecedoras…-, restaurantes repletos de todo, el servicio exquisito, piscinas que se pierden en el horizonte, la presencia exuberante pero controlada de la selva, la arena de la playa que se confunde con el césped del jardín, las aguas turquesas del Caribe, spas interminables, un campo de golf para desperezar el esqueleto… Y, sobre todo, la tranquilidad. Iberostar define los siete hoteles de su The Grand Collection como “propiedades cinco estrellas sólo para adultos”, con el objetivo de “ofrecer a sus clientes más exigentes unas vacaciones de lujo en un entorno elegante y relajado”. ¿Se entiende? Nada de juventud divino tesoro. Además, para el que quiera un poco más de movimiento, el Grand Paradiso forma parte del complejo Iberostar Paraíso en Rivera Maya, junto a otros cuatro hoteles. Todos comparten una gran zona de ocio que incluye centro comercial y un espectacular centro de convenciones de casi dos mil metros cuadrados. Fue allí, precisamente, donde el viaje al paraíso hizo ayer su última escala, con la presentación de la campaña de relanzamiento de marca de Iberostar. La elección de la Riviera Maya –frente a los establecimientos de Jamaica, República Dominicana, Tenerife…- es, entre otras cosas, divulgativa. El presidente de la compañía, Miguel Fluxá, explicó que el alud de información sobre la plaga de violencia que asola México no llega bien discriminada al exterior, donde los lectores de prensa olvidan que leen sobre un país de más de cien millones de habitantes: la violencia del narcotráfico está bien localizada, y en zonas como Cancún la sensación es de total seguridad. Y el otro gran problema de México, la gripe A, es ya poco más que un lejano (y extraño: ¿qué pasó realmente?) recuerdo. El completo de los hoteles de la zona no deja lugar a dudas: el miedo se ha disipado. Más tranquilidad, pues, y madurez. Un estado de placidez que culminó con la aparición en la rueda de prensa de la nueva imagen de Iberostar: Antonio Banderas. La estrella. Absolutamente encantador. Dinámico y encantador, a caballo siempre entre proyectos varios, sin problemas para “jugar” con el reportero del CQC, mostró los divertidos anuncios que ha rodado en el Hotel Paradiso. Un seductor. Pero con algo más. A punto de cumplir unos magníficos 50 años (en agosto, como él mismo recordó), se conserva en una forma envidiable pero además deja asomar un notable poso de madurez. Explicó su compromiso con Iberostar en clave de compromiso social que no descarta -al contrario, implica- la excelencia empresarial, y no rehuyó ninguna pregunta. Un tipo maduro, en fin. Con estilo. Que lee a Faulkner y Savater, estrena vino propio en Ribera del Duero y acaba de rodar a las órdenes de Woody Allen. Resulta evidente que sabe disfrutar de la vida. Pero no de cualquier manera. El Paraíso es un destino lejano: hay que caminar un poco antes de llegar, muchachos. |
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