La jornada de los funcionarios madrileños
La oposición y los sindicatos madrileños pretenden movilizarse contra la ley que acompaña al Presupuesto de Madrid, aprobada por la Asamblea esta semana. Entre otras medidas la ley contempla ampliar de la jornada laboral de 35 a 37,5 horas semanales para los funcionarios autonómicos. El jefe socialista, Tomás Gómez, pretende que es inconstitucional y amenaza con promover un recurso. Pues que lo haga, será interesante el pronunciamiento del Tribunal sobre una materia como la jornada laboral reducida.
Cuando llegaron los socialista al gobierno en 1982 una de sus promesas electorales era “40 horas de trabajo a la semana”, ocho menos que las 48 vigentes, que reflejaban una de las “conquistas” obreras históricas, que tuvo su punto culminante en 1886 los sucesos de Chicago que dieron pie a la “fiesta del 1º de mayo”. Felipe González (con Almunia en Trabajo) tardó unos meses en tramitar la ley de las “40 horas” lo cual provocó la primera desavenencia seria entre la UGT- Nicolás Redondo y el Gobierno González.
Las 40 horas semanales forman parte del marco laboral vigente y traducidas a jornada anual (que es un sistema más preciso de medir) suponen 1800 horas anuales descontadas cinco semanas de vacaciones y dos semanas de festivos intermedios.
La mayor parte de los convenios han afeitado esa jornada anual al entorno de las 1600 por el efecto de descuentos adicionales. En el caso de los funcionarios madrileños la jornada anual apenas alcanza las 1600 horas. Elevar la referencia básica de 35 horas a la semana a 37,5 encaja en el marco legal vigente, se trata de modificar mediante una ley lo que dicen convenios o normas de rango presupuestario similar o inferior a ley.
La protesta sindical es de oficio, con poco recorrido. Lo llamativo es como la Comunidad ha ido deslizando recortes de jornada, liberados sindicales… sin medir los efectos, el coste y las consecuencias. Volver a la norma y mejorar productividad es un deber que los sindicatos deberían patrocinar, porque pretender que trabajar menos es un derecho, en los tiempos que corren es, cuando menos, arriesgado, llamativo.

El problema no es de horas sino de eficacia y en esa eficacia ( eficiencia seria mas correcto reflejando el cociente esfuerzo frente a resultados)no solo estan los funcionarios , sino que el factor clave es la organización del trabajo en manos de los carguillos politicos de turno segun sople el viento , reforma de la administración sí pero politicos fuera y sólo técnicos por favor .
De
Juan Carlos
(Enviando 28/12/2011 @ 11:11:45)

No es mala noticia que la Sra. Aguirre, acérrima defensora del ultraliberalismo y de la iniciativa privada como paradigma de gestión, reconozca que la economía madrileña necesita absolutamente para funcionar del apoyo que le presta la Administración, y por ende los empleados públicos; que aceptamos el reto, estamos dispuestos a arrimar el hombro, como no podía ser de otra manera, para garantizar el acceso universal a determinados servicios y prestaciones básicos e irrenunciables, muchos de los cuales no tendrían un precio accesible en el mercado, para la inmensa mayoría de ciudadanos.
De
fcrespo
(Enviando 28/12/2011 @ 12:23:05)

No les quepa duda de que si los funcionarios existimos es porque somos necesarios para el éxito económico de los elogiados “emprendedores” y supuestos capitanes de empresa. Si nos necesitan, aumentar nuestras horas de trabajo es sólo una medida demagógica, para ocultar los recortes en la oferta pública de empleo, que es el gran argumento del PP en el poder.
De
fcrespo
(Enviando 28/12/2011 @ 12:24:22)

Trabajar solo 35 semana es un robo al contribuyente.
De
pepe perez
(Enviando 28/12/2011 @ 18:52:37)
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