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De Fernando Pastrano (el 04/05/2010 a las 19:36:52 en China)


China no deja de sorprenderme ni un momento. Vuelvo por enésima vez al “Nido” de Pekín, el Estadio Nacional visto y revisto, y me encuentro con Juan Antonio Samaranch, en figura de cera, eso sí. Este complejo deportivo que debe su apodo a la forma de las vigas de acero que se entrelazan en su exterior, es conocido aquí como “El Orgullo de China”. Fue Premio a la Creatividad otorgado en 2007 por el Museo del Diseño de Londres, y sirvió en 2008 para las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos, además de albergar las pruebas de atletismo y la final de fútbol. Con capacidad para 91.000 espectadores, después de los JJOO ha seguido generando beneficios, unos 370 millones de yuanes (37 millones de euros), según cifras oficiales. Ha sido el escenario de la Super Copa Italiana, y de grandes espectáculos como la ópera Turandot. Hoy es el principal atractivo para el ingente turismo interior chino, desbancando del número uno a la Ciudad Prohibida. Ésta recibe diariamente una media de 50.000 visitantes, mientras que al Nido acuden unos 80.000, que sólo por la entrada al recinto (50 yuanes -5 €- por persona) se dejan 4 millones de yuanes (400.000 €). En los bajos de los graderíos “C” me encuentro con una gran sala que parece no haberse acabado de montar todavía. Es un museo olímpico con los objetos más diversos relacionados con los Juegos. Entre todos destacan las figuras en cera a tamaño natural del los diferentes presidentes del Comité Olímpico Internacional (COI) presididos por la de Juan Antonio Samaranch.

Desde que murió el pasado 21 de abril, la réplica del que fuera presidente de honor del COI ha visto triplicada la afluencia de visitantes. Conocida la secular costumbre de los chinos de reverenciar a dirigentes, militares y literatos casi como si se tratase de divinidades, incluso levantando en su honor capillas y templos, no extraña que por delante de la figura en cera de Samaranch, sentado en un trono dorado y rojo de emperador, pasen hoy casi más fieles que los que, unos kilómetros más allá, en la Plaza de Tiananmen lo hacen ante el cuerpo embalsamado de Mao Zedong. Y que los de aquí paguen gustosamente 10 yuanes al fotógrafo local por una instantánea junto al “Abuelo Sa”. Y es que “Samalanchi”, como también le llaman, es un gran personaje. En 2009, la Asociación de Amistad del Pueblo chino con el Exterior y la Administración Nacional de Expertos Extranjeros lo eligió como tercer extranjero en toda la historia con una mayor contribución desinteresada al pueblo chino. Aquí no olvidan que fue una pieza clave para la admisión de China en el COI en 1979 y para la concesión de los JJOO de 2008. “Los chinos son gente que goza de una gran memoria -escribió Samaranch en La Vanguardia en 2008- y que saben mostrar su profundo sentido de la lealtad hacia las personas que en los momentos difíciles han sabido estar a su lado”.

Foto: Pilar Arcos.

 
De Fernando Pastrano (el 20/04/2010 a las 19:35:33 en China)


"Un balcón en Pekín" es el título que el corresponsal de "Le Monde" puso a su revelador libro sobre los entresijos del poder chino en los años 70-80. Un balcón en Pekín es lo que utilizaron al menos tres fotógrafos (los estadounidenses Jeff Widener (Associated Press) y Charlie Cole (Newsweek), y el británico Stuart Franklin (Magnum-Time), el 5 de junio de 1989 para captar las imágenes de un hombre enfrentándose a los tanques de Tienanmen que dieron la vuelta al mundo. “Ese tonto me va a fastidiar la foto”, confiesa Widener que pensó al apretar el disparador. Y un balcón en Pekín es lo que tengo hoy ante mis ojos. Probablemente el mismo balcón del Hotel Pekín, desde el que veo los constantes atascos de la avenida de Chang An.

La nube volcánica que trae de cabeza a media humanidad nos ha dejado tirados a un buen número de europeos en la capital china, de ellos muchos españoles. Muchos más de ese centenar que acaba de ir en peregrinación a la Embajada Española pidiendo que se flete un avión especial para volver a la patria, que es sede nada menos que de la Presidencia de Europa. Como si hubiera estallado una guerra o pasado un tsunami. ¿Dónde está la Armada? ¿Va a ser menos que la británica?

Ahora hay muy pocas salidas y todas van por el sur, muy lejos de Bruselas. Lo único que nos queda (y no es poco) es disfrutar de esta ciudad sorprendente como ninguna. De esta incipiente primavera que hace estallar a los magnolios en flor. De este sol que intenta abrirse paso entre la niebla y la contaminación. De Tienanmen, del Templo del Cielo, del Palacio de Verano, del Monasterio Lamaísta, de la Gran Muralla… Hasta de Wangfujing, la “calle Preciados” pequinesa, y del Mercado de la Seda, donde se oye hablar más español que en ningún otro rincón de la ciudad, y donde los artículos auténticos descontrolados juegan a hacerse pasar por falsificaciones.

Salgo al balcón con la cámara fotográfica. Retrato la avenida de Chang An. “Esos coches me van a estropear la foto”, pienso. Cuando la paso al ordenador compruebo que el encuadre es el mismo, pero con evidentes diferencias… a mejor.

 
De Fernando Pastrano (el 17/07/2012 a las 18:55:48 en China)


Sichuán es una de las principales provincias de China y sin embargo es una gran desconocida. Habrá a quien le suene por ser la cuna de los osos pandas, pero poco más. Poco o nada. Y sin embargo entre sus 86 millones de habitantes (casi el doble que España) y sus 487.000 km² (algo menos que España), se encierran muchos de los grandes atractivos de China.

Acaba de pasar por Madrid una delegación de esta provincia encabezada por el director de la Administración de Turismo de Sichuán, Hao Kangli, para dar a conocer su tierra y fomentar los intercambios turísticos con España. Situada en el SO del país asiático, Sichuán es conocida como “El granero de China” por la fertilidad de sus tierras y la abundancia de terreno cultivable. Pero lo que al turista le puede interesar más, aparte de la infinitud de sus muy fotogénicos arrozales y campos de colza, de sus montañas sagradas y sus lagos turquesas, es el poso cultural de una China auténtica que, como dijo Hao en una cena a la que asistió ABC, tiene más de cinco mil años de historia, con nueve lugares declarados Patrimonio de la Humanidad.

El director de turismo bromeó al constatar que “solo nos falta la playa para tenerlo todo”, ya que Sichuán es una provincia interior con zonas que van desde los 200 a los 7.000 metros de altitud sobre el nivel del mar. Aunque sea un tópico, es verdad. Sichuán es la cuna del oso panda y hoy en día un santuario en el que, además de todos los individuos criados en cautividad, aún existen 1.600 pandas en libertad. Hao recordó que tuvo el placer de formar parte de la delegación que en 2007 trajo al Zoo de Madrid dos “grandes osos-gatos” (que esta es la traducción literal de “osos panda” en chino) como regalo de su gobierno al español.

Y también es verdad que el nombre de Sichuán saltó a los informativos occidentales en 2008 por el terrible terremoto que costó la vida a más de 40.000 personas. Pero no es menos cierto que en esa provincia viven 52 minorías nacionales, que es como allí llaman a las etnias minoritarias. Que la gastronomía sichuanesa, que puede ser muy picante, es tan desconocida como exquisita. Que es la “Puerta del Tíbet”, lugar de paso casi obligado para acceder a esa mítica región. Que es la patria chica de Deng Xiaoping (1904-1997) el reformador de la economía china, sin cuya contribución el país no sería hoy la segunda potencia mundial. Pero como dijo Hao Kangli, Sichuán tiene tanto que ofrecer que no bastan las palabras, hay que verlo. Porque como dice el proverbio: “Más vale ver una sola vez que oír cien veces”.

 
De Fernando Pastrano (el 09/02/2012 a las 17:30:39 en Taiwan)


Dice un proverbio que “Los chinos comen todo lo que tiene cuatro patas y no es una mesa, todo lo que vuela y no es un avión, y todo lo que nada y no es metálico”. Algunos malvados han llegado a incluir que también “todo lo que tiene dos patas y no es un familiar”. Como con todo lo relacionado con China, en Occidente lo primero que pensamos es: “¡Qué barbaridad! ¡Cómo son los chinos!”, sin recordar nuestro refrán “Todo lo que corre, nada o vuela... a la cazuela”. Y es que no somos tan diferentes. Lo que los aforismos indican es que tanto la gastronomía china como la española son muy antiguas y utilizan todo tipo de ingredientes.

En China todo es milenario, la cocina también, y hay que distinguir entre la sencilla comida cotidiana y la rebuscada gastronomía imperial. La gente normal (muchos han pasado mucha hambre) comía lo que podía, como en todas partes, y solían ser platos muy simples. Pero los emperadores, gobernantes absolutos, eran bastante caprichosos y exigían platos originales, diferentes. No era extraño que si el gerifalte no quedaba complacido mandase cortar la cabeza del cocinero. Así que solían rompérsela antes de que se la rebanasen y creaban platos rebuscados. Muchos de ellos han llegado hasta nuestros días, aunque muy pocos se puedan comer en un restaurante normal.

La verdad es que en España hay pocos restaurantes chinos de calidad, incluso hay quien cree que no hay ninguno. Y es que sus propietarios (alguno conozco) van a lo seguro, y lo seguro es una cocina adaptada a nosotros, aunque no sea muy auténtica que digamos.

Antes decían que el problema era la materia prima, difícil de traer desde China. Pero desde que Amsterdam se convirtió en el hub (distribuidor) para las tiendas chinas europeas, ya no sirve esa escusa. Si hay buenos restaurantes chinos en Londres, París o Roma, ¿por qué no en Madrid?

Petit Saigón, en Madrid, es uno de los mejores. Forma parte de la cadena del Tse Yang (hotel Villa Magna), Café Saigón, Le Dragón y Furama. Pero incluso en su página web podemos leer que trabajan la cocina cantonesa, sichuanesa y pequinesa “adaptada al gusto europeo”.

Pues en el Petit Saigón se ha celebrado el Festival de Gastronomía Taiwanesa, acto que también sirvió para presentar en sociedad el sitio de internet Cultura Culinaria en Taiwán una página en siete idiomas, entre ellos el español.

En Taiwán la gastronomía, como todo lo demás, es fundamentalmente de origen chino. A la isla Formosa llegaron en 1949 los seguidores de Chiang Kai-shek, procedentes de todas las provincias chinas. Mutatis mutandis es como si Franco hubiera perdido la guerra civil y se hubiese establecido en Mallorca con sus tropas procedentes de toda España. Esto convirtió a Taiwán en un auténtico crisol de las culturas chinas, incluida la gastronómica, solo comparable a Hong Kong.

En el festival, inaugurado por el representante de Taiwán en España, Javier C. S. Hou, se nos sirvió un menú largo (como todos los banquetes chinos) compuesto por una docena de platos más postres elaborados por el chef ejecutivo del Grupo Saigón, el hongkonés Chiu Kam-hoi, residente en España desde 1979, que nos fue presentado como uno de los mejores cocineros chinos de Europa y el mejor de España. Lo demostró, salvo por el exceso de sal en casi todos los platos, algo que sin duda hizo a propósito para agradar a los paladares españoles.

En el menú destacó el estofado de col china (bei tsai lo), la lubina al vapor (qingzheng feiyu), que en Taiwán se hace con pez volador, y el cerdo Dongpo (nombre de un poeta clásico, algo así como si aquí existiera un codillo Lope de Vega), mítico puchero de Hangzhou con una receta que data de la Dinastía Tang (618-907). Este era el plato preferido de Mao Zedong (aunque los amigos de Taiwán no lo digan) y el mío (con perdón). Todo ello regado con té oolong semifermentado, sin duda el mejor de Taiwán y para mí uno de los mejores del mundo.

Foto: El chef Chiu Kam-hoi muestra sus habilidades con el wok, aunque el hornillo sea plano (Foto P. Arcos)

 


A sólo tres semanas de su inauguración, el pabellón de España en la Exposición Internacional de Shanghai da los últimos toques a su espectacular edificio. La impactante estructura de unos 8.500 metros cuadrados de extensión aparece ya como un gigantesco cesto muy cerca del no menos espectacular Puente Lupu sobre el río Huangpu en la ciudad más poblada de China. Esta arriesgada propuesta arquitectónica, presentada por Enric Miralles-Benedetta Tagliabue (EMBT), ganó el concurso de la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales (SEEI). El pabellón, que cuenta con un presupuesto de 18 millones de euros, ha sido concebido como un recinto dividido en grandes patios, en forma de cestos; que huyen de la usual apuesta por la caja contenedora de líneas rectas. Lo que permite, según Tagliabue, un flujo fluido de visitantes además de favorecer un correcto clima interior. Dentro hay diversos espacios, incluido un pequeño auditorio, la estructura de acero se ha recubierto con 8.524 paneles de diversos mimbres elaborados en España y China y, según nos ha manifestado a pie de obra Aritz Parra de la SEEI, estará a punto en la fecha indicada.

Del 1 de mayo al 31 de octubre la Expo de Shanghai será la mayor exposición de todos los tiempos. Ocupa más de 310 hectáreas de superficie en una zona urbana en rápido proceso de desarrollo. Bajo el lema general "Mejores ciudades, mejores vidas", centra su eje temático en el urbanismo, ya que el 55% de la población mundial vive en grandes ciudades. España ha adaptado ese lema como "La ciudad de nuestros padres para nuestros hijos". Y para desarrollar esta idea han colaborado los cineastas Bigas Luna, Basilio Martín Patino e Isabel Coixet. Precisamente el director de "Jamón jamón" acaba de dejar boquiabiertos a los peridistas chinos con la presentación de su espectáculo audiovisual en el que en siete minutos define "el ADN de España" desde Atapuerca a Rafa Nadal pasando por el flamenco, los Sanfermines y la Mezquita de Córdoba.

 
De Javier Reverte (el 26/01/2011 a las 17:16:19 en Viajar)
Toda mi vida he pensado que viajar es un arte que requiere un cierto aprendizaje. Y debo decir, antes que nada, que no he alcanzado todavía a ser maestro en esta disciplina, que sigo siendo un aprendiz. Eso sí: muy aplicado. Por ejemplo, nunca atino a hacer la maleta perfecta, pues siempre le sobra alguna cosa, lo cual genera no pocos inconvenientes porque, como dice un viejo refrán español, «mientras viajas, incluso una pluma pesa demasiado». Otra cosa que me sucede a veces es que me equivoco con los horarios de trenes o aviones y, en consecuencia, los pierdo. E incluso confundo las fechas. En esas ocasiones hay que rehacerlo todo sobre la marcha, improvisar un nuevo rumbo y consolarse con otro refrán, en este caso chino: «Seguir la ruta principal es fácil; pero la gente ama desviarse».

Pero he aprendido, sin embargo, cuestiones sustanciales, que quizás algún día convierta en un humilde y pequeño tratado que llamaría algo así como «Manual para viajeros inocentes». Inocente es una palabra que me gusta y mucho más si la asocio al viajero. Porque largarse mundo adelante con los ojos y los oídos abiertos, sin prejuicios, sin otro ánimo que huir del aburrimiento y aprender cosas nuevas, es un acto de candidez suprema.

Las primeras reflexiones del librito comenzarían con el equipaje. El de ida y el de vuelta. ¿Qué llevar?; pero, además de eso, ¿qué traer y qué no traer? En este caso sí que he aprendido una buena lección: que hay que regresar con menos peso que con el que partimos. A mí, a estas alturas, me parece muy sencillo. Se trata de ir dejando en el camino todo aquello que ya has usado y que se vuelve inservible: libros que has leído, guías que ya no te son útiles, ropa que sabes que no usarás, aquello que metiste en la maleta y no sabes por qué, útiles de aseo que ya no te harán falta, cremas postafeitado, cuando has decidido por fin dejarte la barba, y todo tu botiquín de viaje cuando queden escaso días para el regreso a casa. Al mismo tiempo, hay que seguir a rajatabla una nueva norma: no comprar nada. A ciertas edades, los objetos nos abruman y los «souvenirs» nos aburren. Creo que hay que hacer caso de lo que proponía John Huston. «A mi edad, no compro nada que no se pueda beber».

 
De Fernando Pastrano (el 27/02/2011 a las 17:10:10 en China)


Coincidiendo con la Fiesta de los Faroles (primera luna llena después del Año Nuevo) se ha inaugurado la exposición de fotografía Patrimonio Mundial y la China Actual en la sede madrileña de la Fundación Pons. La exhibición, seleccionada por la Asociación de Fotógrafos de China con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, se centró en las imágenes de los lugares de China milenaria declarados Patrimonio de la Humanidad, aunque también mostraba la vida cotidiana y actual de los pueblos que viven en esos lugares. China es uno de los países con más sitios declarados Patrimonio Mundial de la Unesco, concretamente cuenta con 40, sólo por detrás de los 45 de Italia y los 42 de España. Entre los más conocidos están la Gran Muralla, la Ciudad Prohibida, el Ejército de Terracota de Xian o el Palacio Potala de Lhasa. En esta exposición se han mostrado obras de algunos de los fotógrafos más famosos de China, como Li Qian Guang, vicepresidente de la Asociación organizadora, quien estuvo presente en la inauguración. También del veterano Song Jupu, entre cuyas obras destaca una foto en color de gran tamaño de la inscripciones realizadas en las rocas de la montaña Tai, en la provincia de Shandong, incluidas en la lista de la Unesco en 1987. Son los grabados en piedra más grandes de China y se les conocen como el Origen de los Caracteres Grandes. Cada ideograma mide al natural 50 X 50 cm. y se conservan en aquellas rocas un total de 1.067. Aprovechando que era la Fiesta de los Faroles, los coordinadores de la exposición organizaron una pequeña velada con la actuación de un trío de intérpretes de instrumentos tradicionales chinos, demostración de caligrafía tradicional y de gustación de las típicas tangyuan, bolitas de arroz glutinoso que se toman en esa fecha y representan la unidad de la familia.

Foto: Caracteres chinos grabados en una roca de la Montaña Ti, de Gong Ju pu. Foto: Pilar Arcos

 
De Fernando Pastrano (el 01/12/2011 a las 15:05:01 en Isla Mauricio)


Como todas las mañanas bajo a la playa y a la sombra de palapas y cocoteros leo la prensa. Es la actividad más arriesgada que me permito. Hoy veo en el periódico local L'Express que Isla Mauricio, este paraíso del turismo de sol y playa pero sobre todo del turista que busca tranquilidad y mar, acogió en 2010 a 935.000 turistas, un 7,3% más que en el año anterior, una cifra record en toda su historia. Y que durante este año ha vuelto a experimentar un aumento, esta vez del 4,3% a pesar de la crisis económica que azota a Europa y siendo el europeo el principal mercado turístico de esta isla. Mauricio parece desconocer la crisis y espera recibir en 2011 a 980.000 turistas para rebasar en 2012 la paradigmática cifra del millón. En la playa de Flic en Flac, donde me encuentro y como en el resto del país, la lengua que más se oye partout es el francés, no solo porque sea oficial sino porque la inmensa mayoría de los turistas (unos 300.000) son franceses. Esta facilidad para la comunicación es posiblemente uno de los principales alicientes para los viajeros galos, unido a la falta de jet lag, pues a Mauricio y Europa sólo les separan en invierno tres horas más aquí que allí. Aspecto este último del que nos beneficiamos también los turistas españoles, unos 15.000 al año. El mercado europeo representa en Mauricio el 62% del total. Pero el mercado asiático, como en todo el mundo, está experimentando un fuerte crecimiento, concretamente del 21,5%, lo que ha hecho que ya sean 66.950 los turistas asiáticos, de los que el 92% son chinos. A Isla Mauricio tampoco le afecta la crisis del ladrillo. A la lista de los 115 hoteles registrados oficialmente, con una capacidad de 24.018 camas, acaba de añadirse este mismo año el hotel Long Beach, uno de los mejores de la isla, propiedad de Sun Resorts, uno de los grupos hoteleros más importantes del Océano Índico. El Long Beach ha sido inmediatamente incluido en la lista de los Cien Mejores Hoteles del Mundo confeccionada por el Sunday Times Magazine. Para colmo, la ocupación media no baja del 63%. Apuro mi zumo de papaya (excelente para el estómago, oiga) y declino una vez más la invitación de mi amigo Jacques para montar en su caballo. Ya lo he dicho, la máxima aventura que me permito es leer periódicos. Locales, eso sí.

Foto: Playa de Flic en Flac en Isla Mauricio (Foto: Pilar Arcos)

 
De Fernando Pastrano (el 02/07/2010 a las 12:55:28 en Perú)


“¿Lima? No gracias. No me gusta. Es muy ácida”. Con este juego de palabras los limeños más críticos suelen referirse a su ciudad. Fundada en 1535 por Francisco de Pizarro como Ciudad de los Reyes, la capital del Perú (así, con el artículo determinado, que por estas tierras aún no ha llegado la nefasta moda de suprimirlos) es hoy una urbe activa, en constante cambio, con unos 9 millones de habitantes.

Fueron los conquistadores quienes preguntaron a los indios ychmas por el nombre de aquel río y recibieron como respuesta “Rimac” (pronunciado “Limac”), que en realidad quiere decir “Hablador” por los muchos cantos rodados que arrastraba. Junto a él construyeron una ciudad con un plano de tablero de ajedrez, trazado que aún perdura. Llegar a Lima por avión desde Madrid es pasarse doce horas en vuelo, tres de ellas sobre el insolente verdor de la Amazonía que se acaba de repente en los Andes, y pasar sin solución de continuidad al ocre terroso y desértico de la ciudad de Fray Escoba.

 Esta capital, como todas, se divide en barrios, pero aquí, puede que como en ninguna parte, los distritos son muy diferentes entre sí. Sólo su centro histórico (“El Damero de Pizarro”: Plaza Mayor, Catedral, Palacio de Gobierno, Casa Aliaga...) fue suficiente para que la Unesco lo declarase Patrimonio de la Humanidad en 1988. El Rimac, otro de los más vetustos, con la Plaza de Toros de Acho (1768), la más antigua de América. El Barrio chino, donde la comunidad asiática es la más numerosa después de la Estados Unidos y Canadá. Barranco, hoy el barrio bohemio y hace décadas el balneario preferido por el pijerío limeño. En su viaducto se inspiró Chabuca Granda para componer su canción “Puente de los suspiros”.

Miraflores, sin duda el distrito turístico y hotelero por excelencia. San Isidro, la “ciudad jardín” de Lima, cuajada de parques y chalets residenciales... Y pegados a ellos los barrios pobres que se fueron creando según Lima crecía desordenadamente más allá de la cuadrícula inicial. Los llamados eufemísticamente “Pueblos Jóvenes” (PPJJ) que empezaron a colonizar la falda de los cerros y hoy trepan por ellos. Carabayllo, con su controvertida central nuclear. Pachacámac, donde las chabolas en pleno desierto parecen intentar devorar uno de los centros arqueológicos más interesantes del Perú. El Agustino, una especie de Pozo del Tío Raimundo vallecano donde el padre Chiqui, una especie de sosia del Padre Llanos, apoyó en los años 80 el movimiento musical AgustiRock para sacar a los jóvenes de la droga y la delincuencia. Villa María del Triunfo, cuyo mayor producto de exportación son las “peperas”, jóvenes prostitutas especialistas en seducir a hombres mayores, meterlos en algún garito y “pepearlos”, es decir, ponerles somníferos en la bebida para desvalijarlos.

 Dos Limas reales, pero contrapuestas. La una en alza y la otra en decadencia, sobre todo desde que se acabara con el terrorismo que arruinó a la ciudad y al país entero en los años 80. Desde entonces Lima ha cambiado mucho hasta ser considerada por la Unesco como la 18ª ciudad más bella del mundo. Mientras me tomo un pisco sour en el centenario café Cordano, muy cerca de la Plaza Mayor, hoy tomada por una pantalla gigante para ver los partidos del mundial y por los carritos de Coca Cola que lo patrocinan, recuerdo las sabias palabras del jefe de cabina de la aerolínea Taca Perú, César Soto, un auténtico filósofo del viaje y de la vida, que lanzó a sus pasajeros por la megafonía del avión poco antes de aterrizar: “Quiero darles la bienvenida a Lima: capital gastronómica del mundo, tierra del cebiche, del pisco y del pisco sour, así como también del lomo saltado, la causa limeña, la chicha morada, el pollo a la brasa, los anticuchos, el suspiro, etc. No olvide visitar el centro histórico, su famosa catedral. Si quiere ir de compras vaya a Miraflores y si está corto de dinero, pude ir a Gamarra o a los Polvos Azules. Si quiere un poco de romanticismo vaya a Barranco a caminar por el Puente de los Suspiros. Nunca deje de sonreir por más extraño que sea el motivo. Quiero recordarles que sonrían y piensen bonito al pasar sus controles de migración y aduanas. Cuando se piensa bonito todo sucede bonito. Tome su paso por la Aduana como si hubiera hecho un deporte extremo. La vida es muy corta: perdone rápido, bese lento y ame intensamente. Y nunca deje de sonreír por más extraño que le parezca el motivo. La vida tal vez no sea la fiesta que esperábamos, pero mientras estemos acá solo nos queda bailar”.

FOTO: PILAR ARCOS.

 
De Fernando Pastrano (el 23/03/2010 a las 12:42:47 en Viajar)


En un acto celebrado en la sede fundacional del Diario ABC en Serrano 61, hoy Restaurante Pedro Larumbe, se acaba de dar un paso más hacia la Expo de Shanghai que se inaugurará el próximo 1 de mayo. Allí ha tenido lugar la presentación del proyecto ExpoShanghaiAgenda.com, una plataforma virtual que dará acceso a las empresas españolas al mercado chino y que permitirá acceder a una amplia gama de servicios a los visitantes que acudan a la feria. Esta iniciativa, lanzada por el cocinero y empresario Larumbe, la organización Red Innova&Crea y el Centro de Negocios Euroasiáticos asesorará y representará a las empresas españolas que desean invertir en China, ofreciéndoles múltiples servicios, como la tramitación de visados, la contratación de intérpretes o la concertación de reuniones con empresarios chinos. A la Expo de Shanghai Larumbe se llevarán desde España 15.000 kilos de carne de cerdo ibérico, mil jamones, 300.000 litros de cerveza, 20.000 litros de aceite de oliva, 3.000 cajas de vino y medio millón de botellas de agua. Acudirán empresas españolas como Osborne (Jamón Cinco Jotas), La Española, Estrella de Galicia, Agua Cabreiroá o bodegas como González Byass, Torres, Julián Chivite o Viñas del Vero. Según destacó Larumbe, se trata de una «oportunidad única, que no podemos desaprovechar, ya que nos permitirá dar a conocer la gastronomía y los productos españoles al mundo». El cocinero que ha sido nombrado «embajador de la gastronomía española» adelantó que «una vez comprobada la reacción del público (chino), cabe la posibilidad de abrir un establecimiento en Shanghai». Se espera que de los cerca de 90 millones de visitantes de la exposición, al menos siete millones visiten el pabellón español.

 
De Fernando Pastrano (el 07/01/2011 a las 12:00:39 en China)


Durante muchos años al grito de “¡Que vienen los chinos!” Occidente se asustaba y recordaba aquello del “peligro amarillo” que a finales del siglo XIX pusieron de moda los conservadores de Estados Unidos para alertar contra la inmigración de chinos, y ya en el siglo XX se utilizaba en todo el mundo contra el expansionismo japonés. Hoy “¡Qué vienen los chinos!” es una jaculatoria desiderativa. Agencias de viajes, líneas aéreas, hoteles, vendedores de souvenirs y comerciantes en general están deseando oirla y que los chinos vengan.

Ya lo hacen, pero parece que lo van a hacer en mayor número. “Bienvenido Mr. Li”, “El rey mago de Oriente” y otros títulos similares ha empleado la prensa nacional para tratar la visita del viceprimer ministro chino, Li Keqiang, a nuestro país. Durante dos días hemos sido la envidia de muchos países a los que les gustaría que estos magos de Oriente también les visitasen.

En dos jornadas de apretadísima agenda, este alto mandatario chino, que parece que será el próximo primer ministro de la segunda potencia mundial (poco antes de que pase a ser la primera), ha dejado bien claro dos cosas: que China apuesta por España en un momento en el que los mercados financieros miran a nuestro país con recelo, y que Pekín está dispuesto a incrementar el comercio con nosotros. Para ello ha firmado 16 acuerdos comerciales por valor de 5.650 millones de euros, y ha manifestado que está dispuesto a comprar bonos de la deuda española por otros 6.000 millones de euros. Mejor regalo de Reyes, imposible.

Pero la delegación china también ha manifestado a ABC por boca de Gao Hucheng, viceministro de Comercio, que para ayudar al equilibrio de la balanza comercial es muy importante que se incremente la llegada de turistas chinos a España. Por parte española se espera que los 90.000 turistas chinos que nos visitaron en 2009 pasen a ser un millón en 2020. Dicen las crónicas que Li Kekiang en su reunión con la ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, añadió al respecto: “¿Y por qué no dos millones?” . Será por chinos.

Según todas las previsiones, para 2020, China será la primera economía mundial, el primer destino y el primer emisor turístico del planeta. En este contexto no sería impensable que se hiciese realidad el comentario mitad jocoso, mitad premonitorio del viceprimer ministro. Para ello, España está dispuesta a defender ante la Unión Europea la agilización en la concesión de visados comunitarios a los ciudadanos chinos, a ampliar los vuelos directos y a adaptar nuestras ofertas a las demandas chinas. Según nos ha manifestado el embajador de China, Zhu Bangzao, buena parte de la culpa del desequilibrio en la balanza comercial desfavorable a España reside en que nuestra oferta muchas veces no coincide con la demanda china. De momento se va a realizar una gran campaña en toda China para que los consumidores de ese gigantesco país de 1.300 millones de habitantes se familiaricen con el jamón, el vino y el aceite españoles. Que luego vengan ellos a raudales a nuestro país en busca -entre otras cosas- de esas delicias será mucho más fácil. ¡Que se preparen los mesones!

FOTO: Pilar Arcos

 
De Fernando Pastrano (el 17/11/2010 a las 11:57:41 en China)
 



Bajo un gran forillo que representaba el Palacio del Potala, emblema universal del Tíbet, el Conjunto de Cantos y Danzas de esa Región Autónoma inauguró en el Teatro de Madrid la “Semana de la Cultura Tibetana de China 2010”, auspiciada por la Oficina de Información del Consejo de Estado de China, el Gobierno Popular de la Región Autónoma del Tíbet y la Embajada China en España. Presentación que se repetirá en Valencia donde la “semana” se prolongará hasta el 25 de noviembre. Fundado en 1958, este grupo de bailarines y cantantes de primera línea está compuesto por unos 180 artistas de los cuales una treintena se ha desplazado hasta España. Folclore de colores chillones y música extraña al oído occidental. El público madrileño agradeció alguna interpretación hispana, como “La Paloma”, habanera de Sebastián Iradier, que sonó muy familiar en la flauta del solista Tseten. Folclore pastoril y acrobático, modernizado, poco fiel a la tradición pero que sirve perfectamente para introducirnos en un mundo cada día menos lejano y misterioso gracias al creciente turismo internacional. Durante los tres primeros trimestres del 2010, llegaron al Tíbet 5,8 millones de viajeros, según la agencia Xinhua (Nueva China), lo que supone un incremento de un 24,5 % con respecto al año anterior. Esto se debe tanto a la política de promoción del Tíbet como a la primera línea ferroviaria inaugurada en 2006 y al buen funcionamiento de los cinco aeropuertos de la región: Lhasa, Nyingchi, Qamdo, Ngari y Xigaze. En plena crisis internacional, China espera que el número de turistas que visitan el Tíbet alcance los 6,5 millones al acabar el año. Para completar esta introducción a la cultura del “Techo del Mundo”, se ha programado también la exposición fotográfica “Paisajes de la Tierra Nevada” en el Círculo de Lectores de Madrid (Calle O´Donnell, 19), en la que se exhiben más de 80 obras de conocidos fotógrafos chinos y extranjeros y más de 30 “tankas”, pinturas tradicionales budistas realizadas sobre rollos de tela. Asimismo, un grupo de tibetólogos se reunió con chinos residentes en Madrid en la Asociación de chinos de Ultramar. Phurbu Tsering, vicepresidente del Instituto de Administración de la Región Autónoma del Tíbet y presidente de la delegación, habló de la modernización del Tíbet. Agradeció esta intervención Ye Yulan, presidenta de la Asociación de chinos de Ultramar de España, quien señaló que gracias a actos como este “podremos explicar mejor lo que es el Tíbet a nuestros amigos extranjeros”. El día 16 tuvo lugar en la Facultad de Medicina de la Universidad Europea de Madrid una conferencia en la que se explicaron las teorías básicas de la medicina tibetana, para algunos tan diferente de la tradicional china como de la occidental. En la presentación de la semana, el viceministro de la Oficina de Información del Consejo de Estado de China, Dong Yunhu, señaló que “las gentes de esa tierra (Tíbet) son grandes amantes de la vida, y han creado una cultura que supone una de las perlas de la nación china". Por su parte, el presidente de la Asociación de Amigos de China, Jesús Osuna Sanz, dijo que los españoles tendríamos que ver al Tíbet “con cariño”, ya que fue un español, el viajero y escritor navarro Benjamín de Tudela (1130-1173), quien habló por primera vez del Tíbet en Europa. El embajador de China en España, Zhu Bangzao, indicó que las actividades de esta semana “desvelarán la belleza de esta joya de la civilización china y facilitará el conocimiento de esta región en España”. La Semana de la Cultura Tibetana, fundada en 2001, tiene como objetivo mostrar al mundo un panorama del Tíbet por medio de eventos artísticos y culturales. Hasta la fecha se ha realizado en Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Bélgica, Tailandia, Italia, Dinamarca, Austria, Rusia y Hong Kong.

 
El escritor Andrés Ibáñez elabora su particular guía de Nueva York, llena de consejos sabios. Si pasa esta Semana Santa allí, ésta puede ser su hoja de ruta

No es una ciudad monumental, es una ciudad vertical y nuestros ojos no perciben bien lo vertical. Suba a un rascacielos, al Empire State, al 666 de la Quinta avenida, al bar circular del Marriot Marquis. Vaya a Central Park: sobre todo, por la esquina sudeste. Olvídese de las guías turísticas. Vaya a los museos si le gusta el arte. Vaya al museo de Historia Natural si desea ver totems indios, pero no pierda el tiempo ni en Macy's, ni en Bloomingdale's, ni en Grand Central, ni en Tiffany's, ni en Wall Street, ni en el South Seaport. Asómese a Times Square, que es como Blade Runner nos prometió que sería el futuro. No pierda una mañana en ir a ver la Estatua de la Libertad, no se vaya a New Jersey a comprar ropa en una tienda muy barata y, por Dios bendito, ¡olvídese de Brooklyn! Lo mejor de Brooklyn es el puente, y eso simplemente porque desde allí arriba se ve Manhattan. Nueva York es Manhattan, y con Manhattan tiene suficiente para toda una vida. Pasee. Observe a la gente. Coja el Metro y sienta el verdadero latido de la ciudad. NuevaYork es un espejismo, y como tal, está cambiando continuamente. El Meat District es ahora una zona muy elegante, y en el Lower East Side uno encuentra cafés y librerías maravillosos. Vaya a Union Square y baje por Broadway. El East Village sigue siendo exótico y fascinante. Soho está tomado por los turistas. Pasee por Canal Street y coma en un restaurante chino, pero no olvide los maravillosos dinerso coffee shops con sus cartas interminables. Desayune French Toasts. Sólo usted puede saber qué desea ver en NuevaYork porque sólo usted sabe qué es lo que le incita y le conmueve. Sea lo que sea, búsquelo. Y tenga cuidado, porque es posible que lo encuentre.

 
De Fernando Pastrano (el 10/03/2010 a las 11:14:34 en Viajar)
Cuando los visitantes de la Expo Shanghai 2010 entren al pabellón español a partir de su inauguración el próximo 1 de mayo, una de las primeras cosas que verán será un pedrusco de sílex recogido en la sierra de Atapuerca. El director de cine Bigas Luna, quien se encarga de desarrollar los contenidos de la sala 1 del pabellón, así lo ha querido para simbolizar con ese pedernal el papel relevante España en el campo de la investigación de la evolución humana. La obra de este cineasta será la encargada de recibir al visitante (se esperan de 70 a 80 millones en toda la Expo) para realizar un viaje en el tiempo en una sala denominada "Origen", decorada como una cueva prehistórica del yacimiento de Atapuerca en la que se pretende mostrar "el ADN español". China, que durante muchos años tuvo el privilegio de haber descubierto en 1921 en la localidad de Zhoukoudian (40 km. al SO de Pekín) los restos fósiles más antiguos del homo erectus (hombre de Pekín), entiende muy bien la importancia de los hallazgos de Atapuerca, Burgos, en los que aparecieron en 1994 los restos del antepasado más antiguo de Europa, el homo antecessor. Hace 800.000 años, en el Pleistoceno medio, en uno y otro extremos del continente euroasiático vivían dos especies que se ignoraban aunque ambas eran precursoras del hombre actual y que ahora se reencontrarán en la Expo Shanghai 2010. El pabellón español, que, según la Comisaria del mismo, María Tena, está entre "los cinco mejor valorados" por los chinos, cuenta con un presupuesto de 18 millones de euros, y tiene una superficie útil de más de 7.500 metros cuadrados, que se han construido sobre una parcela útil de 6.000 metros cuadrados. En su interior consta de tres salas, la primera de ellas, "Origen", diseñada por Bigas Luna, la segunda, "Ciudades", por el director Basilio Martín Patino, y la tercera "Hijos" por la cineasta Isabel Coixet. La Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales (SEEI) y la Fundación Atapuerca firmaron en Madrid el 9 de marzo un acuerdo de cooperación para difundir en la Expo Shanghai 2010 el yacimiento burgalés donde además se celebrará un encuentro de arqueopaleontología en el que participarán una treintena de investigadores de prestigio internacional en seis sesiones que se celebrarán entre el 8 y el 10 de octubre bajo el título "Primeros asentamientos y evolución humana en Eurasia". En el acto, que tuvo lugar en la Casa de Asia, participaron el presidente del Consejo de Administración de SEEI, José Eugenio Salarich, y los codirectores de la Fundación Atapuerca Eudald Carbonell y Juan Luis Arsuaga.
 
De Javier Jayme (el 06/10/2010 a las 11:05:35 en China)


Situada en el noroeste de la región autónoma Zhuang de la provincia de Guangxi, Guilin, la principal de las localidades bañadas por el incomparable río Li, ronda actualmente el millón de habitantes. En España –y seguramente en el resto de Europa- no dudaríamos en catalogarla como un gran núcleo urbano. Pero estamos en China y aquí es otro el rasero. “Sí, para nosotros es una población pequeña”, nos confirma el Sr. Zhang, guía e intérprete local de la China Internacional Travel. “Guilin”, añade, “no es ni mucho menos como Harbin”.

Y es que el Sr. Zhang, alias Cristóbal –versión españolizada de su intraducible nombre asiático-, como nos ha autorizado a llamarle, es oriundo de Harbin, activa metrópoli que sobrepasa los seis millones de almas, allá en la lejana Manchuria. “La población de mi ciudad es precisamente la cifra estándar de las grandes capitales de China; tengan en cuenta que somos un país con 1.300 millones de personas”, concluye. Y uno, imbuido por el tópico de una Manchuria fría y desértica por donde cabalgaban las hordas de Gengis Khan, experimenta serias dificultades para poner imagen a esta Harbin desmesurada, moderna y hormigueante que se empeña en pintarnos.

Pero hablábamos de la “pequeña” Guilin y de su grande –grandioso sería el término apropiado- reclamo turístico: el Lijiang (río Li). Otrora capital de la provincia de Guangxi –en 1914 la ciudad de Nanning le arrebató tal condición-, Guilin tiene 2.110 años de historia y una naturaleza peculiar constituida por verdes colinas jorobadas, ríos y lagos de aguas claras, enormes cuevas calcáreas y bellísimos roquedales. Con semejante patrimonio natural y cultural no resulta tan extraño que en 1981 el gobierno de Pekín la pusiera, mediante decreto, bajo protección especial, nada menos que junto a tres de las “grandes”: Pekín, Hangzhou y Suzhou En China lo resumen con un proverbio: “Las colinas y los ríos de Guilin son los mejores bajo el cielo”. Y, ciertamente, no es ninguna hipérbole. En su mismo centro, el Pico Duxiu (Belleza Única), conocido como “el Pilar nº 1 del sur de China”, se erige en inestimable atalaya, tiesa y campaniforme cual lomo de dragón petrificado. Y en la confluencia de los ríos Li y Taohua, la colina de Xiangbi (Trompa de Elefante) –cuyas calizas forman una espaciosa bóveda sobre las aguas que puede asemejarse, en efecto, a uno de tales proboscídeos sorbiéndolas con su apéndice nasal- es el símbolo de Guilin. Pero a donde apunta en este caso el citado proverbio es a una atracción que no es añadida, sino sustancial y de cuento de hadas. Porque entre Guilin y Yangshuo, el río Li culebrea por un paisaje kárstico sin igual, un caos de domos calizos desiguales y con aspecto antediluviano, verdadero prodigio de la naturaleza, a no dudar uno de los lugares más hechiceros de cuantos existen en el mundo. “Cien millas del Lijiang, cien millas de galería de arte”, insiste otro refrán. Y es que este paraje excepcional ha inspirado, antaño y hogaño, a bardos, vates y pintores. Han Yu, el gran poeta de los tiempos de la dinastía Tang, escribió acerca del Lijiang: "El río serpentea como una cinta de seda azul, mientras las colinas, erectas como horquillas de verde jade, se complacen en su abrazo”.

Debido a su apabullante belleza escénica el Lijiang va camino de convertirse en un destino estelar del turismo mundial. Así que, ante todo, un consejo: se debe visitar cuanto antes. La recomendación va especialmente dirigida a quienes gusten de viajar por países a los que la industria turística aún no ha conseguido atiborrar de lugares comunes, platos o danzas típicas y demás estigmas de la masificación a granel. Actualmente, los barcos que en tres o cuatro horas recorren los 62 kilómetros entre Guilin y Yangshuo comienzan a perseguirse unos a otros por las aguas corriente abajo. Con todo, el impacto humano todavía es moderado y no merma en el ambiente ese encanto, por completo insustituible, de lo virginal. Pero ¿por cuánto tiempo más?

La colina de los Cinco Dedos, la de la Serpiente Fluvial, el pico del Verde Loto, la roca de la Mujer Anhelante (de que su esposo retorne), la restinga del Manto Amarillo, el farallón de los Nueve Caballos… Las curiosidades y las sorpresas se suceden sin interrupción en este desfile de rutilantes senos de la madre tierra, original laberinto de súbitas verticalidades lujuriantes de verdor.

Y de este modo arribamos a Yangshuo, final del trayecto. En esta última década, la afluencia anual –en aumento- de visitantes ha mutado la tradicional y milenaria fisonomía agrícola de esta villa (sus arrozales, amén de sus peculiaridades orográficas, aparecen en los billetes de 20 yuanes) por la moderna y actual de un mercadillo al aire libre. Lo cual ha generado una insólita amalgama cultural, de la que Cristóbal nos da una pincelada: “Nosotros decimos ahora que Yangshuo es una aldea global, porque aquí los chinos hablan otros idiomas y los extranjeros hablan el chino.

Pues para nosotros Yangshuo es parada… y compras (que no fonda). En su cada día más famosa calle Xijie –mil metros de longitud por ocho de anchura- los estilos oriental y occidental se reparten por igual entre sus edificios, bares, posadas, cafeterías y tiendas diversas. Otro tanto podemos afirmar de los artículos en venta: los puestos que exhiben preciosos juegos de té, figurillas de buda y fulares de seda alternan con los que ofrecen mochilas y prendas alpinas de Goretex o relojes de imitación de marcas caras a precios irrisorios.

Entretanto, los viejos pescadores locales, sombrero cónico de juncos trenzados en la cabeza y percha de bambú sobre los hombros, se pasean ociosos por el muelle. Llevan sus cormoranes, que durante años adiestraron en la captura de presas en el río, posados en sendos extremos de la percha. Ambos, hombres y aves, desempeñan hoy otro oficio menos laborioso y más lucrativo: dejarse fotografiar por los visitantes a cambio de algunos yuanes. A veces éstos les solicitan la percha –con los cormoranes, por supuesto- para ejercer de estrafalarios protagonistas de la instantánea de turno. Y uno, si está atento, sorprende el gesto digno de los ancianos marineros al cedérsela con resignación no exenta de la beatífica sonrisa oriental.

 
De Fernando Pastrano (el 02/11/2010 a las 10:50:19 en China)


La arqueología china está doblemente de enhorabuena en España. El equipo que descubrió los guerreros de terracota de Xian recibió el pasado 22 de octubre el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales por dar a conocer una de las fuentes más ricas de información sobre la civilización china. Ahora, el Premio Casa Asia 2010, en su séptima edición, ha sido concedido ex aequo al proyecto Internacional de Dunhuang (China) y al senador filipino Eduardo J. Angara. En concreto, el proyecto de Dunhuang ha sido premiado por "su ingente labor en la recuperación, conservación y exposición de información e imágenes de los manuscritos, pinturas y textiles hallados en la ciudad china de Dunhuang y de la Ruta de la Seda, por medio de internet y del fomento de programas educativos y de investigación". El Proyecto Internacional de Dunhuang, creado en 1994, es un plan multidisciplinar para investigar, catalogar, y conservar los manuscritos y materiales hallados en la ciudad china de Dunhuang, una fuente frágil pero muy rica de información sobre la religión, el comercio, la cultura y la vida social en la Ruta de la Seda. Pero lo que quizás haga al IDP merecedor de este premio sea el haber creado una gran base de datos digitalizada y de acceso libre on-line con información e imágenes sobre decenas de miles de pinturas, cerámicas, textiles, manuscritos y mapas históricos, a disposición de investigadores, académicos y usuarios en general. El proyecto, dirigido por Susan Whitfield, cuenta con fondos externos y su sede está en la Biblioteca Británica, aunque cuenta con la colaboración de otros centros documentales en China, Japón, Rusia y Alemania. Atractivo turístico de primer orden, en las afueras de Dunhuang, ciudad de la provincia suroccidental de Gansu, se alza la montaña de Minsha. En su ladera terrosa y casi vertical se encuentran las célebres Grutas budistas de Mogao. Unas 500 cavidades excavadas entre los siglos IV y XIV a lo largo de dos kilómetros y dispuestas en 5 hileras. La más impresionante de todas es sin duda la cueva número 96. Desde el exterior parece una gran pagoda, ya que a la pared de la montaña se le ha adosado una construcción de madera con tejados curvos de nueve pisos. En el interior conserva una escultura de Buda de 35 metros de altura. Las conocidas entre los turistas como las "Cuevas de los Mil Budas" fueron descubiertas en 1900 cuando se encontraban prácticamente enterradas por la arena del desierto del Gobi. Escondían el mayor conjunto de obras de arte budistas del mundo y el que ha llegado hasta nuestro días en mejor estado de conservación. Destacan unos 10.000 escritos que suponen el archivo de papel más antiguo y grande del mundo entre los que se encuentra el libro impreso más antiguo, el Sutra del Diamante, cuyo origen data del año 868. La mayoría de estos documentos están en chino, aunque también los hay en tibetano, uigur y otros idiomas centroasiáticos. Desde 1987, las cuevas de Mogao están reconocidas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

 

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