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Pensiones: el fetiche de los 67 años
De Eduardo San Martín (el 25/01/2011 a las 12:47:05, en Política)

Preguntaba yo anoche en la tele a Jesús Caldera por qué el Gobierno se había atrincherado en los 67 años de edad para la jubilación, cuando ni sindicatos ni partidos le siguen en ese punto, que se ha convertido en un fetiche para Zapatero, hasta el punto de que su partido parece en estas horas dispuesto a que no haya acuerdo por no bajarse de ese burro.

Y le sugería yo al nuevo emisario del presidente en Pacto de Toledo que tal vez el Gobierno había hecho de esa cifra una cuestión de gabinete porque es el compromiso que había contraído con Bruselas en el primer papel sobre la reforma de las pensiones, elaborado hace ya un año, y eso son palabras mayores cuando los mercados nos miran con lupa. Naturalmente, Caldera lo negaba, pero no veo, con franqueza, una razón de mayor peso.

Octavio Granados, el competente secretario de Estado y quien más sabe de la cuestión dentro del Gobierno, exhibe dos argumentos, apoyado en un sinfín de números y de cuadros:

1.- Es la solución que han adoptado la mayoría de los países europeos que han reformado las pensiones. Desde luego es la vía más rápida y más corta, pero el argumento del derecho comparado sólo sirve a medias, entre otras razones porque el propio Gobierno sostiene que cada sistema es un mundo distinto.

2.- Que la prolongación voluntaria de la vida laboral con incentivos no funciona (sólo un 3% se han acogidos a esa fórmula desde que se puso en marcha hace tres años) entre otras razones porque, en la mayoría de los convenios, la última palabra sobre el asunto la tienen los empresarios, que prefieren liquidar los contratos a los 65. Para evitar ese efecto, sin embargo, algunos países europeos han modificado la ley con el fin de obligar a los empresarios a aceptar esa prolongación voluntaria. ¿No se podría hacer eso aquí?

Por otra parte, en las compensaciones que ofrece el Ejecutivo a cambio, en especial en la de permitir la jubilación a los 65 con 39 o 41 años cotizados, hay trampa. Decía Rubalcaba que en esas condiciones se encuentran más de 60 o 70 por ciento de los trabajadores. Ya, pero eso es ahora. Muy pocos de los que comiencen en estos momentos su vida laboral cotizarán 41 años ininterrumpidos antes de llegar a los 65. Tendrían que comenzar a trabajar a los 24 y no parar hasta los 65. Pero las cifras del desempleo nos dicen que el 40 por ciento de los menores de 25 años no tienen trabajo. Así que, en el mejor de los casos, casi la mitad de los jóvenes actuales nunca llegarán a esa cifra.

Cosas que suelen ocurrir cuando no se hacen las cosas a su tiempo y después hay que cerrarlas deprisa y corriendo por si los mercados. Como con las cajas, o con la segunda parte de la reforma laboral, o la política energética… En fin.