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Necesidad y virtud
De Eduardo San Martín (el 11/02/2009 a las 14:00:53, en Política)
Vuelvo después de una breve ausencia (estoy aprendiendo a enriquecer este blog tanto estéticamente como en contenidos), pero lo hago a tiempo para terciar en el debate parlamentario de ayer, que tuve la paciencia de tragarme en su integridad. Mi impresión es los líderes de los dos grandes partidos actuaron movidos más por la necesidad que por la virtud. En el caso del presidente del Gobierno porque ofrece ahora un gran pacto nacional al que le obliga una recesión cuyo fondo ni él mismo sabe donde se encuentra. Ayer mismo, y casi a la misma hora, Solbes volvía a reconocer en Bruselas (como ya lo hizo hace unas semanas en una entrevista en El País) que su Gobierno ha hecho ya “todo el esfuerzo que podía hacer” en política fiscal. Hay que recordar que el propio Solbes prevé un déficit fiscal de casi el 6% para finales de este año (otras previsiones hablan de un 7%). De forma que cuando al Gobierno se le agotan los recursos fiscales para atajar la crisis entonces invoca un gran pacto nacional. No entraba tal oferta en sus planes cuando Zapatero pensaba que podía salir sólo de la crisis (sin tener que compartir un éxito eventual) endeudando al Estado hasta las cejas para salvar a los bancos. Él mismo reconoció ayer que esos rescates pueden no ser suficiente, que habrá que cambiar el modelo de crecimiento económico, que tendrán que emprendese reformas estructurales. Lo que digo, necesidad y no virtud. Lo mismo pienso de Rajoy. Su intervención, sin concesiones y con las reiteraciones propias del discurso del PP de todos estos meses (el Gobierno engañó en su día y ahora no sabe lo que hacer), parecía obedecer más a la situación interna en su partido como consecuencia del asunto de los espías y el de la corrupción en la Comunidad de Madrid, que a los contenidos concretos del debate de ayer. Mi opinión es que Rajoy perdió volvió a perder la oportunidad de presentar al Congreso y a los ciudadanos un plan alternativo de salida de la crisis. Estaba en su derecho de rechazar el pacto, obligado por las circunstancias, que ahora le ofrece Zapatero. Pero, a continuación, tendría que haber expuesto su oferta. Es cierto que su partido ha ido haciendo propuestas aisladas al hilo de los acontecimientos. Lo que ayer muchos echamos de menos es un plan sistemático de conjunto, con esas y otras medidas, que pudiera ser visualizado como una alternativa plausible a la oferta del Gobierno. Pero Rajoy pensaba más en las aflicciones de su partido que en las propuestas de Zapatero. Y en esos casos, leña al mono y prietas las filas. Necesidad y no virtud. Sólo la diputada canaria Ana Oramas se acercó, sin papeles escritos, a lo que son las preocupaciones reales de los ciudadanos. |
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