Que viene el lobo

De niño te impresionaba el cuento que contaba León Felipe para explicar los gritos de la raza española: esos gritos vienen, decía aquel hombre, de gritar en el 36 a los cabreros tres veces: ¡que viene el lobo! ¡que viene el lobo! ¡que viene el lobo!
Por Karl Popper supimos luego que la famosa historia del niño que grita “¡Que viene el lobo!” no es un cuento moral sobre la obligación de no decir mentiras, sino que realmente es la historia del nacimiento del lenguaje:
–El lenguaje nace de gritar siempre en broma: “¡Que viene el lobo!”, siendo mentira. Entonces surge el problema de la verdad y con él la representación. El problema de la verdad surge únicamente con la representación. Para las abejas no existe ese problema.
En Madrid, gritas hoy “¡que viene el lobo!” y los que vienen son los bomberos, que en eso consiste la civilización. Anoche los vi llegar a un bar de la calle de Montesa, con la luna llena en lo alto y las sirenas locas. Todo el personal fue evacuado, menos los futbolistas del Barcelona y el Valencia, que en la pantalla gigante seguían corriendo tras del balón. ¡Cielos, los famosos aspersores del Camp Nou contra los forasteros triunfantes! ¿Iría ganando el Valencia?
–Sin embargo, el español no habla alto –remachaba León Felipe–. El que piense que habla demasiado alto, es porque escucha desde el fondo de un pozo.
El pozo donde los bomberos bombeaban agua.
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