
Un tapiz de papel picado (recortado) color naranja cubre toda la pared. A sus pies, en cuatro niveles, una multitud de objetos desenfadados, llenos de color y expresividad: flores de cempasúchil (tagetes, “la flor de los muertos”), frutas, calaveras, velas, muñecos, bebidas, ropa... todo lo que le gustaba al difunto, todo lo que pueda recordar al difunto. Como una foto del actor Gaspar Henaine, más conocido como “Capulina”, fallecido hace un par de meses. Pues es al “rey del humorismo blanco” a quien se ha querido dedicar este año el Altar de Muertos del Centro México Madrid. “Con su humor crecimos toda una generación de mexicanos”, recordó Javier Aranda, director para Europa del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), quien definió estos festejos como “La gran celebración de la vida en compañía de nuestros muertos”. Y todo presidido, no podía ser de otra manera, por una imagen de la Virgen de Guadalupe. El Día de Muertos es una de las fiestas más importantes de México. Declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es una tradición que nació en época precolombina y ha sabido adaptarse hasta llegar hasta nuestros días con más fuerza que nunca. Color y alegría para recordar a los que se fueron y que, según la creencia popular, vuelven para visitarnos y comen y beben con sus familiares como cuando estaban vivos. Los festejos del Día de Muertos comienzan el 31 de octubre, cuando se pone una ofrenda en cada casa a esperar la llegada de las ánimas. A la mañana siguiente, el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, llegan las de los niños y el 2 de noviembre, Día de Muertos, llegan las de los adultos. Conocer cómo se monta un altar del Día de Muertos, participar en un concurso de “calaveritas literarias”, disfrutar de la puesta en escena de una obra teatral alusiva a este festejo o asistir a una velada musical michoacana son las diversas ofertas que ha organizado estos días en Madrid el CPTM en España, en colaboración con el Centro México (calle Alameda, 3), según nos comunicó su director, Juan Diego Jasso. Otro altar similar pero diferente, dedicado a otro gran cómico mexicano, Cantinflas, en el centenario de su nacimiento, estará instalado en el Instituto de México (Carrera de San Jerónimo, 46) hasta el 7 de noviembre. Y un tercero, en memoria de escritores iberoamericanos fallecidos recientemente (Ricardo Rojas, Jorge Semprún, Eliseo Alberto, Ernesto Sábato, Carlos Monsiváis, José Saramago, Miguel Delibes, Antonio Alatorre, Alí Chumacero) y del editor Ricardo Navarro Rincón, estará colocado en la librería Juan Rulfo (Fernando El Católico, 86) desde el 29 de octubre hasta el 3 de noviembre.
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