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Entre barreras

Tarjeta roja en Las Ventas

Ya es una tradición. Con el nuevo año, la Asociación El Toro de Madrid hace pública su lista «negra» de ganaderías. Las hay que permanecen en el banquillo azabache, otras que saltan al terreno de juego y algunas a las que el «árbitro» torista saca la tarjeta roja para que no jueguen en la temporada venteña de 2012. 


Opiniones hay de todos los pelajes. Y unos aficionados estarán más o menos en acuerdo o desacuerdo. La Asociación El Toro hace una plegaria por la variedad de encastes. Sus socios afirman que no tienen «nada en contra» de los domecqs, pero opinan que «en la defensa del toro y su variedad nuestra plaza tiene que ser ejemplo». «Creemos que a nadie puede molestar que se celebren novilladas o corridas con reses de procedencia Vega-Villar, Saltillo, Vazqueño, Graciliano, Coquilla, Tulio o del ya casi extinguido Atanasio».


En ese sentido, la empresa Taurodelta ha ofrecido en su plica ganadora del concurso por Las Ventas un ciclo de novilladas para promocionar los encastes minoritarios. Claro que, dado el comportamiento en los últimos tiempos de determinados hierros considerados «duros», será un arma de doble filo para los chavales que buscan una oportunidad en una plaza a la que se supone hay que venir con la lección aprendida. La oportunidad podría acabar en despeñadero... Pero ese es un asunto que merece un capítulo aparte.


A lo que íbamos: la banda bruna elaborada por la junta directiva de la Asociación El Toro. De las lidiadas en Madrid en 2011, permanecen las divisas siguientes: Valdefresno, Sepúlveda, Las Ramblas, La Palmosilla, Peñajara, Juan Pedro Domecq -generó un intenso debate entre los miembros y hubo un recuerdo al toro «Jergoso»-, Gavira, Antonio Bañuelos, Araúz de Robles, Parladé, Samuel Flores, Domingo Hernández-Garcigrande, La Dehesillla, Salvador Domecq, Carmen Segovia, José Luis Pereda, Julio de la Puerta, Vellosino, Hermanos Domínguez Camacho y José Vázquez. Pese a no anunciarse el pasado año, continúan también en este repertorio: Mercedes Figueroa, Santos Alcalde, Juan Pérez Tabernero, Herederos de Pilar Martínez, Charro de Llen, Juan Ignacio Charro y San Miguel.


A esta relación, se suman ocho «novedades» más: Palha -«lo sentimos, pero nosotros no nos casamos con nadie»-, Puerto de San Lorenzo, Conde de la Corte, Núñez del Cuvillo, Los Bayones, Los Chospes, El Torreón y Guadalest.


«Por méritos propios», según dicha agrupación, abandonan la oscuridad: Nazario Ibáñez y Adolfo Martín. Y «no por méritos propios sino por llevar como mínimo dos años sin lidiar en Madrid», pasan al sendero potable Gerardo Ortega y Victorino Martín.


No falta tampoco «el toque de atención» a hierros que colocan en la cuerda floja: Partido de Resina, Victoriano del Río, Conde de la Maza, El Cortijillo y María Cascón.
Menos amplia es la lista blanca, el «ariel estrella»: «Algunos quieren quemar los miuras, nostoros no. A otros los saltillos no les van, a nosotros sí. Y los cuadris nos encantan».

Escrita queda su carta a los Reyes para la temporada y lo que consideran «carbón». Carbón que a otros aficionados les podría parecer miel. O ni tan blanco ni tan negro. Ya se sabe que no es oro todo lo que reluce y que a veces de las cenizas se reaviva el fuego. Que Melchor, Gaspar y Baltasar hayan regado los campos de bravura. Y que la Monumental lo vea.

Los pantalones del valor

El título no es mío. Es de Antonio Díaz-Cañabate, cuatro palabras que condensan una tarde, una carrera en la que sintió el fuego de carnívoros cuchillos. Un mapa de cornadas, con más trayectorias y recovecos que cualquier guía michelín, estaba herrado en la piel épica de Diego Puerta. Pero Puerta no era solo casta y valor: esta figura de Sevilla aunaba torería, genio y arte.


De todo ello disfrutó la afición que tuvo la suerte de verlo en la Corrida de la Prensa de 1965 en Madrid.  Cuenta El Caña que sus chicuelinas se parecían a las de otros como un huevo a una castaña: «Las transforma en adorno, en esencia dramática».


Me contaba el maestro Santiago Martín «El Viti» recuerdos de otrora y asegura que a Diego Puerta «le valían todos los toros». Ha sido muy admirado, pero tal vez no reconocido los suficiente. Ahí queda el olvido, como dice indignado Paco Camino, de no otorgarle la Medalla de Bellas Artes, «porque se la merecía más que ninguno». No le importaba a Puerta, que no quería más premios que sus hijos y sus nietos.


Faenas monumentales dejó en todos los ruedos del orbe taurino. La famosa de los pantalones sucedió en Las Ventas: el toro lo prendió en un lance y le destrozó la taleguilla. Se enfundó los de un arenero y estuvo «escalofriante». Diego Puerta hizo temblar de emoción. Aquellos pantalones del valor metían miedo.

Fusión de chefs por Las Ventas

Lo que se rumoreaba pero parecía un imposible por desencuentros pasados se fragua en una realidad: José Antonio Martínez Uranga y Simón Casas -el productor que buscaba la «renovación» y catalogó al primero como «antiguo régimen»- se fusionan. Algo así como si se hubiesen unido Can Fabes, del inolvidable Santi Santamaría, y elBulli. O Pascal Barbot, considerado el rebelde de la cocina francesa con sus imaginativos platos. En medio del ajo, completa el tripartito Antonio Matilla, que desembarca en Madrid tras la prohibición catalana.

Tres grandes chefs que se mezclan para concursar por la primera plaza del mundo y afrontar el pliego. Si en la variedad está el gusto, en esta tríada habrá maridaje tradicional, de producto y molecular. Un detalle de Taurodelta, que despuntaba en las quinielas, compartir cartel con el «enemigo». Son tiempos de paz y amor, de sumar y no restar para hacer frente a la crisis.

Con Taurodelta (Martínez Uranga-Martínez Erice) como ingrediente fundamental y con el mínimo de canon garantizado al no haber rival, la terna de chefs intentará elaborar las mejores recetas en la cocina de Las Ventas. Materia prima hay. Como diría Arguiñano, confiemos en que todo salga «rico, rico...»

Campaña, prohibición y PP

Estamos en campaña, y en campaña se ha hablado poco de toros. Si comparamos ésta a la de las autonómicas del año pasado, en Cataluña los partidos no han dicho ni mu -valga el símil vacuno-. En las de hace un año, el PP catalán sí se acordó de los aficionados dolidos con la prohibición de las corridas de toros. Ya en precampaña, la presidenta de los populares catalanes, Alicia Sánchez Camacho, lanzó aquel esperanzador ultimatum a CiU: si los convergentes necesitaban el apoyo del PP, todo debería pasar por un replanteamiento de la abolición de la Fiesta.

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¿Corridas a la catalana?

Comentarios (0) Ángel González Abad - Barcelona
08 de noviembre de 2011

El anuncio hecho la pasada semana por la Generalitat en el sentido de que las indemnizaciones que conlleven la prohibición de las corridas de toros en Cataluña no llegarán —si finalmente llegan— hasta 2013, abre una nueva deriva en el conflicto. La prohibición aprobada por el Parlament en julio de 2010 entrará en vigor el próximo primero de enero. Se abre pues un año en blanco: 2012, ¿sin toros y sin compensaciones por la actividad prohibida?

Puede que sí, puede que no. La Monumental vacía de enero a diciembre, y quién paga todo lo que eso conlleva. Raro, raro, raro, a no ser que se esté planteando la posibilidad de que sobre la arena del coso barcelonés se practique una nueva Fiesta. ¿Se opondrían desde la Generalitat a una corrida de toros light? Un festejo a la portuguesa, vamos; o peor aún, una corrida a imagen y semejanza de las organizadas en Las Vegas, aquellas del velcro para sujetar las banderillas.

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¿Dónde estaba el G-10?

Comentarios (5) Rosario Pérez - Antoñete
25 de octubre de 2011

No era momento ayer de nombrar a los que no acudieron. El 24-O era para Antoñete, para rendirle el homenaje que se merecía en su inolvidable despedida por la Puerta Grande de las Ventas. Una Puerta Grande que se quedó pequeña por la multitud de aficionados y toreros que arroparon en su adiós al maestro del mechón blanco, un maestro que dio su bendición a figuras a las que no se vio, pero sí se las esperaba. Como el G-10 se las conoce. Ayer, salvo Enrique Ponce y Cayetano, ninguno más tuvo el gesto de aparecer por Las Ventas.
Sí, mucho elogio en redes sociales o tertulias... Pero dicen que el camino se hace andando... Poca suela gastaron ayer la mayoría de las catalogadas como figuras. Desconozco la razón, grande, pequeña o mediana. Lo que sí sobraban es los motivos para acompañar a Antonio Chenel en su última salida a hombros.

La grandeza también se demuestra en momentos así, como hizo el figurón Ponce, como hizo Cayetano, como hicieron tantos y tantos toreros de ayer y hoy, de clase alta, media y baja, jóvenes y veteranos. Menos la mayoría de los G-10. Intento encontrar el punto a por qué no estuvieron, pero, discúlpenme, no lo hallo (salvo alguna excepción).

Ensalzaban sus coetáneos a Chenel, "número 5" veinticuatro horas, torero los 365 días del año. En el ruedo y en la calle. En la vida. Así, a secas. Empiezo a divisar a lo lejos algún punto, pero prefiero cambiar de rumbo, avanzar y no nombrarlo...

Madrid llora a Antoñete

Llueve sobre Madrid. Día gris para despedir al mito del toreo eterno. Madrid llora a Antoñete.Lluvia sobre la Monumental de las Ventas mientras los aficionados hacen cola para dar su último adios a quien tantas veces les emocionó desde la arena.

Emociones contenidas ante el féretro del torero vestido de corto por última vez en su plaza. Ecos de ovaciones, de oles profundos, de tardes de gloria. Ecos de "Atrevido", de naturales de ensueño. Ecos de ese runrun que provocaba cada vez que con la muleta en la izquierda citaba de largo esperando la arrancada con la majestad de quien se sabe portador de un secreto para muchos indescifrable. Ecos de tarde de toros en la mañana lluviosa de Madrid, la ciudad que amaneció llorando a su torero.  

Antoñete, mito del toreo eterno

¡Adiós, torero! Adiós al último mito del clasicismo, al que se lleva en su mechón blanco el toreo de siempre. Uno, que en los setenta no paraba de escuchar a los viejos aficionados sus añoranzas por el mejor toreo, el del medio pecho y las distancias, el de la hondura, el temple, el paso adelante, el poder desde el misterio del temple y el arte, se encontró de bruces con Antoñete en el nacer de los ochenta.
De Chenel nos llegaba la faena al del Félix Cameno, al toro blanco de Osborne, sus altibajos, la fragilidad de sus huesos, su aura de bohemia castiza... Y de pronto vimos a un señor mayor en Las Ventas con todo ese concepto del toreo soñado. Nos topamos con lo imaginado, con lo tantas veces escuchado. Antoñete plasmó para toda una generación un toreo mitificado en los recuerdos. No hubo reencuentro, fue un encuentro de ilusión vivir esa magia de manos de un maestro. Maestro porque impartió la lección del toreo eterno. un "decíamos ayer..." con su media verónica, con su muleta planchada, con ese cite de largo, con el natural profundo, con el resonar de sus trincherazos... Un lujo haberle encontrado, un dolor perderle.

Padilla, lección de torero

 

Reconozco que el toreo de Juan José Padilla nunca me había emocionado, y ahora me pliego ante la fuerza de Padilla, ante la hombría de un torero, al margen de su concepto con capote, banderillas y muleta. Ahora entiendo también que todo va unido y se resume en la grandeza de un hombre al borde de lo irremediable que sueña con vestirse de luces, eso es, sin duda, toreo, TOREO.

Lección de un torero, de Juan José Padilla durante doce interminables días en el hospital Miguel Servet de Zaragoza, lección de una esposa, lección de una familia, de un hombre de confianza cabal. Lejos todos del morbo fácil, lejos de una entre apetecible y aborrecible rentabilidad mediática. Serenos ante la adversidad, ante una cornada espeluznante. Lección de hombría de bien, lección de torería.

Feliciano López rubrica su mejor faena con un "Fuerza Padilla"

El hashtag «Fuerza Padilla» ha recorrido el planeta entero. La comunidad twittera ha batido récords para enviar ánimos al torero jerezano.
Su espeluznante cornada en la cara ha conmocionado a todos, aunque algún innombrable «animalista» (animal sería más apropiado) haga chistes de un drama azabache. Inhumanidad se llama.
Justo lo contrario ha demostrado el tenista Feliciano López, quien desde la piel de China ha tenido el gesto de escribir en una cámara de televisión. «FUERZA PADILLA». Gran saque y mejor volea aún.
El deportista toledano, aficionado ejemplar, no sólo «lidió» magistralmente en Shanghái con su rival alemán Florian Mayer, sino que remató su grandiosa faena con una rúbrica por todo lo alto: «FUERZA PADILLA».

Cornada de espejo

Siete de octubre. Una lluvia de mensajes inunda la blackberry: terrible, espeluznante, terrorífico, espantoso... Es la palabra del horror, el retrato de la cornada de Juan José Padilla en la cara, relatada magistralmente por Ángel González Abad en las páginas abecedarias. Una cornada de espejo que nunca se borrará de su mente.
Pero el jerezano es un huracán capaz de arrasar con las tempestades. Quienes lo conocen de cerca ensalzan su fortaleza y su espíritu de ganador.

De momento, Padilla ha vencido a la parca, vocablo maldito que sobrevoló en las interminables horas de la operación y que nadie se atrevía a pronunciar. «Juanjo», como lo llaman sus allegados, vive para contarlo. Y la vida sigue igual, aunque nada será lo mismo. Pero como la famosa letra de Julio Iglesias, siempre hay que por qué luchar. Padilla pugnará por regresar a los ruedos y seguro que lo logrará: "No me quites ni una corrida de América", dijo a su apoderado al despertar.

Un héroe al que un miura casi atraviesa el cuello en Pamplona y vuelve a la cara del toro -y no de cualquiera, sino de los más imponentes y de los que rehúyen las figuras- será capaz de regresar a la arena en la que ha forjado su vida y ha tuteado a la muerte.


Pero sobre todo, «Juanjo» peleará para salvar al hombre por sus dos pequeños, Martín y Paloma. Curiosamente, sus nombres simbolizan la carrera de un torero de su raza: la guerra y la paz. El Ciclón de Jerez ha protagonizado las más arduas batallas con hierros de pedernal, pero también ha sabido hallar la tecla del temple y la armonía, como cuando indultó un torrealta en su tierra.


Ahora tiene por delante la porfía de recuperar completamente al hombre. Tiempo habrá de salvar al torero. Aunque, como otrora ocurriese a César Rincón y otros tantos toreros, no sorprendería que el toro salvase al hombre. Cuestión de afición. Cuestión de raza. Cuestión de una pasión que no conoce fronteras, ni si quiera las de la propia muerte.
¡Fuerza Padilla!

¡Fuerza Padilla!

Tremenda, espeluznante la cornada que sufrió el pasado viernes en Zaragoza Juan José Padilla. Ha pasado una semana y el recuerdo del percance, lejos de disiparse, se agranda. La imagen del torero con las manos intentado sofocar el reguero de sangre en que se había convertido su cara, conmueve todavía. No hace falta ver repetidos por televisión aquellos momentos, han quedado grabados en la mente para siempre.
Los terribles minutos que se vivieron en la enfermería, la decisión de derivar al diestro al hospital de referencia de la Comunidad aragonesa, las horas interminables de quirófano, la angustiosa espera, el milagro de salvar la vida, la crudeza de las heridas en la cara...
Ha pasado casi una semana y nada queda disipado por el tiempo. La entereza de su hombre de confianza, Diego Robles, la de su esposa, padres y hermanos. De la euforia de los primeros momentos tras despertase y, todavía semisedado, lanzar aquel "quiero volver a torear", a la realidad tras la conversación con los médicos. El abatimiento de un guerrero "contenido en sus propias emociones" -a decir de los facultativos-, la batalla de un hombre, la lucha de un torero. ¡Fuerza Padilla!

Memoria trágica de La Misericordia

Recordar los terribles momentos que vivimos el pasado viernes en la plaza de Zaragoza produce escalofríos. La cornada que sufrió Juan José Padilla pasa por ser una de las más impactantes de las muchas que, desgraciadamente, se han producido en esta plaza de Zaragoza en el Pilar.
La Misericordia, plaza de primera en la que se lidia un toro serio, y además a final de temporada, ha sido escenario de gravísimas cogidas. Así, a vuela pluma, la de Miguel Márquez a comienzos de los setenta, Una cornada en el temible Triángulo de Scarpa que le tuvo entre la vida y la muerte. En 1977, también en octubre, Palomo Linares fue alcanzado en el tórax y colgado como un pelele lo llevó el toro por toda la plaza. El pitón alcanzó el pulmón y en la enfermería se vivieron momentos de extrema gravedad. Otra gravísima, la de Tomás Campuzano en 1983, con tremendos destrozos musculares, y la de Ortega Cano en 1987, cuando un toro de Baltasar Ibán le introdujo el asta por el vientre y bordeando el pulmón le alcanzó la clavícula. Es una muestra del caro precio que los toreros pagan por la gloria.
Pero para el cirujano jefe de la enfermería de Zaragoza, el doctor Carlos Val Carreres, los peores momentos se vivieron con el aragonés Juan Ramos en la primavera de 1989. Recuerda el médico que tuvieron que operarlo con el traje de luces. La vida se les escapaba por momentos, las lesiones vasculares terribles, se desangraba... Afortunadamente todos salieron adelante, como sale ya del trágico viernes Juan José Padilla.

Triunfo y sangre, gesto de torero

El gesto de un torero herido, con la sangre manándole por la pantorrilla tiñendo de rojo negro la media rosa. Y ni una mueca, ni un aspaviento, el torero que sigue en la brecha, toreando con excelente son. Sucedió en la primera de la Feria del Pilar cuando el segundo novillo de la ganadería de Los Azores, chico y astifino, lanzó un seco y certero derrote a Javier Jiménez. El pitón le entró por arriba de la pantorrilla, pronóstico grave certificó el doctor Val Carreres, y el chaval siguió en la arena como si nada, toreando tan templado o más, demostrando las ganas que tiene de ser torero. Javier Jiménez tiene cara de listo, un rubio que va a comerse el mundo. Si sigue como le vimos en la primera del Pilar tiene futuro. Apunto el nombre, que falta hacen muchos Javier Jiménez para renovar el escalafón.

Cataluña, toros, el día después

Tras el funeral mediático que va a vivir la Monumental este fin de semana se plantean una serie de interrogantes. Si hasta diciembre no hay novedad jurídica o legislativa, la plaza no podrá abrirse para celebrar más espectáculos taurinos. ¿Y si la hay?
Si el Constitucional falla contra la decisión del Parlament, ¿quién va a obligar a Balañá, o a la empresa Matilla que ahora gestiona el coso,a organizar más festejos?
Con el horizonte actual de asistencia, con los precios desorbitados de las localidades, ¿Alguien espera una resurrección de la Fiesta?
Si al final se consiguiera revocar la abolición, el túnel es tan oscuro que una falta de implicación del sector taurino sería tanto como volver a caer en todos los gravísimos errores y la inacción que durante el cerco político impuesto a la Fiesta ha tenido el entramado empresarial, ganadero y de figuras del toreo con Cataluña.

La apuesta por la Fiesta de los Toros que ABC mantiene viva desde hace más de cien años no podía quedar al margen de las nuevas tecnologías. La información, la crítica, el análisis que hacen de las páginas abecedarias la referencia por excelencia para conocer, comprender y estudiar la Historia del Toreo en el último siglo no iban a desligarse ahora de herramientas que, como este blog, permiten un acercamiento a los lectores y a la vez ofrece una posibilidad de diálogo constante con los aficionados.
Rosario Pérez
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