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El poder por el poder
De Eduardo San Martín (el 01/02/2010 a las 12:44:25, en Política)

Uno de los colaboradores de este blog, Crítico, introduce en el anterior post un comentario sobre el que merece la pena detenerse, por no despacharlo en una respuesta rápida en el anterior post.

En un artículo que publiqué la semana pasada en ABC en relación son el debate sobre el cementerio nuclear (“Cálculos estúpidos"), afirmaba que no me parecía mal que el cálculo electoral estuviera presente en el debate sobre el emplazamiento del ATC, porque el “objetivo principal” de los partidos es conseguir el poder y eso, en una democracia, sólo se puede conseguir mediante unas elecciones. Tratar de ganar elecciones es absolutamente legítimo y realizar cábalas electorales no tiene por qué ser despreciable. Lo que no pueden esas cábalas, escribía yo, es ser estúpidas.

Crítico, a este respecto, recuerda lo que dice la Constitución de “las asociaciones políticas, cuya finalidad es la de aunar convicciones y esfuerzos para incidir en la dirección democrática de los asuntos públicos, contribuir al funcionamiento institucional y provocar cambios y mejoras desde el ejercicio del poder político”. Y concluye que “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.

Es cierto, pero no por las razones que él esgrime. ¿Cómo se pueden provocar cambios y mejoras en el ejercicio del poder político si obtenerlo no fuera la prioridad de un partido? Si no lo consigue, la Constitución le reserva otros objetivos ("incidir en la dirección democrática de los asuntos públicos y contribuir al funcionamiento de las instituciones") para cumplirlos desde la oposición, pero es obvio que nadie compite para perder. Por lo tanto, aunque no lo diga explícitamente, el texto constitucional establece una jerarquía de objetivos.

La realidad a la que yo creo que se refiere Crítico, y que no guardaría ningún parecido con la Constitución, es la de que los partidos han convertido la obtención del poder, no en su objetivo principal, sino en un fin en sí mismo. Y si eso es lo que quiere decir, no puedo estar más de acuerdo. El poder por el poder, ese parece ser el único objetivo de los partidos actuales.