
Cuando pensamos en una estrella, siempre imaginamos un objeto gigantesco y ardiente, como el Sol. Pero la familia estelar incluye muchas otras clases de miembros, de tamaños y características muy variadas. Algunas, como las supergigantes rojas o azules, hacen que el Sol parazca poco más que un ascua. Otras, sin embargo, son mucho menores que él, como es el caso de las enanas blancas, marrones y negras, que suelen ser los restos de antigüas estrellas mucho mayores. Y precisamente a esta rama de la familia, a las enanas blancas, hace referencia el descubrimiento que aparece esta semana en Science. Un grupo de astrónomos ingleses y alemanes han encontrado dos enanas blancas con atmósferas y, lo que es más, con oxígeno en abundancia.
El hecho de que se trate de estrellas, y no de planetas, excluye automáticamente la posibilidad de que en ellas se haya desarrollado alguna forma de vida, por lo menos del tipo que nosotros conocemos. Y así lo señalan en su estudio los científicos de las Universidades de Warwick, en el Reino Unido, y de Kiel, en Alemania. Las dos estrellas fueron identificadas como SDSS 0922+2928 y SDSS1102+2054 y se encuentran a una distancia de 400 y 220 años luz de la Tierra, respectivamente.
Estas dos enanas blancas únicas han permitido a los astrofísicos obtener información detallada sobre la composición de sus núcleos, algo que normalmente resulta imposible, y permitirán, por lo tanto, importantes avances en la comprensión de la evolución estelar.
Según los investigadores, ambas son los restos de estrellas masivas que se encuentran en la fase final de su evolución tras haber consumido la mayor parte del combustible que alimenta sus hornos de fusión nuclear. Los modelos teóricos sugieren que las estrellas masivas (las que tienen entre siete y diez veces la masa de nuestro Sol) acabarán explotando como supernovas del tipo II o consumirán todo su hidrógeno, helio y carbono para terminar como enanas blancas, con una corteza rica en oxígeno, o quizá para convertirse en estrellas de neutrones, cuerpos muy pequeños y oscuros pero de una enorme densidad. El destino de las que son aún mayores es siempre más violento: muchas de ellas explotarán como supernovas y terminarán sus días como oscuras masas de materia ultradensa.
De acuerdo con el estudio, la existencia de estas dos enanas blancas ricas en oxígeno es una importante confirmación de los modelos teóricos existentes. De hecho, es la primera vez que esos modelos pueden ser corroborados por una observación directa. La razón es que una gran mayoría de las enanas blancas están envueltas por capas de hidrógeno y/o helio que impiden la visión directa de sus núcleos. Pero los cietíficos se dieron cuenta de que al reducirse el velo de hidrógeno, era posible detectar oxígeno directamente en la superficie de la enana blanca.
Con esa idea, los investigadores utilizaron datos del Sloan Digital Sky Survey (SDSS), un estudio de más de 100 millones de objetos que usa el observatorio de Apache Point, en Nuevo México, para detectar a las enanas blancas y su oxígeno atmosférico. "La superficie abundante en oxígeno implica que estas enanas blancas están mostrando su núcleo y que es posible que sean descendientes de las estrellas más masivas de su clase", indicó Boris Gänsicke, uno de los autores de la investigación.