Fumar y callar

Qué pena que un cartel así (Ramón de la Cruz con Montesa), pero de cuando Franco, no cayera en manos de los observadores internacionales en el juicio de Garzón, adalid del antifranquismo en el entierro del franquismo, cuyos últimos estertores culturales fueron, hasta no hace tanto, el “empleo para toda la vida” y la cesta de Navidad.
El cartel, sin embargo, pertenece a la cultura socialdemócrata de la España de Zapatero y de Rajoy: en el bar no se puede fumar, y fuera del bar, si se fuma, “que sea calladito”.
No es el canto de las Sirenas, nos dice Kafka, sino su silencio lo que lleva la verdadera carga de iluminación y amenaza.
Ocio y negocio de la sociedad lanar.
¡Y pensar que el tabaco fue el causante de la lenta y amable sobremesa!
-
Comentarios
- Sin comentarios



