Sabiduría y velocidad

El otro día la niebla castellana en los campos de Madrigal de las Altas Torres no dejó que se corrieran las pruebas de galgos, y en la espera, entre los corrillos próximos a “Señorita”, la galga de la foto, oí decir que los mejores galgos no son los que más corren, que una vez y no más, Santo Tomás, y me acordé de “Cigüeño”, un galgo que, al saltar la liebre, dio, no en correrla, sino en esperarla en el perdedero de la zarza lobera. Mientras sus compañeros se disparaban tras las liebres, el “Cigüeño” se iba a trotecillo sonriente a la vera de la zarza, y allí esperaba a pie quieto, y en cuanto la liebre llegaba a refugiarse en la trinchera la cazaba de un salto, pero el marqués, juez del campeonato, lo descalificó con lágrimas en los ojos:
–Se trataba, amigo Séneca, de ser ligero, no de ser listo.
–¿Y llegar a tanta sabiduría no es más maravilloso que llegar a tanta velocidad?
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Comentarios
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#2 Zamora - 23/01/2012 a las 16:00:50Gracias Ignacio por este pellizco de dar a conocer nuestro deporte, el cual a tenor del comentario anterior, es un gran desconocido.
Gracias. -
#1 null - 23/01/2012 a las 15:09:03Y, cuando ya no sirvan para correr/cazar... ¿cuál será su destino?
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