Carnaval del Toro en Ciudad Rodrigo

Al Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo acudió el martes Iván Fandiño, el hombre, dicho así, que hoy tira del carro de la verdadera tauromaquia: un hombre contra un toro, con lo que eso supone. Y detrás de Fandiño fuimos algunos aficionados, pero llegamos tarde, aunque el pueblo hervía en fiestas (tómbolas, gritos y alcohol), más la pasión del toro. Después de la novillada de Fandiño aún hubo tiempo, que es decir luz, para una capea con toros de los herederos de Guardiola Fantoni corridos en encierro por la mañana, y tipos duros recortando, y muchas mujeres gritando en las gradas, montadas sobre un armatoste de maderas que parecen sacadas de cajas del pescado, tablas y clavos, en afanosa estructura carpinteril, entre acuartelamiento bárbaro o patíbulo medieval, de hermoso contraste con la piedra de pecho de lobo de un pueblo capaz de correr toros entre los copos del invierno continental en la raya con Portugal.
–Granada. Cádiz. Quiero volver, sobre todo, a un sitio que me interesa mucho y que los españoles apenas conocen: Ciudad Rodrigo –confesó una noche Sommerset Maugham a Ruano–. Después pasaré por Madrid. Y luego…
–¿No volverá usted nunca?
–No, nunca.
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Comentarios
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#1 Alfonso Aredis - 24/02/2012 a las 13:11:08Como "mirobrigense", habitante de Ciudad Rodrigo, muchas gracias, Don Ignacio, por su breve, pero estupendo, comentario
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