Respecto de la energía nuclear, las direcciones de los grandes partidos se comportan como si dieran por supuesto que se trata de un asunto que les puede quitar votos. Ya es mucho suponer. Hay un cierto atavismo en el miedo a la energía nuclear, alimentado por décadas de un activismo propagandístico incansable que se sustenta, todo que hay que decirlo, en el horror de Hiroshima y Nagasaki y en los graves accidentes en las centrales de Three Mile Island y Chernobyl. Pero el votante es menos gregario lo que imaginan sus representantes, sobre todo si disponen de la información correcta.
Sin restar importancia al efecto que el asunto que pueda tener en la conciencia electoral de no pocos ciudadanos, me atrevo a afirmar que existen al menos otras dos actitudes que pueden determinar el sentido del voto de muchos electores en este mismo terreno:
--la primera, condenar a un futuro incierto a los habitantes de una comarca que no tienen otros recursos que la inversión millonaria que supondría albergar en su territorio el futuro cementerio nuclear. Es lo que está ocurriendo en Yebra (Guadalajara).
--y, segundo, defender a nivel nacional una política de mayores instalaciones nucleares a condición de que no se levanten en la propia jurisdicción, como está haciendo la secretaria nacional del PP, María de Cospedal en Yebra, y la dirección del CiU respecto de Ascó. En este, como en estos aspectos, los principios generales se diluyen en beneficio de los (supuestos) resultados a corto plazo. Y así anda la política española, en el tercer lugar en las preocupaciones de los ciudadanos.

Es así como está la situación, como vd la describe. Una breve reflexión y se verá que no es posible una política nacional por ésto o por lo otro. Más valdría la información de expertos, que llevara a la conclusión de que no se debe prescindir de esa energía y que se nota de que a pocos kms al norte de España millones de personas disfrutan de las ventajas de la enregía nuclear (que tenemos que comprarles cunado nos hace falta. No está los tiempos para estupideces y muchos lo sabemos
De
PEDRO MACHUCA
(Enviando 26/01/2010 @ 19:58:38)

La energia nuclear es más limpia que las centrales basadas en el carbón y en el petróleo. Y también es más segura de lo que se piensa. Además, nos daría independencia de las importaciones de petróleo. Y crea puestos de empleo.
Pero todo lo anterior son razones de la mente, que no pueden con los temores del corazón. Yo sé que no hay peligro, pero temblaría viendo una central nuclear desde mi ventana.
PP y PSOE lo saben. El debate teorico se puede sostener, pero luego habría que buscar la población que lo acogiera. ¿Recuerdan el Tireless en Gibraltar?¿las manifestaciones, plataformas, organizaciones...?¿que gobierno local o regional quiere aguantar eso? Obviamente ninguno.
De
Jose A.
(Enviando 27/01/2010 @ 00:55:47)

Es un tema que requiere debatir sobre criterios y no prejuicios. Para discutir sobre criterios, es necesaria una pedagogía previa y un tiempo para que el mensaje llegue y cale, y el medio y largo plazo no está en los intereses de los partidos políticos. Ni están ni se les esperan.
Es una pena que la voz que debería destacar en este debate, la de los científicos, esté ausente o silenciada por el ruido de los colectivos ecologistas que solo nos lo presentan con los viejos estereotipos y los clásicos prejuicios más propios de la superstición que de la ciencia.
¿A alguien se le ocurrirá comparar el riesgo para el peatón entre un parking y una autopista?. En ambas situaciones figuran los coches como factor de riesgo pero mientras en un caso están parados, en el otro circulan a altas velocidades. Pues bien, la misma comparación vale para el riesgo de una central nuclear y un almacén de residuos, no son comparables.
De
CRITICO
(Enviando 28/01/2010 @ 12:04:44)

Como siempre, muy acertado y critico, lo expuesto por “Critico”
A mi me hacen gracia, los del miedo irracional, contra la energía nuclear, que tiene riesgos, nadie lo duda, pero también conlleva riesgos, el tabaco, el sobrepeso, el viajar en automóvil, en avión, en barco, y hasta en burro. Pero fuman, comen y viajan. A los que se oponen al progreso energético, les quisiera yo oír, después de un día sin electricidad en pleno invierno.
De
Viriato
(Enviando 28/01/2010 @ 18:33:19)

Sr. San Martín:
He leído su artículo “Cálculos estúpidos” y hay un punto sobre el cual que me gustaría hacer un comentario. Escribe usted “Se habla de electoralismo como si tratara de la peste, cuando el principal objetivo reconocido de un partido es obtener el poder”.
En la ley orgánica de partidos políticos leo: “…las asociaciones políticas, cuya finalidad es la de aunar convicciones y esfuerzos para incidir en la dirección democrática de los asuntos públicos, contribuir al funcionamiento institucional y provocar cambios y mejoras desde el ejercicio del poder político”. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
De
CRITICO
(Enviando 28/01/2010 @ 21:11:39)

Entiendo que se pueda decir que los procesos electorales forman un parte importante entre los objetivos de un partido político, incluso puedo admitir que sea el primer objetivo pero nunca podré aceptar y menos justificar que sea el principal como usted apunta. En cualquier caso, el mal radica en el exceso y este exceso se manifiesta en todas y cada una de las actuaciones y manifestaciones de los diferentes partidos.
Estoy de acuerdo cuando apunta que “las cábalas electorales, ni son ilegítimas, ni tienen por qué ser despreciables”, pero lamentablemente en demasiadas ocasiones son despreciables aunque no sean ilegítimas. El cortoplacismo hace del voto su único objetivo tanto para acceder al poder como para perpetuarlo. Los principios o son transparentes o inexistentes o mutantes.
De
CRITICO
(Enviando 28/01/2010 @ 21:12:27)