Hice el
Camino de Santiago en el 93, el primer año del Pelegrín y del Xacobeo reinventado como fenómeno de atracción cultural y turística. No recuerdo de quién fue la idea de emprender aquel viaje entre amigos, una caminata de ciento y pico de kilómetros, mochila a cuestas, con la feliz perspectiva de arribar la Plaza del Obradoiro convertidos en peregrinos. Mentiría si dijese que no esperaba divertirme —el nuestro no era un viaje de expiación ni de sacrificio— , pero tampoco esperaba aprender nada de la aventura. Y, sin embargo, lo hice. Descubrí el raro valor del silencio en grupo, que permite al andante iniciar una lúcida conversación consigo mismo. Experimenté una nueva impresión del paisaje de mi tierra, con el sol filtrándose en el laberinto vegetal de los helechos, y atardeceres imposibles con el sol teñido de color rojo sobre la línea definida del Finis Terrae. Pude explicar a los venidos de otras tierras que cuando los robledales se llaman carballeiras tienen otro color y otro sonido, y que el olor de las flores del tojo es tan intenso y puro como el de las rosas búlgaras. Viví como un regalo inesperado la solidaridad entre los caminantes, y participé de una ruidosa expresión de alegría colectiva cuando, en mitad de un mediodía tórrido, encontramos una generosa fuente de piedra donde se improvisó una fiesta entre desconocidos. Hice amigos eternos a los que no volví a ver nunca, hablé con gentes dispares cuyas vidas nada tenían que ver con la mía, y lo hice con la certeza de estar hermanada con ellos por la rara experiencia del peregrinaje, por la salida intempestiva de las estrellas antes de llegar al albergue, por las ampollas de los pies – mal endémico del peregrino – por los músculos cansados y los cambios de temperatura que son una constante en la tierra gallega. Tras las jornadas de caminata, la primera visión de las torres de Compostela desde el Monte del Gozo tiene mucho de epifanía, de augurio de triunfo. Al llegar a la Plaza del Obradoiro —que es la más hermosa del mundo— , supe que estaba viviendo un momento que tendría para siempre un lugar de privilegio en el complicado mapa de los recuerdos. No importa cuantas veces se haya visto la fachada soberbia de la catedral, la torre de cuento de la Berenguela, la sinfonía de piedra del palacio de Raxoi o el frente del Hostal de los Reyes Católicos: cuando se llega allí tras hacer el Camino, siempre se ve por vez primera. Y al traspasar el Pórtico de la Gloria, con el cuerpo cosido a agujetas y los pies estragados, es imposible no creer, siquiera unos segundos, en eso que se llama milagro. Yo he visto a un ateo convencido llevarse la mano al corazón al ver la obra colosal del maestro Mateo, a un agnóstico de libro buscando el abrazo del apóstol, a un descreído de nación posar la mano con los ojos húmedos en las ramas sinuosas del árbol de Jesé antes de tocar con su cabeza el cráneo de piedra del Santo dos Croques. Y es que en ese momento se aprende que el prodigio del que tanto se ha oído hablar no está en una barca de piedra que llegó, siguiendo la guía de las estrellas, a las tierras venturosas de Iria Flavia. Lo extraordinario es saber que esa ruta del Campus Stellae es el mismo Camino que siguieron, durante siglos, miles y miles de desconocidos animados por algo a lo que ni siquiera sabían poner nombre. Los que han hecho el camino de Satiago ya saben de lo que hablo. Los que no, seguro que intuyen lo que se pierden. Marta Rivera de la Cruz (Lugo, 1970). Finalista del premio Planeta en 2006, con "El tiempo de los prodigios". En 2009 ha publicado "La importancia de las cosas".

«Raga literalmente significa "color" o "estado de ánimo" y dentro de la música clásica del
subcontinente indio, son esquemas melódicos de improvisación, basados en una colección dada de notas (generalmente de cinco a siete) y unos patrones rítmicos característicos. A pesar de ello, un raga no es una escala, ni una tonada, ni tampoco una melodía o un modo.
Tradicionalmente, cada raga expresa un sentimiento (amor, paz, heroísmo,...) y está asociado a una parte del día (mañana, mediodía, noche) o del año (monzón, invierno...), ya que esta música guarda una íntima conexión con su entorno. Al ser en su mayor parte improvisación, cada vez que se interpretan se trasforman y, así, un raga puede ser interpretado más de una vez, pero no será nunca el mismo.»
Hasta aquí el programa distribuido por Casa Asia para la presentación en su sede madrileña de la cantante y musicóloga Shaswati Nag, uno de esos actos minoritarios sin apenas propaganda que abundan en las reseñas culturales. De la treintena de personas que nos presentamos en el Auditorio Tagore de la Carrera de San Jerónimo, imagino que muy pocos sabían algo de esta colosal intérprete. Quizás la excepción era Teresa Gutiérrez del Álamo, directora de Programas del Centro, que hizo la introducción. Sin embargo la salva de aplausos que cerró el recital, y que sonaba como si viniera de muchos más espectadores, dejó bien claro que Shaswati Nag había triunfado entre nosotros y que durante poco más de una hora nos había traído la India a un paso de la Puerta del Sol.
Si no me equivoco, Shaswati Nag, tiene 26 años y es conocida popularmente en su país como "Nipa Nag". Desde muy pequeña se interesó por la música y a los 5 años grabó su primera canción. Aunque le gustaba especialmente la danza, problemas de salud le aconsejaron olvidarla y dedicarse de lleno al canto. En 2001 consiguió entrar en la prestigiosa institución musical Lalit Kala Kendra de la Universidad de Pune, en el Estado de Maharashtra. Allí estudió con el Guru Pt. Rajendra Kandalgaokar, un renombrado maestro de la escuela de canto clásico llamada Kirana, y se graduó con el número uno de su curso.
Turismo y redes sociales, viajes e internet. El año pasado Navarra pergeñó una campaña excelente con imágenes colgadas por los usuarios de Flickr. La llamaron "Maneras de vivir", y ahí siguen con ella, igual de fresca, con fotografías tomadas por turistas anónimos. En esta edición de
Fitur ha sido Turespaña la que ha mirado a internet. Esta mañana han presentado la campaña "Spain, a country to share", que se resume en una idea: son los usuarios de las redes sociales los que "venden" España con sus comentarios en
Facebook, sus vídeos en
YouTube, sus apuntes en
Twitter. Los responsables de la idea han comentado entusiasmados que la página de Facebook ya suma 4.000 fans en menos de un mes, lo que da idea del potencial de distribución de pistas y sentimientos de este canal, para que cada viajero encuentre un hilo del que tirar, una playa especial, un restaurante que no hay que perderse, una puesta de sol... Las campañas de Turespaña en el extranjero siempre han tenido fama por su calidad e impacto, por su estilo para sumar la imagen general de España con las locales de cada región o ciudad. Que esta vez hayan apostado por zambullirse en las venas de internet para hacer llegar su mensaje es pues, además de una noticia, una tendencia... Veremos otros ejemplos en próximos meses.
Facebook de
ABC VIAJAR.

El viaje ha sido largo, pero intenso y fructífero. Treinta años, treinta ediciones, han servido para convertir una modesta reunión de profesionales del turismo en una cita imprescindible de la idustria de todo el mundo. En 1981 participaron en FITUR 1.500 empresas de 37 nacionalidades. Este año, en plena crisis, se cuentan más de 12.000 empresas y 170 países. Durante
cinco días de enero —esta vez, una semana antes de lo que era norma—, hasta el domingo, los pabellones de Ifema son un escaparate lleno de tentaciones. Pequeñas y grandes ideas para disfrutar.
El año que empieza (en el calendario y en FITUR) está lleno de propuestas ligadas al «momento oportuno». Es la ocasión de poner pies en el
Camino de Santigo, porque no habrá otro Xacobeo hasta 2021. Es la hora de colocar la brújula en
Suráfrica, porque España está ante una oportunidad única de ganar un mundial, y porque safari y fútbol se antoja una combinación difícilmente mejorable. Y, para las escapadas cortas, qué mejor que
Estambul, una de las capitales culturales europea de 2010. O, más cerca, Caravaca de la Cruz. Y, si por el contrario prefiere las expediciones largas, es también el año de los países iberoamericanos, como México o Colombia, que celebran el Bicentenario de su independencia.
En estos días se multiplican los estudios/análisis sobre el comportamiento de los viajeros. ¿Con qué destinos soñamos? O mejor aún, ¿a cuáles de ellos podemos ir? He aquí algunas tendencias en las que hay más consenso: más vacaciones en España, el Medio Oriente y el Este de Europa ganan adeptos, cada vez hay más viajes donde se unen ocio y negocio, más internet para vender y también como valor añadido para los clientes de los hoteles, más influencia de los foros de opinión tipo TripAdvisor, más cruceros, más pequeños caprichos (spas, restaurantes...) para suplir el descenso de los desplazamientos largos...
En FITUR, desde mañana y hasta el domingo, podemos encontrar propuestas para cualquier sueño y, con los pies en el suelo, para cualquier bolsillo. Desde aquellas destinadas a los cinéfilos, como la exposición de Tim Burton en el Moma de Nueva York, a las pensadas para aficionados al deporte, al mar (en febrero) o a la Fórmula 1 (a final de junio), por citar dos de las apuestas de la Comunidad valenciana. En los pabellones de Ifema, basta mirar para dejarse guiar por las primeras impresiones o por una suma interminable de argumentos.
FITUR 2010 incorpora las propuestas de Uganda, Ghana, Belice, Kuwait y Abu Dhabi, y, a tono con la «moda verde», abordará el debate sobre la sostenibilidad en el entorno hotelero con el monográfico «Fitur Green». Se pretende una mirada más detenida a África, en el foro INVESTOUR, y una mayor conexión con las nuevas tecnologías (vídeos y relación con los usuarios en Facebook y YouTube. FITUR, a los treinta, vuelve a lanzar su anzuelo sobre los viajeros. Allí nos vemos todos.

En Puerto Baquerizo Moreno está terminantemente prohibido llevar perros sueltos. No es un capricho del regidor de turno sino una necesidad imperiosa. En esta relativamente pequeña población de menos de 6.000 habitantes, capital de la provincia (archipiélago) de Galápagos, Ecuador, los animales salvajes (mejor sería decir los no domésticos) campan por su respetos, libremente, pacíficamente. Pájaros, cangrejos, iguanas y especialmente los lobos marinos, que superan fácilmente los 200 kilos, se mueven a sus anchas entre el puerto y las casas en primera línea de playa. Los lobos no se meten con nadie, pero tampoco dejan que se metan con ellos. Es raro que ataquen, pero si se acerca uno demasiado a su espacio vital (calculo que a un metro más o menos) lanzan un rugido, que no un aullido a pesar de su nombre, de advertencia. Estoy sentado en un banco del paseo marítimo, la Avenida Charles Darwin, junto a una especie de templete de la música con balaustres de madera. El paseo es ancho y totalmente enlosado. Por la acera deambulan peatones como si nada. A pocos metros pasa la calzada recientemente asfaltada y por ella, de vez en cuando, algunos coches. Paisaje urbano ciento por ciento. Pero en una estrecha franja de tierra sembrada con plantas rastreras que rodea el templete duerme plácidamente boca arriba un león marino que ha ido hasta allí porque le ha dado la gana. Cuando llegué al banco, hace unos minutos, no reparé en un su presencia, pero de repente oí un gruñido parecido al que hace mi perro Chang cuando no quiere ser molestado. Evidentemente yo había traspasado los límites admisibles para un otárido. Un paso atrás... y todo resuelto. Dos no pelean si los dos no quieren. El lobito resopla y vuelve a cerrar los ojos, y yo puedo sentarme tranquilamente a leer el diario del viaje que hizo
aquí Darwin en 1835. De las islas Galápagos se ha dicho casi de todo y yo había leído algo de ello. Aún sabiéndolo, lo que más me ha impresionado es esta fauna amable que nos rodea, su "extraordinaria mansedumbre" que la hace aparecer como domesticada, cuando en realidad se trata de una ausencia de miedo, y por lo tanto de agresividad. Y aunque motivos para odiarnos no le faltan a este "lobo de dos pelos", vulgarmente conocido como foca peletera, al poco rato el lobo es ya mi hermano lobo, como el de Gubbio, aunque yo no sea ni de lejos el santo de Asís. Me levanto despacio y, como si fuera una liebre, abre un ojo. Ve que me voy y lo cierra. Me alejo calle arriba cuando empieza a anochecer en este paraíso y no llego a comprobar si además de rugir, gruñir y resoplar, ronca.
"Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad". "Los motivos del lobo" de Rubén Darío
Más: Delicatessen
de la Amazonía.
Panamá de
Ecuador. Fotos: Pilar Arcos

Con los ojos cerrados diría que estoy saboreando una fina mousse de canela y nueces cargadita de mantequilla y con unas bolitas duras que no saben a nada en especial. Pero no nos engañemos, no es así. Estoy en Archidona, la ciudad más antigua fundada por los españoles en el oriente ecuatoriano (1560), a 180 kilómetros de Quito, en la puerta de ese «océano verde» que es la Amazonía (7 millones de km², ¡catorce Españas!) que produce el 20 por ciento del oxígeno de la Tierra. Cuando le conté a mi guía, Mateo Ponce, que nuestra Archidona primigenia, la de Málaga, es famosa por sus porras y su cipote me respondió jacarandoso que no sabía si ésta de Ecuador tenía falos tan eminentes, pero que en materia gastronómica era bastante singular y que si quería lo podía comprobar. Dicho y hecho. Paró el todoterreno a la izquierda de la carretera E45, que atraviesa la población en dirección a Tena, junto a unas barracas de madera que hacen las funciones de pequeñas tabernas. En el exterior, unas parrillas sobre las cuales se encuentran unos paquetitos hechos con hojas y atados con hebras. En un cartel escrito a mano se ofrece «Hoy caldo de pollo criollo, maito de pollo y chontacuro» «Si quieres algo auténticamente de monte —me sugiere Mateo— prueba los chontacuros». Por un dólar, la patrona que lleva una niña a la espalda, me da uno de esos envoltorios. Al abrirlo me encuentro con tres gusanos bien hermosos cocinados a fuego lento. Son los chontacuros, del quechua «chonta» palmera y «kuru» gusano. Una larva comestible de un escarabajo. Su aspecto es el de un gusano de seda gordo (llega a medir 7 cm. de largo) que tras ser cocinado al vapor en su propio jugo se vuelve amarillento, con la textura y el sabor de la mantequilla y un retrogusto (¿o se dice postgusto?) a canela, nuez y otros frutos secos. Pura proteína. Las bolitas duras insípidas son las cabezas, que desecho disimuladamente. El poeta y gastrónomo Julio Pazos (Baños, 1944) ha glosado este tipo de cocina llamada de los envueltos: «tamales, humitas, chigüiles, ayacas, ayampacos, maitos y quimbolitos». Los libros de cocina ecuatoriana hablan de los patacones y los chifles (plátanos fritos, los primeros machacados), del seco (guiso) de pollo o de chivo, del cebiche (macerado en limón) de pescado y/o camarones (gambas), del chupé (caldo) de gallina o de corvina, del babaco (una fruta parecida a la papaya) en almíbar, e incluso del cuy, un conejo (de Indias) que alimenta las mesas festivas y el morbo de los melindres, pero nada dicen de los chontacuros. Y sin embargo doy fe de que, remilgos aparte, son una delicatessen propia de un restaurante con estrellas Michelin. Los indios alaban sus supuestas cualidades curativas (aparato digestivo, bronquios, articulaciones, circulación sanguínea...) y algún capitalino perspicaz se los ha llevado a Quito para comercializarlos en aceites milagrosos. A mí, simplemente me gusta su sabor. Cuando volvamos de la selva le pediré a Mateo que vuelva a parar aquí para saborear otra vez un maito de chontacuros. Acompañados de una cerveza Pilsener todavía estarían mejor.
Más:
Panamá es de Ecuador.
Fotos:
Pilar Arcos.
Amazonas;
amazonía;
cocina;
Ecuador;

El regateo es fundamental. Empiezan pidiéndome 180 dólares y al final acabo llevándome dos por 150. Sin duda es una buena compra, pero es difícil saber hasta qué punto. En Europa los sombreros panamá pueden costar entre 70 y 2.000 euros dependiendo de su calidad. Aquí en Otavalo (Ecuador) hay tantas variedades como compradores en sábado, el día grande de este mercadillo de la Plaza de los Ponchos que junto con el de Chichicastenango (Guatemala) y Pisac (Perú) forman el triángulo de los mejores mercados artesanales de toda Latinoamérica. ¿Sombreros de panamá en Ecuador? No es una contradicción. Aunque a su llegada los conquistadores españoles comprobaron que los indios de la costa del Pacífico se cubrían la cabeza con gorros de paja, no es hasta mediados del siglo XVII cuando se tiene constancia de que en la provincia ecuatoriana de Manabí, fundamentalmente en las ciudades de Jipijapa y Montecristi, se fabricaban sombreros confeccionados con una fibra llamada toquilla. Durante muchos años abastecieron al mercado local hasta que, a finales del siglo XIX recibieron el encargo de hacer centenares de sombreros frescos y livianos para los constructores del Canal de Panamá. Es en su inauguración (1913) cuando la foto del presidente norteamericano Theodore Roosvelt tocado con un jipijapa da la vuelta al mundo y populariza definitivamente el gorro de paja entre las clases selectas. Desde entonces, centenares de figuras de la cultura y la política han contribuido a su difusión: Marlon Brando, Orson Welles, Humphrey Bogart, Frank Sinatra, Sean Connery, Harrison Ford, John Huston, Michael Douglas, John Kennedy, Eduardo Vll y Alfonso Xlll, sin olvidar al inefable Charlie Chan. Y últimamente también mujeres como Madonna o Angelina Jolie. "Muerte en Venecia" de Visconti ha quedado como una de las mejores películas de todos los tiempos gracias a su director, la intensa historia de Thomas Mann, la magnífica interpretación de Dirk Bogarde y ese increíble "Adagietto" de la Quinta Sinfonía de Mahler. Con todo, su única nominación para los oscar fue por el vestuario. ¿Recuerdan esas escenas en la Playa del Lido veneciano en la que el profesor Gustav von Aschenbach (Bogarde) y el mozalbete Tadzio (Bjorn Andresen) jugaban al ratón y al gato? Ambos, además de una cuidada indumentaria de época, se tocaban con un sombrero de panamá. Hace cuarenta años había más de 2.000 tejedores de toquilla en la ciudad de Montecristi, en su mayoría mujeres jóvenes pues sus dedos pequeños y finos son indispensables para ese arte. Hoy quedan una veintena de maestras, muchas de ellas bastante mayores. Dos panamás buenos por 150 dólares: ¡una verdadera ganga!
Más:
Delicatessen de la Amazonía.
amazonía;
Ecuador;
latinoamérica;
Panamá;
sombrero;

Con Carole Bouquet, la actriz francesa ex chica Bond, anunciándose como embajadora desde la portada, una tirada de 900.000 ejemplares y 680 páginas ricas en tentaciones, acaba de ser presentada en el Hotel Orfila de Madrid la Guía 2010 de
Relais&Chateaux. Esta exclusiva asociación de hoteles y restaurantes, nacida en Francia hace 55 años, otorga hoy el prestigio de su sello de calidad a 475 establecimientos repartidos por 57 países del mundo. Y no deja de sumar socios. El hotelero catalán Jaume Tápies, que ha sido reelegido Presidente Internacional de la institución por un nuevo período de cuatro años, dio la bienvenida durante el acto a los 31 nuevos miembros incorporados este año, entre ellos dos españoles: el Palacio de Luces, en Colunga (Asturias), y el Hotel Ferrero, propiedad del tenista Juan Carlos Ferrero, en Bocairent (Valencia), en ambos casos, antiguos edificios restaurados –un palacio del siglo XVI y una masía del XIX- con exquisito encanto. Tan exquisito como muchos de los flamantes integrantes de la familia, como el hotel Sher Bagh, en el Rajastán indio, lujosas tiendas de campaña en un área donde todavía se pueden ver tigres de Bengala; el Neeleshwar Hermitage, también en la India, pero en
Kerala, donde todo está regido por la filosofía Ayurveda; y el Hertelendy Kastely, un imponente palacio húngaro con aguas termales. La filosofía innovadora y amplia que impregna los establecimientos con el sello Relais&Chateaux se refleja en algunas de sus acciones corporativas. Por ejemplo, el aspecto educativo de la sociedad, que tiene una escuela de hostelería donde acuden 2.400 alumnos, con el objetivo de formar nuevos hosteleros y restauradores "para que creen sus propios establecimientos, no para que gestionen los de las grandes cadenas", según palabras de Tápies. O sumarse a una iniciativa de la ONG Seafood choices, gracias a la cual todos los restaurantes y hoteles de la cadena dejarán de servir a partir del 1º de enero productos de mar de especies en peligro de extinción, como el atún rojo. Desde el punto de vista de la gestión comercial, el Presidente de la Asociación anunció una apuesta por las ciudades, ya que hasta ahora la gran mayoría de hoteles Relais&Chateaux están situados fuera de los ámbitos urbanos. El desafío es estar presente en las 50 ciudades más importantes del mundo, aunque para ello se deban cumplir las duras normas que exige la Asociación: este año sólo fueron aceptadas 31 de las 86 propuestas recibidas. Además, en un futuro cercano, Relais&Chateaux se convertirá en tour operador, que podrá reservar itinerarios de viajes en zonas o regiones donde se hallan sus establecimientos. Por fin, y en cuanto a cifras, la Central de Reservas inaugurada en 2005 facturará este año en torno a los 100 millones de euros, con casi un 50% de aumento respecto a 2008. Señal de que cada vez más gente quiere transitar “la Ruta de la Felicidad” que promete Relais&Chateaux en su Guía 2010.
Foto:
Hotel Mas de Torrent.
guía;
Hotel;
hoteles;
Relais&Chateaux;

El hotel
Taj Mahal de Bombay es más viejo que su vecina Puerta de la India, testigo de la marcha/fuga de las últimas tropas británicas en 1948. La Puerta, un arco de basalto frente al mar de Arabia, fue inaugurada en 1924 para conmemorar la visita a la India de Jorge V y la reina Mary (la del barco), que había tenido lugar en 1911. El legendario hotel, de 1903, es fruto de las ambiciones de Jamseti N. Tata, que quería para Bombay un gran hotel como los de las más importantes capitales del mundo (la leyenda adorna la historia con su expulsión de un hotel en la época colonial y el Taj como venganza). Sus corredores, donde se ven las fotos en blanco y negro de Alfred Hitchcock, John Lennon y Yoko Ono, la Reina Isabel y el Duque de Edimburgo o Naipaul, famosos clientes, demuestran que lo ha sido. Que lo es. Uno de los miembros con más encanto de
The Leading Hotels of the World. Como el Adlon de Berlín, con el que comparte vistas a una puerta de renombre ( la de Brandemburgo en el alemán). La gran diferencia es que el Adlon desapareció y se reconstruyó en el mismo solar como uno de esos falsos edificios parisinos de Las Vegas. El Taj es el mismo de siempre. Con sus cuervos de siempre.
La Puerta de la India también se convirtió en testigo lejano de la llegada por mar de los terroristas que hace poco más de un año convirtieron la caótica, intensa y viva ciudad de Bombay en un infierno. El Taj Mahal Palace & Towers fue uno de los blancos elegidos el 26 de noviembre de 2008 (otro lo fue el Oberoi. lujoso pero insípido, donde Esperanza Aguirre se estaba registrando).
Maravilla arquitectónica que mezcla estilos árabe, oriental y florentino, sus techos de alabastro, columnas de onyx y alfombras de seda soportaron sesenta horas de tiros, explosiones, incendios y toma de rehenes. El 21 de diciembre, gracias a la torre construida en los años 70, el hotel volvió a abrir. Para la primavera de 2010 se prepara la gran reinauguración. Mientras, en las vallas de protección que rodean el hotel, junto a una foto de su majestuosa cúpula, se lee que están trabajando para restaurar un símbolo imperecedero de Mumbai (como en todos sitios hay tontos nacionalistas, el nombre de la ciudad ha cambiado). Un símbolo con accesos de seguridad reforzados. Un símbolo en cuyos baños públicos siempre hay alguien que te abre el grifo o aprieta el dispensador de jabón.
Bombay;
Hotel;
India;
Taj Mahal;

El tren avanza lentamente en medio de la desolación. Su traqueteo es el único sonido en esta tierra llena de cicatrices, un decorado apocalíptico donde las montañas son pirámides de escoria mineral y los ríos tienen el color de la mostaza o de la sangre. Bueno, hay otros sonidos, aunque casi imperceptibles, los de decenas de cámaras obturando para atrapar esa belleza descarnada. El viejo ferrocarril, una de las principales atracciones del
Parque Minero, ha colgado el letrero de “no hay billetes” durante el último puente festivo. Recorre 12 kilómetros de una histórica línea en locomotoras y vagones restaurados del consorcio británico “Riotinto Company Limited”, que explotó las minas desde 1873 hasta 1954. Pocos paisajes de la Tierra presentan estas heridas; pocos han soportado tan estoicamente que durante más de 5.000 años les revolvieran las entrañas. Porque la mano del hombre ha dejado aquí su huella desde muy antiguo. Fenicios y romanos explotaron el yacimiento antes de que el citado consorcio con sede en Londres creara una próspera industria que llegó a tener 14.000 obreros, 300 kilómetros de vía férrea y un muelle situado en Huelva que permitía cargar los barcos a un ritmo de mil toneladas por hora. Cobre, sobre todo, pero también azufre, oro y plata. El bajo precio del cobre provocó el cierre de la mina en 2000, pero la actual propietaria, una multinacional con sede en Chipre, se plantea su reapertura ya que las actuales cotizaciones del metal hacen rentable la explotación.

La comarca esconde otro tesoro que ha llamado la atención de la NASA, nada menos. En las ácidas aguas del río Tinto, un cauce en apariencia muerto, existen unas bacterias “comepiedras” que pudieron tener parientes cercanos en Marte. Investigadores españoles -con el apoyo de la agencia espacial americana- llevan años tratando de descifrar los secretos de la supervivencia de estas criaturas extremófilas en un medio tan hostil. Su conocimiento puede ser clave para buscar el rastro de vida extraterrestre en el planeta rojo. El río posee una biodiversidad que no se corresponde con un hábitat contaminado. Su color rojo se debe a una elevada concentración de hierro, que es soluble al pH ácido. También hay plata, arsénico, cobre, cinc... en fin, la tabla periódica al completo. Nada tiene que ver la actividad minera con esto, ya que el Tinto es así desde su nacimiento. Si hay un lugar en la Tierra que parezca estar fuera de este mundo, ese lugar se encuentra en Huelva.
Andalucía;
cobre;
Huelva;
Minas;
Río Tinto;
riotinto;
Swiss, líneas aéreas suizas, planta cara a la crisis con dos nuevos lanzamientos: renovación de los uniformes de sus empleados y un nuevo destino de largo recorrido, San Francisco. Según la compañía, siempre han tenido en cuenta la vieja máxima de que el hábito hace al monje ampliándola al personal aéreo. Dos años ha tardado en madurar la idea de cambiar los «hábitos» que a partir de 7 de diciembre llevarán estos «monjes» del aire: 3.400 auxiliares de vuelo, 1.100 pilotos y 1.200 empleados de tierra, según se dijo en la presentación a la prensa realizada en el aeropuerto internacional de Zurich el 1 de diciembre. Los nuevos uniformes han sido creados por la diseñadora suiza Ruth Grüninger y fabricados por la empresa también suiza JAS Durante la presentación, Gaudenz Ambühl, presidente del Consejo de Administración de Swiss, subrayó la importancia de un uniforme de calidad y moderno: «Nuestro personal va a vestir nueva ropa en consonancia con la actual imagen de Swiss». Según las primeras opiniones, el nuevo uniforme es ante todo clásico y elegante basado fundamentalmente en el color negro antracita. Para ello se han fabricado expresamente 250.000 m2 de tela, extensión similar a la de 39 campos de fútbol. Los toques de color corren a cargo de los foulards en las mujeres y las corbatas en los hombres. En el mismo acto de presentación a los medios se dió a conocer que San Fracisco será el nuevo destino de largo recorrido de Swiss a partir del 2 de junio de 2010, con lo que esta compañía se convertirá en una de las pocas que hará frente a la crisis ampliando su red. «La elección de San Francisco responde a la demanda de numerosos hombres de negocios y turistas suizos», según Harry Hohmeister, director general de Swiss. La frecuencia de estos vuelos con salida de Zúrich será de 6 a la semana.
Es el barco de crucero más grande del mundo. Más largo que tres campos de fútbol y con una altitud de 65 metros por encima del nivel del mar. A bordo caben más de 8.000 personas. Pero por lo que destaca es por divertido. Se llama Oasis of the Seas y es la nueva joya de la corona de la naviera Royal Caribbean, una de las compañías más potentes en el sector de los cruceros. Estos días realiza una de sus primeras travesías en las aguas que bañan la costa de Florida. El próximo 5 de diciembre de 2009 realizará el que será su viaje inaugural. Zarpará de Miami, a donde regresará cinco días después, tras haber recorrido exóticos y deliciosos parajes caribeños.
La vida a bordo de este coloso de la diversión, construido en unos astilleros finlandeses, en latitudes mucho más frías que las que ahora surca orgulloso, es de lo más placentera y entretenida. Más si uno piensa en lo económico del pasaje básico para embarcar. Por un precio que oscila en torno a los 700 euros, se pueden pasar cinco noches en régimen de pensión completa. En el Oasis no hay tiempo para aburrirse porque hay infinidad de actividades y una amplia oferta lúdica. Saunas y spa, espectáculos teatrales, bares abiertos todo el día, música en vivo y clubes nocturnos, tiovivos, una tirolina con la que volar por encima de la cubierta superior, una piscina enorme en la que hay olas para hacer surf... Por increíble que parezca, aquí cabe de todo.
Un día típico comienza con un desayuno opíparo en el Solarium Bistro, un lugar en el que, deleitándose con la contemplación del horizonte marino, se pone uno a tono con un buffet libre de frutas, cereales, tortitas, huevos revueltos, bacon crujiente y salchichas ahumadas, De allí, bien entonado, la mejor opción es bajarse a alguna de las piscinas y jacuzzis que salpican la cubierta de este navío. Ahí puede uno hacer tiempo y beber cuanto quiera en cualquiera de las terrazas, que las hay y muchas. Para comer la oferta también es amplia. En el Oasis hay restaurantes de todo tipo y condición. Aquí se puede degustar desde cocina japonesa hasta italiana.
En la construcción de este titán de las vacaciones participaron más de 3.000 operarios. Su inmensidad desprende un aluvión de records. Cuenta con la piscina más profunda en alta mar, la pista de jogging más larga, el único tiovivo original hecho a mano... La inversión realizada por la compañía propietaria supera los 1.400 millones de dólares, una cantidad, que, pese a la crisis económica que todavía hoy lastra la economía mundial, los responsables de Royal Caribbean confían en amortizar rápidamente. Saben que el sector de las vacaciones en cruceros es de los pocos que sortea con con bien los vientos de la difícil coyuntura económica. El número de cruceristas no para de crecer. Viajando y disfrutando en el Oasis of the Seas, no extraña.

Una inmesa mole de
placer y diversión. Así es como se presenta el «
Oasis of the Seas», el crucero más grande del mundo, que estos días navega de estreno por aguas del Atlántico. La compañía naviera
Royal Caribbean, una de las más potentes del sector, lo presenta estos días a invitados y medios de comunicación, a la espera de que el próximo 5 de diciembre emprenda el que será su viaje inaugural.
Del Oasis of the Seas se pueden decir muchas cosas, pero hay una apreciación que se impone a todas las demás. Es grande, muy grande, es gigantesco. Varado en el puerto de Port Everglades, en Florida, y con sus 16 plantas de altura iluminadas, su estampa es impresionante.
Parece más una luminosa factoría que un buque. Los datos corroboran la impresión visual. El Oasis tiene la longitud de tres campos de fútbol, se eleva 65 metros de altura sobre el nivel del mar y tiene capacidad para albergar a más de 6.000 huéspedes, a los que atienden 2.165 miembros de una tripulación compuesta por gentes de más de 71 países.
La mecánica que propulsa a este
coloso de los mares, construido en los astilleros de STX Europe en Finlandia, la constituyen cuatro hélices transversales capaces de desplegar 7.500 caballos de potencia cada una de ellas. Con eso se consigue que las más de 225.000 toneladas de peso del nuevo buque insignia de Royal Caribbean surquen los mares a más de 22,6 nudos, o lo que es lo mismo, unos 42 kilómetros por hora.
La puesta de largo de este buque llega en medio de un
panorama económico turbulento, pero los responsables de la empresa propietaria están convencidos de la viabilidad y rentabilidad de su inversión. Nada menos que
1.400 millones de dólares ha costado su nueva joya de la corona. Cuando hace cuatro años se encargó su construcción, nada hacía
presagiar el marasmo en el que acabaría por sumirse la economía mundial. Sin embargo, en Royal Caribbean están tranquilos porque este sector en concreto, el de los viajes de crucero, no está sufriendo en demasía la crisis económica y porque su nuevo barco constituye, según dicen, una
"oferta completamente revolucionaria". No sólo por sus dimensiones, sino por su concepto, en Royal Caribbean aseguran que el Oasis of the Seas no será su Titanic.
El navío recorrerá una vez entre definitivamente en servicio las aguas que separan Florida de Haití en rutas de entre 5 y 8 noches. Y será bastante asequible embarcar en él y alojarse en alguno de sus 2.706 camarotes. El paquete básico, que incluye pensión completa costará en torno a unos 700 euros.
A bordo se podrá disfrutar de un concepto de crucero diferente, con infinidad de atracciones y actividades que convierten el barco en un reclamo por sí mismo, un parque de ocio en alta mar al que al confort se añade la diversión.

Coincidiendo con la reciente inauguración del vuelo directo Madrid-Dallas de American Airlines, Phillip Jones, presidente de la Oficina de Convenciones y Turismo de aquella localidad sureña, ha pasado por Madrid para promocionar su ciudad. Dallas es bastante desconocida en España. Más allá del magnicidio de Kennedy, la serie de televisión, el petróleo y los cowboys sabemos muy poco de ella. Jones, que no se encuentra cómodo con los tópicos, reconoce que el turismo «tradicional» genera todavía muchos ingresos. «El Museo del Sexto Piso -nos comenta- enclavado en el lugar desde el que Oswald disparó en 1963 contra el presidente de Estados Unidos, recibe cada año a 600.000 turistas». Y el rancho Southfork, por el que J.R. Paseaba sus fechorías, es todavía uno de los puntos turísticos más visitados de la región. Sin embargo la «Gran D» (como se conoce a Dallas) quiere olvidar ese pasado tópico con una serie de nuevos atractivos. Los turistas de todo el mundo que van a Dallas encuentran un destino con una gran variedad en compras, atracciones para toda la familia, cultura y golf. Con el primer centro comercial de Estados Unidos -Highland Park Village- la ciudad ha sido llamada con frecuencia «el lugar de nacimiento del shopping». En el Suroeste de Estados Unidos, Dallas es el lugar en donde dicen los expertos que se compra mejor. Las opciones para quemar la Visa son innumerables, algunos de los lugares favoritos son NorthPark Center –el centro comercial más grande del Norte de Texas- West Village y uno de los más famosos: Galleria Dallas, que además tiene pista de patinaje y nuevas tiendas dedicadas a los más pequeños. Jones nos asegura que muchos turistas van a Dallas buscando descuentos en marcas y moda de los mejores diseñadores y se encuentran con la sorpresa de que allí los precios son más bajos que en otras ciudades de Estados Unidos. Si a esto unimos el ventajoso cambio con el dólar (1€ = 1,5$), para Jones no hay duda de que se trata de un auténtico paraíso para las compras. «Nueva York, California y Florida son los tres principales destinos estadounidenses para los españoles -asegura- a partir de ahora Dallas se colocará en el cuarto». Más información:
www.visitdallas.com

Dicen que Walt Disney se inspiró en este bosque color canela para su “Bambi”, aunque no hay ciervos por aquí. Lo cierto es que estos árboles de lento crecimiento y fina corteza dorada con manchas blancas, que lanzan sus retorcidas ramas para atrapar al visitante, remiten a un mundo más antiguo, cuando la naturaleza imponía su ley y no existían esas cómodas pasarelas construidas por el hombre. Sorprendería menos ver un dinosaurio que un cervatillo por aquí. El
Parque Nacional Los Arrayanes está situado en la península de Quetrihué, en la ribera norte del lago
Nahuel Huapi, y puede accederse a él en barco o a pie desde Villa La Angostura (hay un sendero de unos doce kilómetros que también puede recorrerse en bicicleta). También parten hacia allí catamaranes desde Puerto Pañuelo, junto al
Llao Llao, uno de los mejores hoteles de Argentina, histórico establecimiento con aspecto de parador de montaña y asomado a un paisaje lacustre que quita el hipo; la excursión suele incluir una visita a la isla Victoria, un plácido y solitario lugar para quedarse un par de días o, directamente, vivir de la prejubilación en su maravillosa
hostería asomada al acantilado.

Desde
Villa La Angostura hasta
San Martín de los Andes, por la bellísima
Ruta de los Siete Lagos, la primavera anda revuelta y pinta de blanco el paisaje. Los 110 kilómetros del camino pueden cubrirse en hora y media, pero quién se resiste a las tentaciones que surgen después de cada curva, a los bosques de ñires, coihues y araucarias, a los ríos, a los lagos de nombres tan sugerentes como Hermoso o Espejo. A perder horas (o días) en
Villa Traful. San Martín es un remanso de paz donde practicar deportes (de verano y de invierno) y comer chocolate, actividades que no tienen por qué ser incompatibles. El regreso a
San Carlos de Bariloche puede hacerse por un tramo de la mítica
Ruta 40, la carretera más solitaria de Argentina, una arteria recta e interminable que discurre paralela a los Andes a lo largo de casi 5.000 kilómetros y une once provincias, incluyendo varias de la vasta Patagonia. En algunas zonas el asfalto se transforma en ripio (gravilla). De cuando en cuando, alguna estancia ovina y aldeas sacudidas por el viento nos recuerdan que hay seres humanos en el planeta. La Ruta 40 podría ser una metáfora del valle de lágrimas de este mundo y provocar que el melancólico viera a todos sus fantasmas haciendo auto-stop, pero a veces la introspección no es mala compañía y la carretera se adentra en lugares como el Valle Encantado, con sus pináculos volcánicos apagando la monotonía.
Fotos: Bosque de Arrayanes (arriba) y el Valle Encantado, en la Ruta 40 (abajo).
Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U, Madrid, 2009.