
No, en Telefónica no sueltan prenda. Y es lógico, habida cuenta de con quién se la están jugando. Si por algo se caracteriza Apple en sus alianzas (y en su política de comunicaciones públicas) es por manejar como nadie la rumorología, por saber crear unas expectativas casi enfermizas entre los usuarios y también, que nadie lo dude, por castigar severamente a los socios que se vayan de la lengua. Por eso, aunque sabemos que los nuevos iPhone llegarán a España muy pronto, nadie se atreve aún a decir exactamente cuándo.
Por ahora, todo está preparado en Estados Unidos para el desembarco de una nueva generación de iPhone, la tercera. Y es que a pesar del secretismo con el que la compañía de la manzana suele envolver estas cosas, siempre hay indicios, indicativos y pequeños detalles que permiten adelantarse a la verdad.
Fotos de piezas sueltas, fabricadas en China, que aparecen por internet, como la que acompaña a estas líneas. Frases pescadas aquí y allá que sugieren que no será sólo uno, sino varios, los modelos de iPhone que Apple se dispone a poner en el mercado. Será, por supuesto, el 8 de junio, al mismo tiempo que la compañía lance (y esto sí que se sabe seguro) la versión 3.0 del sistema operativo del iPhone, con cien nuevas capacidades con respecto al anterior.
Así las cosas, no resulta extraño que en el resto del mundo, incluída España, las operadoras intenten sacudirse de encima los "viejos" iPhones 3G, que dentro de apenas unos meses nadie va a querer llevarse a casa. Y ahí es precisamente donde encaja la rebaja del 75% en el precio del terminal recién anunciada por Telefónica. De 79 a 19 euros, ahí es nada. Y también la campaña televisiva con la que la operadora nos está bombardeando desde hace ya un par de meses. Algo inaudito para un dispositivo que va a cumplir un año en el mercado.
De todas formas, y aunque no es nada oficial, la llegada de los nuevos iPhone a nuestro país podría ser inminente. En todo caso, será la propia Apple, el 8 de junio, la que de el calendario de lanzamientos para todo el mundo. Hasta entonces, lo dicho: nadie suelta prenda.