¿En qué quedamos Moreno? Ayer, el consejero de Presidencia en funciones de Castilla-La Mancha, Santiago Moreno, descalificaba al PP por dar informaciones “falsas” sobre una presunta “quiebra” de la Comunidad, en donde figuraban como capítulos destacados una deuda a proveedores de 2.000 millones y falta de liquidez, incluso, para pagar las nóminas de los más de 70.000 funcionarios a partir del mes que viene. Aducía el consejero que los populares no pueden saber nada de eso porque todavía la Junta saliente no les había podido dar documentación alguna al respecto. Pues bien, hoy se destapa con todo lo contrario, o sea, con que se está facilitando al PP toda la documentación que están solicitando; que los datos están contenidos en la cuenta general de 2010 que se ha entregado ya a las Cortes de Castilla-La Mancha y que también se les ha entregado las liquidaciones hechas hasta el 30 de abril de 2011 y se está recabando información para hacer lo propio hasta el 31 de mayo, como ha solicitado el PP. Repetimos: ¿En qué quedamos Moreno? ¿Tiene el PP documentación suficiente para avalar lo que ha dicho o no? Hablando en plata: ¿quién miente? Moreno insiste en que la actitud del PP con su denuncia es “desleal”. Pero desleal ¿con quién? ¿con un Ejecutivo, el saliente, que ha gobernado la región durante 28 años como si fuera su cortijo? o ¿con una ciudadanía que tiene derecho a saber cómo están realmente las cuentas de la región? Y por esa supuesta “deslealtad”, la Junta que ha perdido las elecciones se permite la prepotencia de “suspender” el traspaso de poderes. Suena, cuanto menos, a sospechosa ineptitud; infantil cabreo de mal perdedor o a recurso al pataleo. No está el patio para perder el tiempo en niñerías. Y todo ello, suponiendo que esa actitud de los socialistas no obedezca a una indecencia política. Tanta opacidad en el relevo, lo único que hace es ahondar en la idea bastante generalizada de que los socialistas tienen algo que ocultar, después de 28 años en el poder, y alimentar los rumores, infundados o no, de que se están llevando, o destruyendo a toda pastilla, documentación comprometedora.
Las cifras de la polémica
Las cifras que ofrece el secretario regional del PP, Vicente Tirado, son demoledoras y preocupantes. Falsas o no lo que si parece seguro es que los acreedores de la Junta ya se están dirigiendo al PP para que les paguen las deudas y, por lo tanto saben, con más o menos precisión, que son millonarias. La Junta ni siquiera está pagando “la luz, el agua o el teléfono”, afirma Tirado. Nada nuevo bajo el sol. Ese rumor, o clamor a voces, se lleva escuchando en la región desde hace meses. ¿A qué viene ahora que Moreno se rasgue las vestiduras? Y lo mismo sobre las nóminas. Seguro que son sólo rumores, o no, pero en este caso lo aconsejable es que, en lugar de coger el canasto de las chufas o el cabreo del repelente niño Vicente, el consejero cesante comparezca de una vez y aclare la situación con datos en la mano. Por ahora, su único argumento, al que también se apunta Rubalcaba, es que los populares están lanzando “cortinas de humo para prepararse el camino de cara a las medidas drásticas que quieren tomar, como el recorte de prestaciones y otros derechos sociales”. Puede que sí, pero eso está por ver, aunque a nadie a estas alturas le extrañaría. Lo que no es de recibo es que lo diga un miembro de una Junta que no sólo deja la región sin un duro, sino que, además, la deja con más trampas que una película de chinos. No sabemos cuántas, porque el Gobierno de Barreda no se ha caracterizado precisamente por la “transparencia”. De modo que mucho ruido y pocas nueces. Las auditorías que ha prometido el PP en todos los ámbitos de la Administración autonómica pondrán a cada uno en su sitio. Lo que le reclaman a Rajoy, y aquí sí con razón, es que esas auditorías se hagan extensivas a todas las comunidades.
Mal de muchos…
De momento lo que hay es que Castilla-La Mancha es la comunidad de España con mayor déficit, un 6,22 por ciento del PIB. Y esto no es un invento del PP. Lo ratificaba recientemente la ministra Elena Salgado. O que la deuda de la comunidad ha crecido últimamente un 71 por ciento, casi el triple que la media nacional y tampoco es un invento de los populares, sino datos oficiales del Banco de España. O que entre febrero de 2010 y el mismo mes de 2011, Castilla-La Mancha fue la comunidad en la que más creció el paro, un 8,36 por ciento, más del doble que la media nacional, hasta situarse en más de 200.000 desempleados. Tampoco es un invento del PP, son datos del Ministerio de Trabajo. Si a todo ello le unimos asuntos como el aeropuerto de Ciudad Real, el “caso Virtus” o la gestión en Caja Castilla-La Mancha, la única intervenida por el Banco de España, no hay más remedio que concluir, se pongan como se pongan los socialistas, que, cuanto menos, su gestión en la región no ha sido precisamente ejemplar, por no decir que ha sido un desastre. ¡Menuda papeleta le espera al Gobierno del PP! Puede que los mensajes que están lanzando los populares sean “cortinas de humo preventivas”, pero los datos son los datos. En cualquier caso no es más “humo” que el lanzado en la campaña electoral por los socialistas con sus pancartas de carretera en las que se venía a decir que Castilla-La Mancha era la “envidia” de sus comunidades vecinas o, incluso, del “mundo mundial”. Una vez pasada la demagogia electorera, lo que toca es poner los pies en el suelo y pensar en cómo, con qué y quiénes van a pagar las “trampas” que deja el PSOE en la región. Ni siquiera les vale ya a los socialistas, allegados, adosados y colocados el recurrente argumento de “lo mal que lo hacen los populares en los sitios donde gobiernan”, porque el PSOE castellanomanchego precisamente no es un ejemplo de honradez y eficacia. En todos los sitios y en todos los partidos cuecen habas. Mal de muchos, consuelo de tontos. Y Castilla-La Mancha no está precisamente para consuelos y tonterías.