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Seguramente debido a la crisis, la mitad de los españoles que disfrutarán de vacaciones este año todavía no han decidido a dónde irán. Por eso, muchos organismos oficiales y empresas particulares se han lanzado a la promoción de última hora del mercado nacional.
Viajes El Corte Inglés y la Diputación de Valladolid impulsan una campaña en todo el territorio nacional bajo el lema
“Provincia de Valladolid, mucho que ver contigo”, que tiene como objetivo combinar la estancia de hotel con otras actividades relacionadas con el patrimonio cultural, gastronomía y enología, naturaleza y turismo familiar.
En esta campaña se ofrecen
diferentes alternativas como la de una noche de hotel más entrada al Auditorio Miguel Delibes en la ciudad de Valladolid; dos noches en los Balnearios de Medina del Campo y de Olmedo, o dos noches de turismo rural en Quintanilla de Onésimo o Valbuena del Duero, que incluyen actividades como visitas a museos y castillos o monasterios.
La provincia de Valladolid, aún con su enorme potencial turístico, es en muchas ocasiones un lugar de paso y no un fin en sí mismo. Sin embargo tiene mucho que ofrecer, desde los
vinos de Rueda, Ribera del Duero, Cigales, e incluso de Toro, que alguno de sus viñedos está dentro de la provincia de Valladolid, hasta los múltiples atractivos de la capital con su Museo Nacional de Escultura y sus
festivales de música; Peñafiel con su castillo y el Museo del Vino; Olmedo, la Ciudad del Caballero y su Parque Temático del Mudéjar; Urueña, Ciudad del Libro amurallada, que con sólo 240 habitantes cuenta con 11 librerías; Medina del Campo con el castillo de la Mota y los figones asadores de cochinillo y lechazo... ¡Y sus langostinos! Así como lo leen.
Y es que una de las últimas sorpresas medinenses es que, desde hace poco más de un año, en esta ciudad mesetaria se crían langostinos tropicales marinos desde su nacimiento hasta su comercialización. El proyecto, que contempla también la producción de bogavantes, es ya
una realidad a cargo de la empresa Gamba Natural, que cuenta con capital español, noruego y estadounidense, en una nave con 24 piscinas salinizadas a 300 km. del mar más cercano. Cosas veredes, amigo turista...

Durante años Corea y Japón parecían países obligados al enfrentamiento. La convivencia entre dos vecinos de culturas tan fuertes y diferentes muy a menudo era motivo de que estallasen los conflictos. Poco a poco esa situación ha ido cambiando en favor de una relación más tolerante y mestiza. Este es el caso de la artista Kaoru Kobori, nacida en Japón, casada con un coreano y residente en España, que actualmente expone en Madrid, donde vive. "Muñecas de Kaoru" es una muestra excepcional de su trabajo. Una veintena de muñecas creadas con diferentes materiales, tales como porcelana, papel y tela, de entre 15 y 50 centímetros de altura, que reflejan las tres influencias de la artista: Japón, Corea y Occidente. Niños y ancianos aniñados vestidos con kimonos, hanbooks o trajes de faralaes. Desde Hina Ningyo, muñecas que representan a la antigua Corte de Japón y que cada 3 de marzo participan en el Hina Matsuri,
festival de las Muñecas, una celebración con más de mil años de antigüedad, hasta "un señor muy viejo con unas alas enormes" inspirado en el cuento homónimo de Gabriel García Márquez en el que un ángel caído en la Tierra, herido y agonizante, es maltratado por los seres humanos, pasando por una pareja de calós que parecen salidos del Romancero gitano. La exposición titulada "Ven Primavera", que permanecerá abierta hasta el 13 de marzo en
Centro Cultural Nicolás Salmerón (Mantuano, 51, metro Cocha Espina) se complementa con un Ciclo de Cine Coreano, que con motivo del día Internacional de la Mujer y el 60 aniversario de las relaciones diplomáticas entre España y Corea, se celebrará en este mismo Centro los días 6,7,13 y 14 de Marzo (Tel. 91 353 20 00).

Dice un proverbio que
“Los chinos comen todo lo que tiene cuatro patas y no es una mesa, todo lo que vuela y no es un avión, y todo lo que nada y no es metálico”. Algunos malvados han llegado a incluir que también “todo lo que tiene dos patas y no es un familiar”. Como con todo lo relacionado con China, en Occidente lo primero que pensamos es: “¡Qué barbaridad! ¡Cómo son los chinos!”, sin recordar nuestro refrán “Todo lo que corre, nada o vuela... a la cazuela”. Y es que no somos tan diferentes. Lo que los aforismos indican es que
tanto la gastronomía china como la española son muy antiguas y utilizan todo tipo de ingredientes.
En China todo es milenario, la cocina también, y hay que distinguir entre la sencilla comida cotidiana y la rebuscada gastronomía imperial. La gente normal (muchos han pasado mucha hambre) comía lo que podía, como en todas partes, y solían ser platos muy simples.
Pero los emperadores, gobernantes absolutos, eran bastante caprichosos y exigían platos originales, diferentes. No era extraño que si el gerifalte no quedaba complacido mandase cortar la cabeza del cocinero. Así que solían rompérsela antes de que se la rebanasen y creaban platos rebuscados. Muchos de ellos han llegado hasta nuestros días, aunque muy pocos se puedan comer en un restaurante normal.
La verdad es que en España hay pocos restaurantes chinos de calidad, incluso hay quien cree que no hay ninguno. Y es que sus propietarios (alguno conozco) van a lo seguro, y lo seguro es una cocina adaptada a nosotros, aunque no sea muy auténtica que digamos.
Antes decían que el problema era la materia prima, difícil de traer desde China. Pero desde que Amsterdam se convirtió en el hub (distribuidor) para las tiendas chinas europeas, ya no sirve esa escusa.
Si hay buenos restaurantes chinos en Londres, París o Roma, ¿por qué no en Madrid?
Petit Saigón, en Madrid, es uno de los mejores. Forma parte de la cadena del Tse Yang (hotel Villa Magna), Café Saigón, Le Dragón y Furama. Pero incluso en su
página web podemos leer que trabajan la cocina cantonesa, sichuanesa y pequinesa “adaptada al gusto europeo”.
Pues en el Petit Saigón se ha celebrado el
festival de Gastronomía Taiwanesa, acto que también sirvió para presentar en sociedad el sitio de internet
Cultura Culinaria en Taiwán una página en siete idiomas, entre ellos el español.
En Taiwán la gastronomía, como todo lo demás, es fundamentalmente de origen chino. A la isla Formosa llegaron en 1949 los seguidores de Chiang Kai-shek, procedentes de todas las provincias chinas. Mutatis mutandis es como si Franco hubiera perdido la guerra civil y se hubiese establecido en Mallorca con sus tropas procedentes de toda España.
Esto convirtió a Taiwán en un auténtico crisol de las culturas chinas, incluida la gastronómica, solo comparable a Hong Kong.
En el
festival, inaugurado por el representante de Taiwán en España, Javier C. S. Hou, se nos sirvió un menú largo (como todos los banquetes chinos) compuesto por una docena de platos más postres elaborados por el chef ejecutivo del Grupo Saigón, el hongkonés Chiu Kam-hoi, residente en España desde 1979, que nos fue presentado como uno de los mejores cocineros chinos de Europa y el mejor de España. Lo demostró, salvo por el exceso de sal en casi todos los platos, algo que sin duda hizo a propósito para agradar a los paladares españoles.
En el menú destacó el estofado de col china (bei tsai lo), la lubina al vapor (qingzheng feiyu), que en Taiwán se hace con pez volador, y el cerdo Dongpo (nombre de un poeta clásico, algo así como si aquí existiera un codillo Lope de Vega), mítico puchero de Hangzhou con una receta que data de la Dinastía Tang (618-907). Este era el plato preferido de Mao Zedong (aunque los amigos de Taiwán no lo digan) y el mío (con perdón). Todo ello regado con té oolong semifermentado, sin duda el mejor de Taiwán y para mí uno de los mejores del mundo.
Foto: El chef Chiu Kam-hoi muestra sus habilidades con el wok, aunque el hornillo sea plano (Foto P. Arcos)
La sociedad del ocio, que es también la sociedad de la prisa y los simulacros superficiales, la que abomina de los tiempos muertos, la contemplación y la inactividad reflexiva, parece haber instituido el principio de que
la cultura es un asunto del que ocuparse cuando no se tiene otra cosa que hacer. Con el verano instalado en el calendario y largos territorios de holganza en perspectiva, abiertos ante nuestros ojos como mullidos paréntesis cuajados de promesas por cumplir,
las ofertas culturales se convierten en una opción de alto rango en el menú de las propuestas estacionales. Sí, vale, esas iniciativas no son exclusivamente veraniegas o casi, como el traje de baño y las chanclas, las cremas protectoras y la sangría de chiringuito, pero tampoco es cuestión de fruncir el ceño y ponerse en plan severo ante ese conglomerado que mezcla, sin hacer distingos, rigor y naderías, grandes espectáculos y montajes para salir del paso sin demasiadas exigencias. Semejante paquete vacacional podría llevar la etiqueta de
«cultura de verano», un cajón de sastre en el que caben un concierto de hip-hop y la revisión de «Antígona« en clave guerracivilista, un Jardiel a la luz la luna y, valga el caso, una exposición de esculturas de miga de pan. La cuestión es hacer algo y asomarse a esos otros mundos culturales que están en este, aunque solo sea, por el momento, en los meses de canícula, que luego ya se verá. Pese a los arañazos feroces de la crisis,
esa nave de la cultura estival navega muy digna por el mismo mar de todos los veranos, fondeando en
festivales y haciéndose un hueco en las programaciones de los ayuntamientos capaces todavía de dedicar un puñado de denarios a la cosa. Al margen de otras consideraciones y con todas las pegas técnicas y de falta de comodidad que se quieran argumentar si nos ponemos tiquismiquis, presenciar
una representación en el Teatro Romano de Mérida o el Corral de Comedias de Almagro, con el mismo cielo estrellado que tuvieron por techo los espectadores de hace varios siglos, no tiene precio.
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Uno debe de confesar que le dan un poco de envidia los tunecinos. Hartos de la política partidista y mezquina que nos rodea en España, reconforta ver la alegría, la ilusión, la esperanza y el interés con el que se encara el presente y se busca el futuro en Túnez. Me recuerda a nuestra querida e idolatrada Transición.
Libertad, seguridad, tranquilidad, pulgares hacia arriba... han sido los conceptos más repetidos en una presentación del “nuevo” turismo tunecino que acaba de realizarse en Madrid. Mientras hablaban en el estrado Fernando Valmaseda, director general de RV Edipress, y Leila Tekaia, directora de la Oficina Nacional de Turismo de Túnez (ONTT) para España y Portugal, se proyectaron una serie de diapositivas sobre el país magrebí que reflejaban los tópicos del turismo en aquel país, playas, bazares, comidas...
Sin embargo dos imágenes se salían de lo normal. La que mostraba una pintada en una calle de Túnez que decía “¡Vive la liberté!” y otra parecida, pero en inglés: “Thank You Facebook”. Y es que Túnez da las gracias a Facebook por haberle servido de vehículo para llevar a buen puerto la Revolución de los Jazmines que estalló el pasado mes de Enero y acabó con el régimen autocrático de Ben Alí. “Antes -dijo Tekaia- un acto como este lo teníamos que organizar con meses de antelación. La actual libertad de Túnez nos permite hacerlo solo unos pocos días antes”.
El turismo es el gran motor de Túnez. Representa el 7% del PIB y podría llegar al 14%. De él vivían y trabajaban más de 400.000 tunecinos, el 12% de la población activa, pero el miedo por la desinformación de la mayoría de los turistas extranjeros ha hecho que descienda la actividad turística y que unas 50.000 personas de este sector hayan ido al paro.
Pese a todo, “Túnez no está en guerra”, repetía Valmaseda y corroboraba Tekaia, aunque les consta que en algunas agencias de viajes españolas así se lo han dicho a posibles turistas que buscaban información. La revuelta, ya pasada, no afectó directamente “ni a un solo turista”. “Estamos haciendo limpieza en nuestra casa -aseguraba la directora de la ONTT- y pedimos a los países amigos que nos ayuden a conseguirlo”. En lo que va de año, el turismo europeo ha descendido en Túnez entre un 45 y un 50%. Pero
los españoles parecen más miedosos que los demás y sólo han viajado a este país el 20% de los que lo hicieron el año pasado. Esto se explica porque el turista español es en un 80% excursionista, es decir, no se queda encerrado en el hotel y la playa adyacente y le gusta hacer excursiones por el desierto o los pequeños pueblos. Según se puso de manifiesto en la presentación, el objetivo de cara a la temporada de verano y a largo plazo no es otro que mostrar a tour operadores, futuros visitantes y, a la sociedad en general, que Túnez es seguro, tranquilo y acogedor.
Que el país sigue siendo un destino en el que se pueden encontrar playas de ensueño, restos arqueológicos de múltiples culturas, amplia y variada oferta gastronómica, talasoterapia, windsurf, golf, amenos y típicos festivales, pero también se puede encontrar un pueblo que da la bienvenida a turistas, como siempre ha sido, y que ahora además vive en un clima de paz, armonía, libertad y democracia. ¡Enhorabuena, Túnez!
Leila Tekaia, directora de la Oficina Nacional de Turismo de Túnez (ONTT), junto a una fotografía con una pintada que dice “Gracias Facebook”. FOTO: PILAR ARCOS

Hace años empezamos a llamarla "mountain bike" por que su origen está en Estados Unidos en los años 70, concretamente
en las montañas de California. Era una máquina ligera y multifuncional que derivaba de la bicicleta clásica pero estaba destinada a no erosionar el terreno, como lo hacía la bicicleta de cross, y a no contaminar como la motocicleta.
A España no llegó hasta finales de los años 80 y en menos de 30 años, la BTT (Bicicleta Todo Terreno) se ha implantado como una
modalidad deportiva de primer orden.
En 1990, la UCI (Unión Ciclística Internacional), organismo que regula el ciclismo a nivel mundial, lo ha reconocido como deporte oficial, siendo Francia e Italia las potencias mundiales.
El subdirector de la Agència Catalana de Turisme, Patrick Torrent y el técnico de promoción de la Federación Catalana de Ciclismo, Manel Herrando,
acaban de presentar en Madrid “TransCatalunya”, una ruta de largo recorrido que enlaza los centros BTT que forman parte de la red de Centres BTT Catalunya. Los diversos itinerarios TransCatalunya están unidos entre sí de manera que permiten recorrer prácticamente toda Cataluña.
Toda la ruta suma más de 1.200 km., con desniveles acumulados (subidas) por etapa de entre 40 y 2.800 metros y una duración aproximada de 120 horas. El resultado es un gran itinerario lineal apto para recorrer por etapas. Que puede realizarse con la ayuda de medidores GPS (Global Positioning System) ya que está totalmente “georreferenciada”.
En
esta página web se puede descargar los archivos de datos GPS de todos los itinerarios y de cada etapa, así como los mapas con la ruta, ficha técnica y descripción de los recorridos.
TransCatalunya utiliza las amplias posibilidades que ofrece la naturaleza en Cataluña para recorrer en bicicleta caminos de extraordinaria variedad que van del mar a la alta montaña, pasando por valles y llanuras. Un valor paisajístico al que hay que sumar una gran riqueza arquitectónica y cultural que convierte alguno de los trayectos en rutas de enorme interés en todos los sentidos. Así, los ciclistas que se embarquen en la aventura de TransCatalunya
podrán descubrir el paisaje del Valle de Arán, dar una vuelta por los impresionantes barrancos de la sierra de Cadí o adentrarse por la Cataluña central en el valle de Sau-Collsacabra. En tierras leridanas, en el Montsec, recorrerán diferentes rutas por los embalses de la Noguera y en la costa del Maresme, muy cerca de Barcelona, podrán trazar un camino entre las ermitas y los caminos del Montnegre.
Los Centros BTT Catalunya son espacios de libre acceso con un mínimo de 100 kilómetros de circuitos señalizados para bicicleta todo terreno. Todos parten de un punto de acogida que ofrece servicios para los ciclistas como sanitarios y duchas y para la bicicleta como parking y alquiler para bicicletas, áreas de lavado o talleres de reparación, entre otros, y que, al mismo tiempo funciona como pequeña oficina de turismo. Es el lugar donde se facilita información turística de la zona, disponible en varios idiomas y información de las rutas del Centro BTT. Catalunya, cuenta actualmente con
una red de 17 centros BTT, con 295 rutas de diferente nivel de dificultad y más de 6.200 km señalizados. El proyecto de Centros BTT Catalunya, pionero a nivel estatal, está cogestionado por la Agència Catalana de Turisme, el Consell Català de l’Esport y la Federació Catalana de Ciclisme. Más información de los Centros BTT Catalunya en
www.btt.catalunya.com
La Agència Catalana de Turisme es el organismo de promoción turística de la Generalitat de Catalunya. Nacida en 2009, en substitución del Consorcio Turismo de Catalunya, es un órgano de carácter público-privado cuyo objetivo fundamental es la promoción turística de la comunidad catalana. Precisamente, con el fin de acercar la oferta turística de Cataluña a las agencias de viaje y tour operadores, la Agència Catalana de Turisme ha organizado un ciclo de ocho presentaciones de sus productos turísticos estrella en Madrid entre los meses de mayo y octubre. Destinos de Turismo Familiar, TransCatalunya, Patrimomio de la Humanidad; Ruta de los 4 genios,
festival de Jazz de San Sebastián, Castells de frontera, Cases Fonda y Wellnes son las propuestas escogidas.
El trato estaba casi hecho, a pesar del precio. U2 iba a actuar en Vigo, un estadio relativamente pequeño para sus necesidades. La Xunta de Galicia debía arrimar unos tres millones de euros (2,5 más IVA) para equilibrar la diferencia con el menor número de entradas que se iban a vender en comparación con los grandes recintos que frecuenta el grupo. La organización del Xacobeo, con el conselleiro Roberto Varela al frente, pidió cuatro cosas:
-Algún tipo de logo o publicidad del Xacobeo en el campo durante el concierto.
-Un 1 ó 2% del caché dedicado a proyectos de reforestación, como suele ser habitual en Galicia.
-800 entradas gratis.
-Un acto con Bono en Santiago, una especie de apoyo al año del Xacobeo.
U2 rechazó todas las propuestas. Y ahí se acabó la historia. Varela también dijo no y cada uno siguió su camino. Ayer, sentado en un restaurante de Santiago, rodeado de un pequeño grupo de periodistas, Roberto Varela parecía satisfecho de la decisión. El proyecto que había presentado en público unos minutos antes, aunque más austero que en otras ediciones del
Xacobeo (31 millones de euros más al menos otros diez de patrocinios privados), parecía sólido y atractivo. "Sólo es un diez por ciento de lo que habrá", dice. Un aperitivo, con, entre otras cosas, una decidida apuesta por la tecnología. Pronto anunciarán un gran acuerdo con Google que será la acción más importante dedicada a un solo acontecimiento emprendida nunca por el gigante de internet. Un camión está fotografiando estos días todo el camino con la técnica 360 grados para poder visitarlo desde el ordenador. Se anuncia además un acuerdo con la MTV para retransmitir desde Galicia varios conciertos, y con los
festivales Sonar y (quizá) Benicassim para realizar ediciones paralelas el próximo año en las capitales gallegas. "Queremos que haya actividades todos los días de 2010 en todos los pueblos. Y queremos visitantes, claro, pasar de los diez millones y llegar a los once, porque nos jugamos nuestra economía". El acto oficial de presentación del Xacobeo 2010 dejó otras muchas pistas de lo que habrá:

-I encuentro Internacional de Literatura de Viajes.
-Conferencias sobre el Camino de Santiago en el Metropolitan Museum Art.
-Códice Calixtino en gallego.
-Proyectos de grandes fotógrafos, como Cándida Höffer, Manuel Valcárcel, Cristina García Rodero y Pierre Gonnord.
-Cirque du Soleil.
-
Mayumaná.
-Merce Cunningham Dance Company.
-
O Apóstolo, la primera película europea de animación en 3D.
-Parsifal, con Vasily Petrenko.
-La orquesta del Palau de las Arts de Valencia, dirigida por Zubin Mehta.
-Lang Lang (piano), cecilia Bartoli (mezzo), Anne-Sophie Mutter (violinista).
-
Mark Knopfler.
Repite Varela que sólo es un aperitivo, porque no se puede presentar todo el menú en octubre y porque aún hay muchas negociaciones en marcha. El Xacobeo está más cerca, pero durará todo un año, con el aliciente además de que
no habrá otro hasta 2021. Mucho tiempo para esperar. Sin duda, 2010 es el año.
El azar ha querido establecer una sutil concordancia entre
festival y estival. Solo les diferencia la letra efe. De fiesta, naturalmente. Hay
festivales en otras épocas del año, pero en verano su renovada y bulliciosa geografía invade los mapas con profusión de feliz pandemia, pues la estación es levadura para los bríos del ánimo y determina una propensión a lo jocundo. Los
festivales concretan la alquimia que logra enhebrar en la misma aguja alegría estacional y pasión artística. Son al tiempo escaparate y celebración, dominio de la creación y espacio de reflexión, foro de la exigencia y ámbito del asombro. Sus programaciones pueblan los sueños de muchas noches de verano. En el territorio de lo escénico, bulle un buen número de citas que conforman una constelación. Una red que ilumina escenarios del uno al otro confín del territorio nacional. Puede decirse que —aunque hay otros fulgores: el barcelonés
Grec (del 20 de este mes al 2 de agosto) u
Olite (del 17 de julio al 1 de agosto), por ejemplo— esa constelación es bipolar porque en ella parpadean intensamente dos estrellas grandes por su dimensión e historia: Mérida y Almagro, ambas con la vitola de «teatro clásico». El
primero celebra su 55 edición (del 27 de este mes y el 30 de agosto) con una propuesta cargada de anzuelos para paladares teatrales: Miguel Narros dirige una «Fedra» flamenca en la que las palabras de Eurípides y Racine convocan a Enrique Morente, Lola Greco y Javier Barón, entre otros; El Brujo presenta su versión de «El evangelio de San Juan»; Animalario ofrece el banquete caníbal del shakespeariano «Tito Andrónico»; la compañía rumana Rada Stanca se sumerge en «Las metamorfosis» de Ovidio; del latino Plauto, la todoterreno Tamzim Townsend pone en escena «Los gemelos», con Marcial Álvarez al frente del reparto; Georges Lauvadant acude con «Edipo» de Sófocles, y Tomaz Pandur cocina una «Medea» de Eurípides con súper Blanca Portillo en el papel de la vengadora.
Almagro abre del 2 a 26 de julio su edición número 32, cuyo menú se centra principalmente en nuestro teatro áureo. Hay nada menos que diecisiete montajes de obras de Lope de Vega, entre ellos: cuatro de «Fuenteovejuna» (Compañía Joven del Sur, la japonesa Ksec Act, Rakatá y Mefisto Teatro), «Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo», a cargo de la compañía Micomicón, y «¿De cuando acá nos vino?» y «La Estrella de Sevilla», ambas por la CNTC. Amén de exquisiteces como «El encuentro entre Pascal y Descartes», de Jean-Claude Brisville, servido por José María Flotats, un cervantino «Quijote» a cargo del Teatro de la Juventud de la mítica Fontanka, un «Somewhere... La Mancha» montado por Irina Brook, y mucho, mucho más. Soñemos pues con el teatro en cualquier noche del verano.

El pasado sábado, en un perdido rincón de la provincia de
Jujuy, al norte de Argentina, ocurrió un pequeño y fugaz milagro: la música de Ludwig van Beethoven y Félix Mendelsshon se elevó entre los cerros de Purmamarca, a 2.350 metros sobre el nivel del mar, para deleitar a un público entregado que soportó estoicamente el viento frío y ovacionó a la violinista francesa Virginie Robilliard, y la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Tucumán, dirigida por Gustavo Guersman. Fue durante la jornada final del
II festival de Música La Comarca, una iniciativa original, diferente, que nació en 2008 gracias al entusiasmo y el esfuerzo del propio Guersman y de Guillermo Assaf, director del hotel La Comarca, en cuyos jardines tuvo lugar el concierto.
Con el fondo sin igual del
Cerro de los Siete Colores, seguramente la mayor maravilla natural de esta zona cercana a la frontera con Bolivia, y ante unas 600 personas llegadas desde distintos puntos de Jujuy, las provincias cercanas e incluso desde Buenos Aires (distante 1.700 kilómetros), el concierto comenzó con la Sinfonía Nº 4 en La mayor, opus 90, “Italiana”, de Mendelsshon, y tuvo su momento cumbre con la interpretación del Concierto para violín y orquesta en Re mayor, opus 61, única obra para ese instrumento compuesta por Beethoven.
“Estoy convencido que ha sido la primera vez que este Concierto se toca al aire libre, porque su complejidad exige una gran concentración, que se logra mejor en una sala cerrada”, comentaba el director, Gustavo Guersman, después de la presentación. De hecho, el día anterior, y durante la primera jornada del
festival, las mismas obras fueron ejecutadas en la iglesia de San Francisco de San Salvador de Jujuy, la capital de la provincia. Allí se reunieron alrededor de mil personas, demostrando la excelente respuesta que obtienen este tipo de iniciativas.
“La Comarca tiene todo para ser uno de los
festivales más importantes de Argentina e incluso de América Latina”, dijo a su vez en perfecto español Virginie Robilliard, una vez que había expuesto sobre el escenario su indiscutible talento con el violín. Dueña de una contagiosa fuerza interpretativa y una enorme capacidad de comunicación con el público, la instrumentista nacida en Lyon coincidió con Guersman en señalar la perfecta conjunción entre música y naturaleza que permite el
festival de Purmamarca. Y terminó de meterse al público en el bolsillo durante los bises, al interpretar dos temas de la música folclórica local.
La intención de Guillermo Assaf, organizador del evento, es consolidar el
festival año tras año para equipararlo a los de Ushuaia y Bariloche, los otros dos de música clásica que se celebran en la Argentina. Sin dudas, la creciente respuesta del público, 250 personas asistieron en 2008, y el incomparable marco de los cerros juegan a su favor.
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