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El “chapurriau”, contra la imposición del catalán
De Ángel Puerta (el 22/03/2010 a las 00:43:49, en Lenguas de doble filo)

La población turolense de La Codoñera se rebeló este fin de semana contra la imposición del catalán en la Franja aragonesa. Todos a una con profusión de gritos y pancartas impidieron un acto en el que representantes de la Chunta Aragonesista (CHA) y de algunas entidades culturales catalanistas de la zona pretendían explicarles la Ley de las Lenguas aprobada recientemente por CHA y el PSOE en el Parlamento aragonés y que pretende imponerles el catalán, una lengua que no reconocen como propia.

 Tanto en La Codoñera como en la mayoría de las poblaciones de la Franja hablan distintas modalidades, parecidas al catalán, pero que ellos denominan aragonesas, por estimar, en muchos casos, que se hablaban en la zona mucho antes de que el catalán tuviera  allí la más mínima influencia. El caso es que durante la semana previa al pasado sábado, que era cuando estaba previsto el acto, ya se veía en alguna que otra ventana del pueblo banderas de Aragón con frases como: “Chapurriau sí, catalá no”. El “chapurriau” o “chapurreao” es la modalidad lingüística que se habla en La Codoñera y en buena parte de la Franja. Sus habitantes, lejos de considerarlo un término despectivo, están tan orgullosos de su lengua, “la que se ha hablado en el pueblo toda la vida”, que enviaron un informe a la Real Academia de la Lengua para solicitar que el Diccionario reconociera el término como modalidad lingüística que se habla en buena parte de Aragón. Inmediatamente, los catalanistas hicieron una contraofensiva en esta Institución para tratar de impedirlo.

Y ahí siguen, con las espadas en alto. Y, encima, el PSOE y CHA aprueban una ley que, según los afectados, hace el caldo gordo a los intereses catalanistas.

En ese ambiente, la mayoría de los habitantes de la localidad habían estado preparando durante la semana camisetas y pancartas para dar la “malvenida” a los conferenciantes. En ellas se podía leer, por ejemplo: “Somos de Aragón y no hablamos catalán ¡Todos juntos a luchar!”; “Sic de la Codoñera, parlo y parlaré chapurriau” (Soy de La Codoñera, hablo y hablaré chapurreao); “No som analfabetos, parlen chapurriau” (No somos analfabetos, hablamos chapurreao); “No a la imposición del catalán”; “Aceptamos a los catalanes, no a los catalanistas”.

A la vista de que los habitantes de La Codoñera no parecen dispuestos a renunciar a su “chapurriau” y mucho menos a que se les obligue a llamarlo catalán, los conferenciantes no tuvieron más remedio que recoger sus papeles y marcharse a vender la ley del catalán a otros pagos menos aragoneses.