Diario de viajes

blogs ABC.es
\\ Inicio : Búsqueda
Resultdo de la búsqueda.

Búsqueda por artículos españoles



La frontera cerrada más larga del mundo (1.560 kilómetros) es aquí, cerca de Saïdia, un cauce seco en el que un burro mastica la merienda, hierba seca de agosto. El burro parece más cerca del lado marroquí que del argelino, aunque desde la carretera no acertamos a distinguir su nacionalidad. La de los seres humanos que se saludan con pitidos o con el dedo corazón vulgarmente estirado parece más evidente. Algunos pasan con el coche, tocan el claxon divertidos y prosiguen su viaje sin más. Otros han venido a hacerse una foto. Es fin de semana, han dejado un rato la playa y se han acercado a la frontera para llevarse un recuerdo a casa. Media docena de banderas rojas ondean a babor; otras tantas verdes y blancas a estribor, y en medio, el burro ocioso, con la hierba entre los dientes. ¿Será marroquí o argelino? La frontera entre ambos países se cerró en 1994, tras un atentado en Marrakech en el que perdieron la vida dos españoles. La policía marroquí pensó que detrás de aquel suceso estaba Argel e impuso un visado a sus vecinos. El gobierno de Argelia hizo lo mismo y, además, cerró la frontera. Y en ésas han pasado quince años, hasta esta tarde, cuando unos y otros se saludan algunos entre risas y otros con cara de mitin, ahí te quedas, ahí te quedas tú. Sólo cuatro turistas presencian la fiesta, dos más preocupados por el estado de salud del burro y otros dos por conseguir una imagen en el que quepan las dos banderas, las dos patrias. Qué lástima, como había dicho Germán unos días atrás, “¡con las posibilidades para el turismo que ofrecería una frontera abierta, con el desierto tan cerca, con las excursiones que podríamos hacer!”. Los marroquíes se cansan enseguida. Bajan la cámara, suben a su coche y se vuelven a la playa. Los argelinos parece que aguantan algo más su plan del fin de semana. Y el burro avanza unos pasos, más cerca del centro de cauce seco. ¿Será marroquí? ¿Será argelino?

 
Los turistas españoles somos los segundos más "derrochadores" de Europa, después de los irlandeses, cuando viajan al extranjero. Según hemos descubierto en el último Índice de Precios Hoteleros (HPI®) de Hoteles.com (aunque ya lo sospechábamos), los españoles somos muy generosos o derrochadores (elija usted la palabra que prefiera) en los grandes viajes. Ni siquiera la crisis ha bloqueado la tarjeta de crédito cuando salimos al extranjero. Mientras que países como Dinamarca o el Reino Unido han recortado sus gastos en estos tiempos ásperos, en España mantenemos el ritmo en nuestros desplazamientos largos: 116 euros por cada noche de hotel, sólo un euro menos que en 2009. Todos hemos oído cuando viajamos alguna frase del tipo "ya que hemos venido...": los españoles comen bien, compran, eligen hoteles razonables... Ésta es la lista completa de países y de sus gastos.

Irlanda: 121 euros/noche.
España: 116.
Portugal: 115.
Bélgica: 112.
Austria: 112.
Holanda: 108.
Francia: 108.
Noruega: 107.
Alemania: 106.
Dinamarca: 103.
Finlandia: 103.
Suecia: 102.
Reino Unido: 102.

Estas son las cifras en el extranjero. En casa, en cambio, somos bastante menos espléndidos. Cuando nos quedamos dentro de nuestras fronteras, sólo gastamos 87 euros (el año pasado, 88). En otros países sucede al contrario. Los noruegos, por ejemplo, gastan 107 euros en sus desplazamientos largos mientras que invierten 123 euros cuando se quedan en su país.

 
De Fernando Pastrano (el 19/11/2009 a las 18:04:02 en Estados Unidos)


Coincidiendo con la reciente inauguración del vuelo directo Madrid-Dallas de American Airlines, Phillip Jones, presidente de la Oficina de Convenciones y Turismo de aquella localidad sureña, ha pasado por Madrid para promocionar su ciudad. Dallas es bastante desconocida en España. Más allá del magnicidio de Kennedy, la serie de televisión, el petróleo y los cowboys sabemos muy poco de ella. Jones, que no se encuentra cómodo con los tópicos, reconoce que el turismo «tradicional» genera todavía muchos ingresos. «El Museo del Sexto Piso -nos comenta- enclavado en el lugar desde el que Oswald disparó en 1963 contra el presidente de Estados Unidos, recibe cada año a 600.000 turistas». Y el rancho Southfork, por el que J.R. Paseaba sus fechorías, es todavía uno de los puntos turísticos más visitados de la región. Sin embargo la «Gran D» (como se conoce a Dallas) quiere olvidar ese pasado tópico con una serie de nuevos atractivos. Los turistas de todo el mundo que van a Dallas encuentran un destino con una gran variedad en compras, atracciones para toda la familia, cultura y golf. Con el primer centro comercial de Estados Unidos -Highland Park Village- la ciudad ha sido llamada con frecuencia «el lugar de nacimiento del shopping». En el Suroeste de Estados Unidos, Dallas es el lugar en donde dicen los expertos que se compra mejor. Las opciones para quemar la Visa son innumerables, algunos de los lugares favoritos son NorthPark Center –el centro comercial más grande del Norte de Texas- West Village y uno de los más famosos: Galleria Dallas, que además tiene pista de patinaje y nuevas tiendas dedicadas a los más pequeños. Jones nos asegura que muchos turistas van a Dallas buscando descuentos en marcas y moda de los mejores diseñadores y se encuentran con la sorpresa de que allí los precios son más bajos que en otras ciudades de Estados Unidos. Si a esto unimos el ventajoso cambio con el dólar (1€ = 1,5$), para Jones no hay duda de que se trata de un auténtico paraíso para las compras. «Nueva York, California y Florida son los tres principales destinos estadounidenses para los españoles -asegura- a partir de ahora Dallas se colocará en el cuarto». Más información: www.visitdallas.com

 
De Fernando Pastrano (el 06/04/2011 a las 16:59:16 en Túnez)


Uno debe de confesar que le dan un poco de envidia los tunecinos. Hartos de la política partidista y mezquina que nos rodea en España, reconforta ver la alegría, la ilusión, la esperanza y el interés con el que se encara el presente y se busca el futuro en Túnez. Me recuerda a nuestra querida e idolatrada Transición. Libertad, seguridad, tranquilidad, pulgares hacia arriba... han sido los conceptos más repetidos en una presentación del “nuevo” turismo tunecino que acaba de realizarse en Madrid. Mientras hablaban en el estrado Fernando Valmaseda, director general de RV Edipress, y Leila Tekaia, directora de la Oficina Nacional de Turismo de Túnez (ONTT) para España y Portugal, se proyectaron una serie de diapositivas sobre el país magrebí que reflejaban los tópicos del turismo en aquel país, playas, bazares, comidas...

Sin embargo dos imágenes se salían de lo normal. La que mostraba una pintada en una calle de Túnez que decía “¡Vive la liberté!” y otra parecida, pero en inglés: “Thank You Facebook”. Y es que Túnez da las gracias a Facebook por haberle servido de vehículo para llevar a buen puerto la Revolución de los Jazmines que estalló el pasado mes de Enero y acabó con el régimen autocrático de Ben Alí. “Antes -dijo Tekaia- un acto como este lo teníamos que organizar con meses de antelación. La actual libertad de Túnez nos permite hacerlo solo unos pocos días antes”. El turismo es el gran motor de Túnez. Representa el 7% del PIB y podría llegar al 14%. De él vivían y trabajaban más de 400.000 tunecinos, el 12% de la población activa, pero el miedo por la desinformación de la mayoría de los turistas extranjeros ha hecho que descienda la actividad turística y que unas 50.000 personas de este sector hayan ido al paro.

 Pese a todo, “Túnez no está en guerra”, repetía Valmaseda y corroboraba Tekaia, aunque les consta que en algunas agencias de viajes españolas así se lo han dicho a posibles turistas que buscaban información. La revuelta, ya pasada, no afectó directamente “ni a un solo turista”. “Estamos haciendo limpieza en nuestra casa -aseguraba la directora de la ONTT- y pedimos a los países amigos que nos ayuden a conseguirlo”. En lo que va de año, el turismo europeo ha descendido en Túnez entre un 45 y un 50%. Pero los españoles parecen más miedosos que los demás y sólo han viajado a este país el 20% de los que lo hicieron el año pasado. Esto se explica porque el turista español es en un 80% excursionista, es decir, no se queda encerrado en el hotel y la playa adyacente y le gusta hacer excursiones por el desierto o los pequeños pueblos. Según se puso de manifiesto en la presentación, el objetivo de cara a la temporada de verano y a largo plazo no es otro que mostrar a tour operadores, futuros visitantes y, a la sociedad en general, que Túnez es seguro, tranquilo y acogedor. Que el país sigue siendo un destino en el que se pueden encontrar playas de ensueño, restos arqueológicos de múltiples culturas, amplia y variada oferta gastronómica, talasoterapia, windsurf, golf, amenos y típicos festivales, pero también se puede encontrar un pueblo que da la bienvenida a turistas, como siempre ha sido, y que ahora además vive en un clima de paz, armonía, libertad y democracia. ¡Enhorabuena, Túnez!

Leila Tekaia, directora de la Oficina Nacional de Turismo de Túnez (ONTT), junto a una fotografía con una pintada que dice “Gracias Facebook”. FOTO: PILAR ARCOS

 
De Alfonso Armada (el 03/06/2009 a las 16:01:03 en Chad)


El sol empieza a jugar con la aerodinámica estructura del aeropuerto Charles de Gaulle, fabricar triángulos de sol y sombra, destaca rodillas, pechos, dedos, cráneos, nalgas..., rótulos, expositores, mamparas, travesaños, contrafuertes, plintos... Nubes de Constable se desplazan sobre el ciclorama del horizonte, sobre altos reflectores, chimeneas de peluquerías imaginarias, ese rojo y blanco aduanero que los civilizados cortadores de cabelleras convirtieron en símbolo de su gremio, pero que también ha sido adoptado por los faros, las centrales térmicas, las siderurgias, los que tratan de dejar huella en la cabeza del mundo.

De los 45 grados a la sombra que Yamena registraba a primeras horas de la tarde del domingo (y que hacía que masticar fuego casi no fuera una metáfora) a los cuatro grados que el comandante de la aeronave de Air France que había despegado del ardiente suelo de Chad a medianoche anunció a sus viajeros al disponerse a tomar tierra en París: para que se abrigaran. Amparados por el mismo meridiano, combados por la misma hora que rige en Yamena y en París, el contraste entre lo que dejamos atrás y la geografía cotianda pertenece a nuestro precioso ajuar de recuerdos. En la medida en que seamos capaces de ensartarlos en el relato del mundo habremos practicado otra trampilla en el cinturón de castidad de la inteligencia, el que nos adormece en la rutina, el que nos aboca a no averiguar la causa de la riqueza de las naciones, su tejido jurídico, sus tradiciones, la costumbre de hacer negocios, de una historia de la que acaso hayamos sabido extraer al fin algunas valioisas lecciones.

Un vicio perezoso consiste en confundir las partes con el todo y hablar de África como si fuera una única entidad sobre la que volcar piedad, condenación, salvajismo, desolación... y maravillosos paisajes. Otro, inextricablemente ligado al anterior, sobre todo por quienes se tienen en alta estima y aprecian sus valores morales (aunque no por ello alteran de forma radical las contradiciones de su modo de vida) consiste en atribuir “todos los males de África” a Occidente, al reparto del continente entre las potencias coloniales en la conferencia de Berlín de 1885, y en considerar por lo tanto a los africanos y sus dirigentes como a unos perpetuos menores de edad, víctimas sobre todo de las sucesivas fases de la codicia y la hipocresía que ahora encarnan las compañías multinacionales (lo que no exime de examinar las connivencias entre dictadores y macro-empresas ni en la colusión entre intereses políticos y empresariales: léase El Elíseo y Elf, o Exxon Mobil y la Casa Blanca, hasta ayer mismo, o las empresas chinas y su régimen, nuevo gran actor geopolítico del continente negro a raíz de las insondables necesidades energéticas del gigante asiático).

Pero nos hemos ido muy lejos en esta larga despedida de Chad, que empezó la mañana del domingo en Iriba, en la base de las tropas polacas del sector norte de la frontera con Sudán, el desayuno con el mayor Darek y la despedida a pie de pista, donde un helicóptero Puma francés recogió al pelotón de periodistas invitados por la Comisión Europea para que pudieran comprobar con sus propios ojos la excdelencia de la misión de apoyo a la ONU en Chad, esa Fuerza Europea (EUFOR) que a partir del 15 de marzo pasó a mando de las Naciones Unidas, y las boinas y cascos respectivos se volvieron azules. Fue un deslumbrante trayecto de una hora, con las puertas correderas corridas, y con una cinta de nylon (y los preceptivos cinturones de seguridad) entre el vértigo y el abismo del Chad a 150 metros de altura, el mirador ideal para observar la textura de los suelos chadianos, la variedad de rojos, amarillo líquen, arena de uadis, sienas, ocres, malvas, arcilla y arbusto... la geometría de las chozas y de los cercos para el ganado, los pozos practicados en el lecho seco de los ríos, los macizos montaños, los derrabes, los cerros, los desfiladeros, las manchas de vegetación como la piel de un animal tan caliente como adormecido.

Los franceses le dieron el relevo a los españoles en la base de Abéché, donde hacen escala diaria los dos C-629 construidos por CASA que, con 80 hombres y mujeres, han prestado apoyo logístico (“aerotáctico” , lo define el teniente coronel L, jefe de la tercera rotación de tropas españolas que el día 15 de marzo empezó a echar el cierre, porque el Gobierno español no consideró necesario traspasar el mando a MINURCAT -el nombre que adoptará a partir de ahora la operación en Chad bajo mando directo de la ONU-. El idioma, y la complicidad nacional, abre puertas insospechadas, como la de la cabina del aparato, que los pilotos Matas y Alvarado franquean al corresponsal, que disfruta de la intimidad de ese habitáculo desde el que se domina el espacio y se vela por la seguridad de quienes, en la zona de carga, son llevados en un soplo de un lugar a otro del mundo (de Abéché a Yamena, o de Yamena a París, por ejemplo). Aproximarse a la capital de Chad y aterrizar es un viaje alucinante. Todavía queda una entrevista con dos mujeres de Oxfam junto a la piscina del hotel Meridien, a orillas del río Chari, que sirve de frontera con Camerún, y su inquietud por los problemas intrínsecos de Chad, y con el general francés al mando de las tropas europeas desplegadas en el país rodeado de arena, que defiende la calidad de lo conseguido, anque también reconoce que hay cuatro factores que no son de la incumbencia de ninguna fuerza exterior y que corresponde resolver a las propias autoridades chadianas.

Y queda la noche de Yamena, las calles y callejones sin nombre de barrios de puro adobe, tan míseros como el de París-Congo, que los faros del taxi de B barren como un faro portátil: ahí aparecen ráfagas de la vida que se resiste a tirar la toalla, esas vidas que sorprenden sobre todo a las mujeres del destacamento español, bautizado Sirius: la extraordinaria belleza de las mujeres y de sus vestidos, y la facilidad con la que aflora la sonrisa, y la palabra que parece un contrasentido y una suerte de condescendencia, de ignorancia, pero que acaba convirtiéndose en una verdad incontrovertible: “Con nada, parecen mucho más felices que nosotros”.

 
De Fernando Pastrano (el 01/12/2011 a las 15:05:01 en Isla Mauricio)


Como todas las mañanas bajo a la playa y a la sombra de palapas y cocoteros leo la prensa. Es la actividad más arriesgada que me permito. Hoy veo en el periódico local L'Express que Isla Mauricio, este paraíso del turismo de sol y playa pero sobre todo del turista que busca tranquilidad y mar, acogió en 2010 a 935.000 turistas, un 7,3% más que en el año anterior, una cifra record en toda su historia. Y que durante este año ha vuelto a experimentar un aumento, esta vez del 4,3% a pesar de la crisis económica que azota a Europa y siendo el europeo el principal mercado turístico de esta isla. Mauricio parece desconocer la crisis y espera recibir en 2011 a 980.000 turistas para rebasar en 2012 la paradigmática cifra del millón. En la playa de Flic en Flac, donde me encuentro y como en el resto del país, la lengua que más se oye partout es el francés, no solo porque sea oficial sino porque la inmensa mayoría de los turistas (unos 300.000) son franceses. Esta facilidad para la comunicación es posiblemente uno de los principales alicientes para los viajeros galos, unido a la falta de jet lag, pues a Mauricio y Europa sólo les separan en invierno tres horas más aquí que allí. Aspecto este último del que nos beneficiamos también los turistas españoles, unos 15.000 al año. El mercado europeo representa en Mauricio el 62% del total. Pero el mercado asiático, como en todo el mundo, está experimentando un fuerte crecimiento, concretamente del 21,5%, lo que ha hecho que ya sean 66.950 los turistas asiáticos, de los que el 92% son chinos. A Isla Mauricio tampoco le afecta la crisis del ladrillo. A la lista de los 115 hoteles registrados oficialmente, con una capacidad de 24.018 camas, acaba de añadirse este mismo año el hotel Long Beach, uno de los mejores de la isla, propiedad de Sun Resorts, uno de los grupos hoteleros más importantes del Océano Índico. El Long Beach ha sido inmediatamente incluido en la lista de los Cien Mejores Hoteles del Mundo confeccionada por el Sunday Times Magazine. Para colmo, la ocupación media no baja del 63%. Apuro mi zumo de papaya (excelente para el estómago, oiga) y declino una vez más la invitación de mi amigo Jacques para montar en su caballo. Ya lo he dicho, la máxima aventura que me permito es leer periódicos. Locales, eso sí.

Foto: Playa de Flic en Flac en Isla Mauricio (Foto: Pilar Arcos)

 
De Alfonso Armada (el 18/06/2009 a las 13:43:42 en Galicia)


Empecé a ver con otros ojos el mar de Vigo cuando, sin que nadie me hubiera avisado, me vi a bordo del «Nautilus» fletado por Julio Verne navegando por la ría de mi infancia para abastecerse del oro de los galeones españoles hundidos por la corsaria flota inglesa en el estrecho de Rande. Aquellas «20.000 leguas de viaje submarino» me confirmaron lo que ya entonces empezaba a sospechar: que la literatura te permite alcanzar todos los sueños. El de las Islas Cíes tardó un poco más en materializarse. En aquel entonces, hablo de los años sesenta y setenta del siglo pasado, en el astillero que había fundado mi abuelo, carpintero de ribera, y que había botado hermosos transbordadores de madera que hacía la ruta entre Vigo, Cangas y Moaña, prestaba servicio una lancha como remolcador. Hija menos airosa de otra que nos hizo navegar por la ría de Martín Codax cuando todavía llevaba perrera (léase flequillo), en «la lancha» nos llevaba mi padre a pescar fanecas en enclaves marcados por «mariñeiros» tan avezados como Comesaña, y sobre todo a fondear frente a la playa de Barra (la mejor arena de la ría) para pasar la noche. Desde allí casi palpábamos al atardecer la silueta maravillosa de las Islas Cíes. Emparentamos con la familia Freire gracias a que un hermano de mi madre, capitán de la mercante y de la pesquera, casó con la hija más guapa de la familia propietaria de Vapores de Pasaje, y empezó la adolescencia. Recuerdo cuando el barco de más eslora de la pequeña flota de Vapores se engalanaba con las mismes luces de colores de las fiestas populares de las aldeas gallegas para surcar de noche la ría, acercarse a besar las Cíes y hacer que los enamorados y los adolescentes (a veces eran los mismos) se ensoñaran contemplando el perfil azul de unas islas que sirven de centinela de la Ría y defienden Vigo de las grandes olas y los monstruos marinos que habitaban desde tiempo inmemorial el mar tenebroso, el que levanta sus farallones líquidos más allá de Finisterre. Llamadas Siccae (áridas) en la antigüedad, por allí pasaron los romanos, hospedó a monjes durante siglos y acabó siendo puerto de abrigo y base estratégica para las codicias de Francis Drake, pirata al servicio de la corona británica, lo que contribuyó a que las islas acabaran despobladas. Volvió a cobrar vida con salazones y fareros, hasta que en esos sesenta en que ahora echa el áncora la memoria se quedaron otra vez sin almas. La más hermosa de las tres, según los ojos mixtificadores de la memoria, es la de Monteagudo, o isla Norte, separada de la costa y del ariete de cabo de Home (cabo de Hombre) por un mar bravo que enseguida llaman de Fora (mar de Fuera), mar temible. En la parte más recogida de la isla se encuentra la playa de Rodas. Allí acampó casi el primer amor cuando empezó la juventud a fabricar recuerdos. Pero esa es otra historia. (Foto: Miguel Muñiz)

 
De Dolores Martínez (el 25/03/2009 a las 13:27:16 en Dubai)


Comprar y comprar. O quizá ver y sólo ver. Consumir es la principal actividad de Dubai, ciudad en la que se acumulan los centros comerciales como los granos de arena en su desierto. La oferta es tan mayúscula como abultada tiene que ser la cuenta del cliente. Y no es que los precios sean elevados respecto a los españoles, sino que muchas de las tiendas son espacios protegidos de las grandes firmas de la moda y de la joyería. Botón de muestra son el Mall de los Emiratos, que alberga hasta una Vía Rodeo, o BurJuman, un exclusivo centro de noventa y cinco tiendas, entre ellas una sucursal de dos plantas del gran almacén de lujo estadounidense, Saks Fifth Avenue. A su lado compiten los míticos franceses Dior, Lacroix, Hermés o el italiano Valentino junto a tiendas de "gótico Poe" . Pero en los últimos años en esta milla de oro se han abierto camino marcas más asequibles como la española Zara y la norteamericana Gap. El lujazo, porque no puede calificarse de otra manera, reside también en la puerta principal del Burj Dubai Mall, centro comercial —dicen que el más grande del mundo— construido a los pies del Burj Dubai, el rascacielos más alto del planeta que espera ser inaugurado antes del verano. Nada más alcanzar la entrada se abre una rotonda de mármol en la que se engarzan las más exclusivas firmas de joyerías. Ningún escaparate exhibe precios por cuestión de buen gusto. Pero Dubai tiene una segunda milla de oro. Está en el zoco y se llama Gold Souk. Si los anteriores escaparates mostraban una pieza o dos como máximo, los situados en el corazón del viejo pueblo de Deria rebosan de kilates. Aunque lo que aquí está en venta son las tradicionales joyas árabes, en algunas tiendas los artesanos elaboran piezas al gusto del cliente. Además del oro, en este mismo zoco se pueden comprar antigüedades de plata provenientes de Omán. Entre tanta opulencia, apenas hay cabida para las falsificaciones. Están en Al Karama Shopping Center, un recinto de escaso gusto que revela que las imitaciones no son un negocio en una ciudad, en la que se puede comprar hasta un chaleco de oro.

 
El tópico nos conduce a un ferragosto de "cerrado por vacaciones", al Mediterráneo a reventar, a la paella, la siesta, el mus y el adiós durante un mes (casi con portazo) a la oficina. Los tópicos son así: dan pistas y engañan a partes iguales. Hoy hemos sabido que los españoles huyen, pero no tanto. Es más: más de la mitad se van y se quedan a la vez, se ponen el bronceador, pero encienden el portátil.

Una encuesta realizada por Hotels.com revela que para el 61 por ciento es imposible desconectar del trabajo en vacaciones. Sí, parece cierto: emplean/empleamos todo tipo de gadgets, desde móviles hasta portátiles, para estar en contacto con la oficina. ¿La tecnología tiene la culpa?  Las preguntas realizadas a más de 2.000 viajeros concluyen que en tiempos de crisis a muchos de ellos les resulta imposible desconectar y desean demostrar a sus superiores que trabajan, aunque sea un ratito, mientras los niños chapotean en la piscina. El estudio cifra ese ratito: un 45 por ciento de los españoles dice trabajar unos 30 minutos al día durante una semana de vacaciones.

Son tres los modelos de empleados (¿empleados modelos?) que no pueden vivir sin el trabajo: el primer grupo se conecta un par de veces durante las vacaciones (35%), el segundo confiesa que por lo menos una vez al día (23%) mientras que en tercer lugar tenemos a los que lo hacen un día sí, un día no (10%).

Los europeos que más le dan al teclado en tiempo de ocio son los franceses (68 por ciento), seguidos de cerca por los irlandeses (67%). En último lugar, los ingleses (55%).

Del total de trabajadores en tiempo de ocio la gran mayoría lo hace para saber qué está pasando en la oficina (47 por ciento) mientras que un 33% cree que así ahorra tiempo a la hora de la vuelta al mundo laboral. No falta quien se siente obligado por el jefe y quien teme por su futuro en la empresa.

E-mails en secreto: El 24% asegura que revisa el correo electrónico en secreto sin que lo vean sus amigos, pareja o hijos, ya que un 7% ha discutido antes por ese motivo. *Encuesta realizada a 2.167 viajeros de Reino Unido, Irlanda, Francia, España, Alemania, Noruega, Suecia y Dinamarca durante los meses de junio a julio de 2009. 





 
De Fernando Pastrano (el 17/11/2010 a las 11:57:41 en China)
 



Bajo un gran forillo que representaba el Palacio del Potala, emblema universal del Tíbet, el Conjunto de Cantos y Danzas de esa Región Autónoma inauguró en el Teatro de Madrid la “Semana de la Cultura Tibetana de China 2010”, auspiciada por la Oficina de Información del Consejo de Estado de China, el Gobierno Popular de la Región Autónoma del Tíbet y la Embajada China en España. Presentación que se repetirá en Valencia donde la “semana” se prolongará hasta el 25 de noviembre. Fundado en 1958, este grupo de bailarines y cantantes de primera línea está compuesto por unos 180 artistas de los cuales una treintena se ha desplazado hasta España. Folclore de colores chillones y música extraña al oído occidental. El público madrileño agradeció alguna interpretación hispana, como “La Paloma”, habanera de Sebastián Iradier, que sonó muy familiar en la flauta del solista Tseten. Folclore pastoril y acrobático, modernizado, poco fiel a la tradición pero que sirve perfectamente para introducirnos en un mundo cada día menos lejano y misterioso gracias al creciente turismo internacional. Durante los tres primeros trimestres del 2010, llegaron al Tíbet 5,8 millones de viajeros, según la agencia Xinhua (Nueva China), lo que supone un incremento de un 24,5 % con respecto al año anterior. Esto se debe tanto a la política de promoción del Tíbet como a la primera línea ferroviaria inaugurada en 2006 y al buen funcionamiento de los cinco aeropuertos de la región: Lhasa, Nyingchi, Qamdo, Ngari y Xigaze. En plena crisis internacional, China espera que el número de turistas que visitan el Tíbet alcance los 6,5 millones al acabar el año. Para completar esta introducción a la cultura del “Techo del Mundo”, se ha programado también la exposición fotográfica “Paisajes de la Tierra Nevada” en el Círculo de Lectores de Madrid (Calle O´Donnell, 19), en la que se exhiben más de 80 obras de conocidos fotógrafos chinos y extranjeros y más de 30 “tankas”, pinturas tradicionales budistas realizadas sobre rollos de tela. Asimismo, un grupo de tibetólogos se reunió con chinos residentes en Madrid en la Asociación de Chinos de Ultramar. Phurbu Tsering, vicepresidente del Instituto de Administración de la Región Autónoma del Tíbet y presidente de la delegación, habló de la modernización del Tíbet. Agradeció esta intervención Ye Yulan, presidenta de la Asociación de Chinos de Ultramar de España, quien señaló que gracias a actos como este “podremos explicar mejor lo que es el Tíbet a nuestros amigos extranjeros”. El día 16 tuvo lugar en la Facultad de Medicina de la Universidad Europea de Madrid una conferencia en la que se explicaron las teorías básicas de la medicina tibetana, para algunos tan diferente de la tradicional china como de la occidental. En la presentación de la semana, el viceministro de la Oficina de Información del Consejo de Estado de China, Dong Yunhu, señaló que “las gentes de esa tierra (Tíbet) son grandes amantes de la vida, y han creado una cultura que supone una de las perlas de la nación china". Por su parte, el presidente de la Asociación de Amigos de China, Jesús Osuna Sanz, dijo que los españoles tendríamos que ver al Tíbet “con cariño”, ya que fue un español, el viajero y escritor navarro Benjamín de Tudela (1130-1173), quien habló por primera vez del Tíbet en Europa. El embajador de China en España, Zhu Bangzao, indicó que las actividades de esta semana “desvelarán la belleza de esta joya de la civilización china y facilitará el conocimiento de esta región en España”. La Semana de la Cultura Tibetana, fundada en 2001, tiene como objetivo mostrar al mundo un panorama del Tíbet por medio de eventos artísticos y culturales. Hasta la fecha se ha realizado en Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Bélgica, Tailandia, Italia, Dinamarca, Austria, Rusia y Hong Kong.

 
De Alfonso Armada (el 12/05/2009 a las 11:56:52 en Chad)


Iriba, viernes. No es fácil escribir en medio del desierto, sentado en un repecho de arena, con el crepúsculo devorándose a sí mismo a una velocidad inaudita, con una grupo de combate polaco instalando tiendas de campaña al pie de un cerro aprovechando las últimas briznas de claridad mientras montan la primera guardia en lo alto del promontorio y todo el polvo de las pistas de arena chadianas grabado como un mapa en la cara de quienes hemos venido a ver qué se cocía en este auténtico agujero negro de África central, uno de los lugares más opacos de la Tierra, y no en sentido precisamente metafórico: desde el espacio, los satélites han comprobado que esta región es una de las menos iluminadas del mundo: cuando la noche cae sobre el Chad la oscuridad resultante es magnífica para el olvido, para el crimen, para la lasitud, y también para contemplar (como en Somalia) uno de los firmamentos más cuajados de estrellas.

La Vía Láctea es generosa y a los más pobres les da más preciosa leche que a nadie. Como el Chad es un espacio paradójico (aunque en olvido todavía le gana su vecino del sur, la República Centroafricana: todavía más desdeñada) y de su inmensa superficie apenas dispone de un 2,8 de tierras cultivables (con un ínfimo 0,02 por ciento de cosechas periódicas: sorgo, arroz, patatas, tapioca y algodón), la sequía y las plagas de langostas se ceban con un país que también ha encontrado en el petróleo una maldición: con contratos leoninos a favor de empresas estadounidenses (como Exxon Mobil) y Chinas, buena parte de los beneficios de los 156.000 barriles diarios que exporta desde 2004 los destina a el régimen a comprar fidelidades entre sus muchos enemigos y sobre todo armas (el gasto en educación equivale al 1,9 por ciento del Producto Interior Bruto), mientras que a Defensa dedica el 4,2 del PIB), la media de hijos por mujer es de 5,4, que acaso compensa que de cada mil nacimientos mueren cien) y un 80 por ciento de su población está por debajo de los índices que le sirven a las Naciones Unidas para trazar el umbral de la pobreza.

El día amaneció temprano. Había que subirse a un avión de carga construido por la empresa española CASA, mantenido y pilotado por españoles adscritos a la Fuerza Euopea (Eufor) con una misión rimbombante (proteger la distribución de la ayuda humanitaria en el Este del Chad, prestar apoyo a las organizaciones no gubernamentales que la distribuyen y atienden a los más de 450.000 refugiados sudaneses y desplazados internos, y en general proteger a la población de la miríada de grupos rebeldes, que a menudo se confunden con bandidos (aunque hay quien piensa que el jefe de todos los bandidos es el propio presidente de la República, que mantiene a su propio país en la miseria y que depende de Francia para mantenerse en el poder). El avión aterrizó dos horas después en Abéché, donde los franceses cuentan con la segunda base aérea más importante del país después de la de Yamena. Allí embarcamos en un helicóptero ruso, que tras hora y media de navegación a media altura (lo que permitía contemplar la aridez del terreno, y las marcas dejadas por los ueds, que se desbordan en la estación de las lluvias) nos depositó en Iriba, sede del batallón polaco que se encarga de vigilar este vaston rincón del noreste chadiano, junto a la arbitraria, porosa, invisible frontera con el Darfur sudanés. Provistos de pesados chalecos antibalas (método ideal para adelgazar en el árido clima chadiano) y cascos, además de raciones de combate del glorioso ejército que tantas derrotas ha sufrido a manos de su poderosos vecinos europeos (la Gran Rusia al este, la Gran Alemania al oeste) iniciamos la patrulla cuando el sol más fiero estaba. Dejamos los alminares, tapias de adobe, escuelas y callejas de arena de Iriba para internarnos en el desierto. Era un convoy de cuatro blindados con cañón disuasorio de 21 milímetros y tres todoterreno. Por sabana, bosque bajo y puro desierto, observados por nómadas desde sus cabañas de caña y adobe, rebaños de cabras, burros que rebuznan como rebuznaban en España los burros que han ido desapareciendo de nuestra vida y de nuestra memoria, dromedarios y camellos, cuando el crepúsculo comenzó a insinuarse nos detuvimos al pie de un cerro no muy lejos de la villa (por llamarle de alguna forma) de Bihai, y a unos siete kilómetros de la frontera con Sudán. Levantamos nuestras tiendas de campaña individuales con la ayuda de los bruscos y al mismo tiempo amigables soldados polacos (muchos reenganchados de las guerras de Irak y Afganistán a este frente difuso -y mucho menos peligroso- en el corazón muerto de África). Parecían tumbas para una noche, y abrimos las raciones de combate, que algún exquisito combatiente francés dijo que no eran mejores que lo que comía su perro: latas de comida con cierto sabor a atún, cierto sabor a pollo, cierto sabor a paté innombrable, pero que mata el hambre cuando no hay agua con la quitarse las capas de polvo del camino, y sólo para beber, lavarse los dientes, quitarse capas de mugre de los pómulos y de los párpados.

Como cuentan en las novelas y en las películas, la temperatura se desploma en la noche del desierto, pero antes de dormir sobre el duro y amigable suelo africano todavía hicimos una patrulla nocturna en dos de los blindados: nos acercamos hasta el campo de refugiados de Oure Cassoni, donde se hacinan unos 30.000 sudaneses que han venido a ponerse a salvo a este lado de la artificiosa frontera. Gracias a los visores nocturnos que nos prestaron los soldados pudimos ver la película en blanco y negro de los muros de adobe, las chozas levantadas con lonas del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (que no reconoce el asentamiento porque va contra sus principios: se opone al levantamiento de campos junto a la frontera del país de origen, porque entiende que los refugiados está expuestos al hostigamiento y a la inseguridad -no en vano sirven de camuflaje a los grupos rebeldes que, en este caso, combaten al régimen del general Omar Al Bashir- y prefiere que se organicen a varias decenas de kilómetros de la linde, aunque los que han huido prefieren alejarse lo menos posible de su país, de sus casuchas y de sus tierras, porque su único sueño es volver). Aunque eran más de las once de la noche, vimos un comité de recepción formado por niños que se dirigía con las manos en alto hacia nosotros. ¿Qué hacían levantados a esa hora? Pero algo o alguien les disuadión y a medio camino volvieron sobre sus pasos. Con la media luna blanqueando los caminos, sacando instantáneas misteriosas de los arbustos y de las piedras, todo el desierto parecía una radiografia de la luna. Unos burros sobresaltados por nuestro paso rebuznaron como almas en pena. Al regresar al campamento cerca de la medianoche, casi todo el mundo dormía. Agotados, caímos en un profundo sueño ajenos a los escorpiones, arañas y otra fauna que se esconde en estos pedregales. A las seis, salimos de nuestras tumbas individuales.

El sol empezó a asomarse a una velocidad de vértigo. Nos vimos y nos las desamos para meter los sacos y las tiendas en sus fundas (los polacos volvieron a armarse de paciencia), tomamos café y galletas duras como piedras ablandadas con la leche condensada de las raciones de combate, y reemprendimos la aventura. Primero un lago del que sobresalían troncos secos. Llegó un rebaño formado de decenas de ovejas que balaban con la unanimidad de las nuestras, manejadas por un pastor sin perro que había pasado la noche junto al agua mansa y cobriza. El campo de refugiados no estaba lejos. Hablamos con el jefe del destacamento de la policía chadiana que se encarga de “la seguridad” del campo: 20 hombres para 30.000 almas. Un imposible. Confesó que les ruegan a los rebeldes del JEM, quizá el grupo más nutrido y relevante que combate contra el régimen de Jartum en Darfur, que dejen sus armas a la entrada del campo (un campo con mil puerta) cada vez que acuden a visitar a sus familiares. La falacia y el juego quedaron en evidencia cuando acertó a pasar una “pick up” artillada con seis “rebeldes” a bordo: calzados con chancletas, con turbantes de oro y oliva, y kaláshnikovs en torno a una ametralladora de 14 milímetros, no ocultaban, como sus compatriotas del campo, su alegría por la orden de búsqueda y captura dictada por la Corte Penal Internacional contra su gran enemigo, el presidente sudanés, Al Bashir, aunque está por ver quién será capaz de ponerle el cascabel al gato, y si haciendo un gran bien (poner fin a la impunidad que reina en Darfur desde hace casi seis años, con 300.000 muertos y casi tres millones de desplazados y refugiados, condenar al régimen islamista y militar de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad) muchos seguirán sufriendo o morirán por la reacción brutal del Ejército sudanés y sus despiadados jinetes árabes, los famosos “yanyauid” (diablos montados). Junto al campo, bajo el sol implacable del mediodía, un grupo de niños y niños que no supera los diez años, se encarga de fabricar con las manos desnudas y una pala más grande que ellos ladrillos de adobe, vigilados por sus amos sudaneses: hombres esbeltos y delgados, con cara de pocos amigos, que sólo hablan árabe y visten túnicas de un blanco deslumbrante (tienen quien se las lave) y un ostensible látigo en la mano: seguro que no tratan mejor a los niños que a los escaldados burros, que se extrañan de que alguien les quiera palmear el lomo sin ánimo injurioso.

Sobrevivir es un empeño arduo en estas tierras del Sahel africano. Pero todo se hace todavía más duro por culpa de la guerra, los regímenes despiadados que no sólo no se cuidan de sus ciudadanos (súbditos despojados de cualquier derecho), sino que les convierten en carne de cañón, parias en su propia tierra, o náufragos en el desierto, refugiados obligados a huir para salvar el pellejo, evitar la violación, que los niños sean vendidos como esclavos, mano de obra barata, guerrillas infames. Emprendemos el regreso a través de Bahai, un villorrio desperdigado por lomas de arena que el viento arremolina contra las tapias de adobe, no sin antes pasar por una escuela. Los niños nos reciben como suelen en África, con la mano tendida (pero no para pedir: en eso son los chadianos y los sudaneses tan dignos como los somalíes, sino para saludar) y la sonrisa franca. Regresar a la base del batallón polaco en Iriba, un fortín de terraplenes, torretas, reflectores y alambradas, cuando la luz empieza a declinar, es como alojarse en un hotel de cuatro estrellas: después de la aventura nocturna, y con el polvo de dos días de periplo por el desierto, el agua fresca redime como más que un bautizo, y no digamos la comida en el gran comedor que parece un remedo de los palacetes del XIX polaco, donde los oficiales cortejaban a las damas y hablaban un distinguido francés. Otro espejismo. La comida (carne cubierta de hojas de col bañadas con salsa de ternera) es un plato delicioso para rusos, ucranianos y polacos que devoramos con el placer y el hambre de los náufragos de arena. Cuadriculado por contenedores alineados como viviendas que a su vez hacen de calles, un poste sirve de punto de referencia para todos los que nos sentimos perdidos aquí: Varvosia, 4.105 kilómetros, y otra decena de ciudades polacas, donde ahora sigue mandando el invierno. La noche ya es tan intrincada como la de ayer, pero aquí se ven muchas menos estrellas, y no por la luna, sino por el run-run de los reflectores eléctricos. Mañana también tenemos otro día de patrulla.

 
De Alfonso Armada (el 08/05/2009 a las 10:47:14 en Chad)


La jornada empieza y termina a dentelladas. Y de nada sirve endosarle a Charles Darwin responsabilidades que no le competen ni ponerse condescendiente con la naturaleza del continente negro. El parecido es mucho mayor del que los soldados españoles (y los franceses, los albaneses, los polacos, los finlandeses, los italianos, los irlandeses...) están dispuestos a aceptar ante un espejo tan poco favorecedor. Por supuesto que cabe la superioridad moral por la que Martin Amis preguntó a su audiencia londinense ante realidades afganas e iraquies y la respuesta fue parecida a la de una piedra, porque tan neocolonialista es decir que los europeos somos culpables de todo lo que ha ocurrido en Chad desde que misioneros occidentales cristianaran a fines del XVIII a los saras del sur y sobre todo desde que Francia “adquiriera” (como señala certeramente Wikipedia) en 1885 un territorio que doblaba su superficie y que no ocupó con más o menos efectividad hasta 1920, como que la sucesión de guerra civil y golpes de Estado (por cierto amparados, alentados, urdidos o tolerados por Francia, que sigue instalado militarmente en el pais desde que formalmente le “otorgó” la independencia a su antigua colonia en 1960) son parte de la riqueza intrínseca, o que la religión musulmana que entretiene a más del 50 por ciento de la población vela por la igualdad de la mujer, o que su modelo de desarrollo (el petróleo ha servido para amasar la maquinaria bélica del dictador Déby y ganar fidelidades al peso) con una esperanza de vida que ni en hombres ni mujeres llega a los cincuenta años y un analfabetismo que entre los hombres ronda el 60 por ciento y en las mujeres el 90 por ciento es digno de imitar.

Como el viaje ha sido organizado y financiado por la Comisión Europea son obligados los encuentros con las figuras de la pasión burocrática, que tratan de dibujar un panorama favorable a su desempeño con la pericia de un diplomático y sus artimañas para hacer que la verdad no les parta las piernas. Por eso resulta por ejemplo mucho más estimulante ver, a través de un hueco en la cortina tras el alto cargo con chaqueta y corbata que se expresa en impecable francés o inglés según sea meneser, a un soldado con el torso desnudo que habla por teléfono mientras la calidad del atardecer en Yamena le saca partido a los músculos bien torneados del pecho, con una textura rosácea acentuada por la proximidad del río donde el hipopótamo fantasma ha acabado por asomar el hocico y por los depósitos de agua de la que iba a ser nueva prisión capitalina y que era el fortín de la Eufor (Fuerza Europea) ya traspasada a mando de las Naciones Unidas.

Le Carnivore es el espacio favorito de esparcipiento de la tropa internacional y de los locales. Situada al extremo del principal eje de Yamena, la carne reina aquí en todo su esplendor literal y metafórico: los carnívoros pueden devorar en su sangre todos los filetes y “steakes” que su nostalgia de la caza puede hacerles hervir en la sangre, y las mujeres más hermosas y menos domadas por la religión (y su ruda policía secreta, apostada en el “lobby” de los hoteles y confundida entre la muchedumbre de los mercados) se venden al más hábil o al mejor postor mientras la banda del local hace que la noche de Yamena se parezca a un garito que hace de antesala del paraíso. A la puerta de este antro al aire libre que es el último en echar el cierre en la mortecina noche de Yamena se pueden atisbar escenas tristes, como la de un europeo que despacha con calculadas contemplaciones a una joven belleza local que llegó en una moto-taxi y es devuelta a su lugar de procedencia (seguramente en un barrio tan mísero como el Paris-Congo, atravesado por un río de excrementos) con lágrimas en los ojos porque su solícito amante de la noche anterior ha encontrado sangre fresca para renovar su rito carnívoro.

 


El nuevo Barceló Saïdia fue inaugurado a mediados de junio, quizá un poco antes de tiempo para aprovechar el verano. Desde entonces, durante un par de meses, fue de boca en boca por los foros de internet. Quizá ha sido el hotel sobre el que más se ha escrito en el recibidor del verano, y no siempre para bien. Por eso, cuando Germán nos dejó en la recepción, inmensa, decorada como un palacio árabe, teníamos más dudas que certezas. Y ya se sabe que la incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar (Vargas Llosa). En el caso del turismo, como cuando se compra una casa, el rodaje, los meses de funcionamiento, pulen los desperfectos. Sólo que la temporada alta no admite espera. Y aquí estábamos, en agosto, a pleno sol, con el hotel lleno, el examen de Selectividad. La gran apuesta de la excelente cadena Barceló en el nuevo Mediterráneo es un cinco estrellas “todo incluido” lleno de detalles tradicionales árabes en la decoración, con cerámica en los suelos, tonos rosados y rojizos en las fachadas, alfombras, sombras como puertos para descansar, media docena de piscinas, instalaciones amplias, wifi gratis y una construcción a lo ancho y no a lo alto. “Un hotelazo”, nos dijo alguien antes de venir. “Un hotelazo bellísimo”, añadió alguien más. Y es verdad. Una competencia seria para el Mediterráneo español: gran calidad a muy buen precio. Y casi todo ya en funcionamiento, con la ayuda de cuarenta empleados españoles. En el inmenso restaurante sobra comida, con muchas recetas tradicionales de cordero y postres con los que tirar por la borda la operación bikini, más un par de restaurantes bajo reserva, un italiano y el Al-Andalus. Aún falta por inaugurar el snack bar de la playa, por si entra hambre entre horas. Es un kiosco de madera con una espectacular vista sobre el mar y sobre el arenal: catorce kilómetros en los que poder pasear, nadar o disfrutar del sol sin agobio alguno. El hotel tiene una salida directa a la playa y, allí, una zona acotada con hamacas y toallas para sus clientes. En el horizonte cercano, las Chafarinas, vigiladas por militares españoles, en otro tiempo el hogar de la foca monje Peluso. La animación es perfecta para las familias: kid club, zonas de juegos, piscinas con poca profundidad... Incluso por la noche, en el show time, siempre hay un aperitivo cosido con el cancionero infantil. Eso sí, los jóvenes que viajen solos y busquen una fiebre “caribeña” de ron y salsa hasta el amanecer, aquí no la encontrarán. En cambio, las parejas o las familias que prefieran piscina, playa, paz e instalaciones excelentes habrán descubierto un refugio inesperado, rodeado por un campo de golf de dieciocho hoyos, un puerto deportivo situado a dos kilómetros y, de vuelta a la habitación, un spa en el que olvidar el mundo con un masaje bereber y el dulce runrún del agua. El nuevo Barceló ha arrancado, con las peculiaridades de la cultura marroquí en el servicio, pero con los problemas de la línea de salida resueltos.

 

Búsqueda por fotografías españoles

Fotografía no encontrada
Cronología de post
< mayo 2013 >
L
M
M
J
V
S
D
  
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
   
             
Búsqueda por palabras
secciones
Alemania (1)
Andalucía (2)
Argentina (11)
Asturias (1)
Bahamas (1)
Baleares (1)
Brasil (4)
Canarias (1)
Cannes (1)
Cantabria (1)
Cataluña (1)
Chad (5)
Chile (1)
China (10)
Ciudad Real (1)
Colombia (1)
Corea del Sur (1)
Cruceros (2)
Dubai (5)
Ecuador (4)
Egipto (1)
Esquí (2)
Estados Unidos (2)
Festivales (1)
Flandes (3)
Fotografia (1)
Galicia (5)
India (2)
Inglaterra (1)
Isla Mauricio (1)
Japón (1)
Madrid (1)
Maldivas (1)
Marruecos (5)
Mediterráneo (1)
México (4)
Navarra (1)
Nepal (1)
Nieve (2)
Nueva York (2)
País Vasco (1)
Perú (2)
Portugal (2)
República Checa (2)
Rumanía (2)
Segovia (1)
Seychelles (1)
Soria (1)
Tailandia (2)
Taiwan (1)
Tanzania (8)
Túnez (5)
Vacaciones (1)
Valladolid (2)
Viajar (34)
Vitoria (1)

Artículos por meses:
Febrero 2009
Marzo 2009
Abril 2009
Mayo 2009
Junio 2009
Julio 2009
Agosto 2009
Septiembre 2009
Octubre 2009
Noviembre 2009
Diciembre 2009
Enero 2010
Febrero 2010
Marzo 2010
Abril 2010
Mayo 2010
Junio 2010
Julio 2010
Agosto 2010
Septiembre 2010
Octubre 2010
Noviembre 2010
Diciembre 2010
Enero 2011
Febrero 2011
Marzo 2011
Abril 2011
Mayo 2011
Junio 2011
Julio 2011
Agosto 2011
Septiembre 2011
Octubre 2011
Noviembre 2011
Diciembre 2011
Enero 2012
Febrero 2012
Marzo 2012
Abril 2012
Mayo 2012
Junio 2012
Julio 2012
Agosto 2012
Septiembre 2012
Octubre 2012
Noviembre 2012
Diciembre 2012
Enero 2013
Febrero 2013
Marzo 2013
Abril 2013
Mayo 2013

Inventario [+]

Último comentario:
Really informative b...
20/05/2013 a las 01:30:56
De Europe luxury resorts
Fantastic article po...
20/05/2013 a las 01:30:54
De content
A big thank you for ...
20/05/2013 a las 01:30:46
De kiosk
Copyright © Diario ABC, S.L., Madrid, 2009.