Resultdo de la búsqueda.

Un coche de alquier cuesta 64 euros, seguro incluido. Y
oujda, la gran ciudad de
la frontera entre Marruecos y Argelia, está a menos de 70 kilómetros, casi todos de autopista. Se nota que el Gobierno marroquí pone dinero en esta esquina del Mediterráneo. “Sea un feliz comprador de una casa en Saïdia”, leemos durante el trayecto en grandes paneles de publicidad. Feliz y comprador, bonita asociación de ideas cuando nos dirigimos al zoco de
oujda, población fundada en el siglo X y reconstruida en el XIII por el sultán Abou Youssef, importante base militar francesa en la etapa colonial. Hay quien habrá elegido la excursión en grupo, con 40 minutos libres en la “ancianne medina”, pero cualquiera que conozca estas apretadas callejuelas llenas de tentaciones sabrá que cuarenta minutos no dan ni para situarse. Y eso que
oujda no es
Fez. Ni Marraquech. En la carretera, decenas de puestos ambulantes venden higos. Y en la radio, los sones de una emisora latina que emite desde Melilla y el aire acondicionado al máximo. Al sur aumenta la temperatura. Calor en las puertas de entrada al zoco, la ojival de Bab Sidi Abdel Wahab, y, al oeste, la de Bab El Gharbi, de tonos cada vez más rojizos a medida que cae la tarde. Luego, en el interior, es el momento de mirar y oler, de dejarse atrapar por la fila de hormigas, de regatear (menos que en las ciudades más turísticas del país) y, tal vez, de no comprar nada. O sí. En cualquier caso habrá que tomar al menos un par de zumos de naranja, exprimidos en el momento, inigualables, sabrosos, dulces, por 3 ó 5 darahim (plural del dirham) el vaso. Hay puestos en casi todas las calles. Y habrá también que echar una ojeada a la gran mezquita, del siglo XIII, o a la madraza meriní, del XIV. Casi toda la historia de la ciudad cabe en esos dos monumentos. A continuación, otra vez el callejeo, la búsqueda de un kaftan, la ocasión de olvidar el reloj y el mundo del que venimos, el clic-clic de la cámara de fotos. El zoco de
oujda está más pensado para los habitantes de la ciudad que para los turistas, al menos por ahora. Sin embargo, de vuelta
al hotel podemos hacer una parada en el mercado más turístico de Saïdia, lleno de falsificaciones de camisetas del Real Madrid (6 ó 7 euros), zapatillas Converse (12 ó 13) o Nike, relojes, cinturones, carteras... Un pecado venial, a buen precio, sobre todo si hay algún cumpleaños cercano. Ay.