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Panamá de Ecuador
De Fernando Pastrano (el 23/12/2009 a las 20:53:05, en Ecuador)

El regateo es fundamental. Empiezan pidiéndome 180 dólares y al final acabo llevándome dos por 150. Sin duda es una buena compra, pero es difícil saber hasta qué punto. En Europa los sombreros panamá pueden costar entre 70 y 2.000 euros dependiendo de su calidad. Aquí en Otavalo (Ecuador) hay tantas variedades como compradores en sábado, el día grande de este mercadillo de la Plaza de los Ponchos que junto con el de Chichicastenango (Guatemala) y Pisac (Perú) forman el triángulo de los mejores mercados artesanales de toda Latinoamérica. ¿Sombreros de panamá en Ecuador? No es una contradicción. Aunque a su llegada los conquistadores españoles comprobaron que los indios de la costa del Pacífico se cubrían la cabeza con gorros de paja, no es hasta mediados del siglo XVII cuando se tiene constancia de que en la provincia ecuatoriana de Manabí, fundamentalmente en las ciudades de Jipijapa y Montecristi, se fabricaban sombreros confeccionados con una fibra llamada toquilla. Durante muchos años abastecieron al mercado local hasta que, a finales del siglo XIX recibieron el encargo de hacer centenares de sombreros frescos y livianos para los constructores del Canal de Panamá. Es en su inauguración (1913) cuando la foto del presidente norteamericano Theodore Roosvelt tocado con un jipijapa da la vuelta al mundo y populariza definitivamente el gorro de paja entre las clases selectas. Desde entonces, centenares de figuras de la cultura y la política han contribuido a su difusión: Marlon Brando, Orson Welles, Humphrey Bogart, Frank Sinatra, Sean Connery, Harrison Ford, John Huston, Michael Douglas, John Kennedy, Eduardo Vll y Alfonso Xlll, sin olvidar al inefable Charlie Chan. Y últimamente también mujeres como Madonna o Angelina Jolie. "Muerte en Venecia" de Visconti ha quedado como una de las mejores películas de todos los tiempos gracias a su director, la intensa historia de Thomas Mann, la magnífica interpretación de Dirk Bogarde y ese increíble "Adagietto" de la Quinta Sinfonía de Mahler. Con todo, su única nominación para los oscar fue por el vestuario. ¿Recuerdan esas escenas en la Playa del Lido veneciano en la que el profesor Gustav von Aschenbach (Bogarde) y el mozalbete Tadzio (Bjorn Andresen) jugaban al ratón y al gato? Ambos, además de una cuidada indumentaria de época, se tocaban con un sombrero de panamá. Hace cuarenta años había más de 2.000 tejedores de toquilla en la ciudad de Montecristi, en su mayoría mujeres jóvenes pues sus dedos pequeños y finos son indispensables para ese arte. Hoy quedan una veintena de maestras, muchas de ellas bastante mayores. Dos panamás buenos por 150 dólares: ¡una verdadera ganga!

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