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Rajoy y las malas compañías
De Eduardo San Martín (el 14/04/2011 a las 13:12:35, en Política)

Hasta el próximo lunes 18 no acaba el plazo de presentación de candidaturas para las elecciones del 22 de mayo. Ya sé que no va a hacer nada después de los sapos que se ha tenido que ir tragando, pero Rajoy aún dispone de cuatro días para parar los pies a un Camps que se les ido metiendo dobladas desde que se autoproclamó candidatos hace ya varias semanas: una lista plagada de imputados o implicados en casos de corrupción y la denuncia contras las televisiones por informar de ello, obligando al portavoz Pons a salir al paso de tamaña barbaridad.

Y las va a seguir haciendo de a kilo mientras los jueces determinan su futuro. Camps, que según algunos de sus propios compañeros en la dirección nacional del PP se ha vuelto completamente tarumba, es uno de los casos más palmarios de deslealtad con un partido. Su único objetivo es ganar las elecciones para auto absolverse, aunque inunde al PP de porquería. Rajoy debe saber, sin embargo, que las elecciones las hubiera ganado el PP en cualquier caso.

La acusación más grave contra Camps no es la de los trajes, sino el grado de complicidad que había establecido con contratistas de su propia administración, a juzgar por las conversaciones telefónicas que figuran en el sumario. Los jueces pueden absorberle de la primera, que es la razón que invoca Rajoy más bien con la boca pequeña para no adoptar medidas, pero la segunda, aunque no sea objeto de un procedimiento legal, siempre quedará en la memoria de los ciudadanos.

Así que ni código ético, ni mandangas. El caso Camps priva a Rajoy de toda credibilidad en ese terreno mientras acepte una situación que sin embargo, en el caso de Chaves, el PP considera inaceptable. Hipocresía, doble rasero: malas compañías para un partido que aspira a gobernar España dentro de un año.