No es que se viera venir, pero tampoco resulta demasiado extraño. IU y PSOE han empezado a segar la hierba bajo los pies al Ejecutivo regional extremeño, presidido en minoría por el popular José Antonio Monago, pese a que éste parece que no se ajusta del todo a la ortodoxia del PP en materia presupuestaria. Cierto que las cuentas que acaba de presentar para 2012 reflejan una disminución del 5,3 por ciento respecto a los de 2011, en cumplimiento de la austeridad que propugna su partido, pero también lo es que, en contra de esas mismas recomendaciones, opta por el endeudamiento para no tener que recurrir a más bajadas de sueldo de los funcionarios ni a más subida de impuestos. A primera vista, parecen unas cuentas realistas y acordes con la situación de Extremadura, pero no convencen a la oposición ni aun apelando a su responsabilidad o a la “altura de miras”. Lo de las cuentas parece lo de menos; lo que prima son los impulsos políticos de cada grupo y los tres se encuentran en posiciones muy delicadas. El PP porque gobierna en minoría en la región y se veía venir que terminaría recibiendo pelotazos por todos los lados, como los muñecos del pim, pam, pum. IU, está inmersa en un profundo debate interno no exento de alguna que otra puñalada. La cúpula federal y una parte del partido en Extremadura no perdonan a la dirección regional que permitiera, con su abstención, el acceso del PP al Gobierno regional. El PSOE, que tampoco se lo perdona, también anda de gresca interna después de sus batacazos electorales. Y de telón de fondo, la tara de que seguimos siendo más enemigos que adversarios. No conseguimos apearnos del “ojo por ojo y diente por diente”.
Más deuda para campear el temporal
Con este panorama, parece bastante utópico apelar al pragmatismo, aunque no estaría de más que lo intentaran porque no está el horno para bollos ni la situación para juegos malabares. El presupuesto presentado por el Gobierno popular es de 4.914 millones de euros, lo que supone un recorte del 5,4 por ciento respecto al anterior. El recorte podría haber sido mayor de no ser porque el PP reconoce, al menos, que el PSOE no les dejó una mala situación en lo que a endeudamiento se refiere. Extremadura está por debajo de la media nacional, lo que le permite a Monago, conforme a los criterios legales del Gobierno y de la UE, pedir créditos por valor del 1,3 por ciento del PIB regional, o sea, unos 240 millones de euros para campear el temporal. Las discrepancias de la oposición parecen más ideológicas que prácticas. Los socialistas no están en condiciones de criticar los recortes presupuestarios porque ellos los mermaron un 7,7 por ciento. La propia IU se lo echa en cara. Pero eso no quita para dejar que el Ejecutivo popular transite por un camino de rosas. Los de la coalición apelan a unos presupuestos basados en la subida de impuestos a los ricos. Y ambos, IU y PSOE, coinciden en la necesidad de presionar al futuro gobierno de Rajoy para que les pague la “deuda histórica”. Los del PP responden, poco más o menos, que han hecho un presupuesto práctico en el que no se van a gastar más de lo que van a ingresar atendiendo a criterios realistas y no basados en cuentos de la lechera. En Extremadura, afirman, no hay tanto millonario como para que esa hipotética subida de impuestos solucione el problema y el Gobierno central no está en estos momentos para atender “deudas históricas”. Entre otras razones, sostienen no pocos analistas, porque esto de la “deuda histórica” no es más que un “invento” de las autonomías para sacarle cuartos al Estado. De hecho, hay media docena de comunidades que la reclaman. O sea, que aquí el que no tiene “deuda histórica” es porque no quiere. De modo que entre que el Gobierno del PP extremeño está en la cuerda floja; que la presionada dirección regional de IU parece dispuesta a quitarse el sambenito que le han colgado de “colaboracionista” con la derecha, y que el PSOE sigue enrabietado por sus derrotas electorales, lo de los presupuestos pinta bastante mal.
En interés de la ciudadanía
Dicen los bienpensantes malpensados que todo obedece a una especie de pacto de izquierdas encaminado a desgastar al presidente regional obligándole a retirar los presupuestos y a forzarle a presentar una moción de confianza, cuando no a descabalgarle de la presidencia mediante una moción de censura. Y en esto que interviene el coordinador de IU, Cayo Lara, que sigue fumando en pipa por la actitud de sus colegas extremeños -que califica de “cotradictoria” y no aceptada “democráticamente” por la dirección federal- para indicar que hay que seguir “trabajando por el interés del conjunto de la ciudadanía”. Muy sensato Cayo Lara, si reconociera, al menos, que la decisión de sus compañeros extremeños de abstenerse en la investidura que permitió a Monago y al PP acceder al Gobierno regional fue avalada “democráticamente” por el voto del 75 por ciento de las agrupaciones locales y que lejos de pasarle factura, IU de Extremadura consiguió en las generales un apoyo por encima de la media nacional del partido; más votos que en las autonómicas y casi el doble que en las generales de 2008. Y respecto a trabajar por el interés de la ciudadanía, debería reconocer Lara que la ciudadanía extremeña decidió que el PP ganara las elecciones autonómicas por mayoría simple y las generales por mayoría absoluta. O sea, que sí, que lleva razón, que de eso se trata de “trabajar por el interés del conjunto de la ciudadanía”, pero teniendo claro que la ciudadanía extremeña ya ha votado lo que le interesa.